Aleteia

¿Quién es el nuevo cardenal de México?

Facebook-Arquidiócesis de Tlalnepantla
Comparte

Católico, intelectual y pastor que rompe moldes, Carlos Aguiar Retes

El papa Francisco anunció, el pasado domingo, la creación de 17 nuevos cardenales para la Iglesia, entre los cuales se encuentra el arzobispo de Tlalnepantla (México), Carlos Aguiar Retes.

Reputado biblista, fue presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano y del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). Aguiar Retes ha sido un hombre muy cercano –sobre todo a partir de la V Conferencia de CELAM en Aparecida— al papa Francisco y representa la Iglesia discípula y misionera que encabeza el Pontífice argentino.

Como parte del recuento que está haciendo Aleteia sobre el perfil de los nuevos cardenales electores, hemos querido tomar la opinión del especialista mexicano en temas de Iglesia, el historiador Jorge Traslosheros Hernández sobre Aguiar Retes (quien recibirá el capelo rojo –junto con los otros 16 cardenales—el 19 de noviembre en San Pedro por el papa Francisco).

Con la designación de Aguiar Retes, México contará ahora con seis cardenales, dos eméritos y cuatro electores. ¿Es como para celebrarlo?

Yo creo que sí. Pero déjeme añadir algo: de esos cuatro, Francisco Robles, de Guadalajara, fue creado por Benedicto XVI; y dos más, Alberto Suárez, de Michoacán y Carlos Aguiar, por Francisco. Tres pastores con estilos muy distintos, pero en gran sintonía con el Papa actual. En mi opinión, los vientos de renovación soplan fuerte en la Iglesia mexicana… y no para complacer agendas políticas.

Vamos clarificando esto último, porque en México todo se politiza…

Mire usted, lo que quiero decir es que Aguiar Retes es un hombre que hace de los consejos de san Pedro y san Pablo una forma de vida.

Esto es, siempre da razones de su esperanza a quien se lo solicite, con aguda inteligencia y humildad y no tiene reserva para evangelizar en todo momento, a tiempo y destiempo.

Discúlpeme la pedantería, pero ¿es de Benedicto XVI o es de Francisco?

Vaya pregunta. Pero, bueno, y sin ánimo de escurrir el bulto, diría que de los dos.

Por un lado, yo creo que es un digno discípulo de Benedicto XVI, cuando observamos su capacidad de penetrar con sutileza los laberintos de la realidad, su comprensión del cambio de época que estamos viviendo y, la invitación a poner en diálogo fe y razón como ethos distintivo del pensador católico.

Por el otro, y al mismo tiempo, por su sentido pastoral, compromiso con la feligresía y mente estratégica para abordar los problemas, es un hombre del papa Francisco.

Yo lo recuerdo hablando siempre de un tema que en Aparecida fue fundamental: la conversión pastoral…

Si, claro. Junto con Benedicto XVI, Aguiar entiende la enorme importancia de alimentar la fe con serena inteligencia pues, de lo contrario, la religiosidad fácilmente se diluye en sentimentalismos y la liturgia en formalismos.

Con Francisco, comprende la importancia de que el pastor esté al frente del rebaño para invitarle a avanzar sin temor; en medio, para escuchar, acompañar y comprender a la feligresía y atrás, para seguir a sus ovejas cuando estas encuentran nuevos pastos.

¿Cómo ha encarnado estos principios como arzobispo de Tlalnepantla, una zona conurbada a la ciudad de México llena de profundos contrastes, donde existen áreas de gran desarrollo económico en medio de pobreza extrema, donde el crimen organizado y cotidiano golpea con especial virulencia?

En efecto, así es, pero he visto que, ante los grandes retos que le plantea una arquidiócesis como la de Tlalnepantla, ha respondido con una estrategia pastoral de misión permanente la cual, en su primera etapa, permitió la formación de un pequeño y muy dispuesto ejército de misioneros laicos, entre otras cosas.

Se habla mucho de la capacidad negociadora, de la finura para tender puentes de don Carlos. Incluso la corresponsal de un periódico español en México –El País—calificó su modo de actuar como “de aristócrata», mientras que a su entrevistado lo llamó «príncipe». ¿A usted le parece «principesco»?

Por supuesto que no… Carlos Aguiar es un hombre que no tiene miedo de entablar diálogo franco y productivo con cualquier persona, sin importar posición social, estirpe empresarial o casta política, siempre idéntico a sí mismo. Inteligencia, integridad y humildad son necesarias para lograrlo.

Como católico, intelectual y pastor rompe los moldes y no cabe en caracterizaciones preestablecidas. Es un hecho que no es popular entre quienes confunden el Evangelio con programas políticos y la fe con militancia partidista.

También dicen algunos obispos consultados por Aleteia que –como casi siempre sucede en México frente a alguien que destaca—enfrenta muchas resistencias ad intra y ad extra. ¿Cómo lo ve usted?

Pues sí, por un lado, dentro de la Iglesia, las “derechas” lo acusan de conceder mucho en lo cultural y social al grado de acusarlo de “liberacionista”; mientras que las “izquierdas” se enfadan por su profunda lealtad a la doctrina de la Iglesia en materia de vida, matrimonio y libertad religiosa.

Por otro lado, los críticos rabiosos de la Iglesia, siempre tan puritanos, ven con desconfianza su capacidad para sentarse a la mesa de publicanos y pecadores. Todo lo cual, en lo personal, me infunde gran confianza en don Carlos.

Cuando la Iglesia es capaz de romper las estrechas fronteras de la geometría política, significa que goza de buena salud.

¿Un cardenal a “lo papa Francisco”?

Estamos, sin duda, ante un pastor inteligente, con olor a oveja y capacidad de liderazgo en la Iglesia mexicana y latinoamericana quien, como cardenal, podrá poner sus talentos al servicio del Papa, claro.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.