Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
viernes 23 julio |
Santa Brígida de Suecia
home iconEstilo de vida
line break icon

Maneras de falsear la verdad, conócelas para evitarlas

Shutterstock / Lolostock

SIAME - publicado el 13/10/16

Uno puede, y debe, cuidar cómo decir la verdad a alguien para no herirle, y también puede elegir callar, pero mentir no

En los juicios que aparecen en la televisión, se le suele pedir al que va a dar testimonio que diga “la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”. Suena redundante, pero no lo es. Cada uno de estos conceptos tiene sentido. Consideremos por qué.

La verdad

Hoy en día se usa decir: «tú tienes tu verdad y yo tengo la mía», pero es imposible que puedan ser ciertas dos afirmaciones distintas e incluso opuestas, una tiene que ser falsa.

En un mundo en el que impera el relativismo, en el que se presenta lo bueno como malo y viceversa, resulta no opresor, sino liberador, más aún, indispensable, seguir a Jesús, que dijo de Sí mismo: “Yo soy…la Verdad” (Jn 14, 6), y cuya enseñanza es sólida, confiable, no cambia para adecuarse a las modas o presiones del momento.

Muchos hermanos que se han convertido al catolicismo comentan que tenían una idea distorsionada acerca de la Iglesia católica. Les habían enseñado mentiras y se las habían tragado sin cuestionarlas.

Decía el obispo Fulton Sheen que muchas personas odian a la Iglesia no por lo que es, sino por lo que equivocadamente creen que es.

Aceptamos con demasiada ligereza como verdadero lo que es falso, sólo porque salió en el periódico, la tele o el internet. Si tuviéramos sed de verdad, no nos dejaríamos engañar tan fácilmente.

También pensamos que existen las «mentiras piadosas» pero mentir nunca es piadoso. Jesús dijo “digan sí cuando es sí y no cuando es no, lo demás es del maligno” (Mt 5, 37).

Uno puede, y debe, cuidar cómo decir la verdad a alguien para no herirle. Y también puede elegir callar. Pero mentir no debería ser nunca una alternativa aceptable.

Toda la verdad

San Francisco de Sales lamentaba que se «glorifique la mentira». ¿A qué se refería? A mentir diciendo la verdad. Un ejemplo: Una maestra pregunta a un alumno: «¿puedes venir a echarnos una mano con la limpieza de la escuela el sábado?». Éste responde: «Voy a salir fuera con mis papás». Es verdad que va a salir con ellos, pero no el sábado, sino el domingo.

Tranquiliza su conciencia pensando: «es cierto que saldré con ellos, no mentí». Pero sabe que lo que dijo se prestó para que se entendiera que saldrían el sábado. Sabe muy bien que su maestra malinterpretó lo que dijo, y no se lo aclaró. Así que aunque dijo la verdad, en realidad mintió. Eso es «glorificar la mentira»: manipular la verdad para mentir.

Quien lo hace cree tener justificación porque en estricto sentido la frase que pronunció no era en sí mentira. Pero para Dios no sólo cuenta la forma, cuenta el fondo, no sólo lo que se dice, sino con qué intención.

Y nada más que la verdad

El mundo suele embaucarnos presentándonos verdades mezcladas con medias verdades o incluso con grandes mentiras, con el objeto de dar la impresión de que todo es verdad.

Por ejemplo, cierta novela anticatólica que estuvo muy de moda hace poco tiempo, mencionaba la existencia de unos archivos vaticanos que sí existen, pero aseguraba que contenían documentos que en realidad no existen.

Decía un poquito de verdad para aparentar que todo era verdad, y hacer que la gente se tragara una sarta de mentiras.

Otro ejemplo: muchos citan fuera de contexto frases del papa Francisco, para dar la impresión de que apoya ciertas causas, incluso circulan parte de un discurso suyo y le añaden algo que no dijo. Así, la gente, al reconocer frases que le oyó, se traga el resto sin dudar. Hay que ser cautelosos, confirmarlo todo con fuentes confiables.

Queda claro que no sólo en las películas o en las cortes, sino en nuestra cotidianeidad tenemos que pedir y que decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.


Por Alejandra María Sosa Elízaga

Artículo originalmente publicado por SIAME

Tags:
honestidadvaloresverdad
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
Magdalene
Miguel Pastorino
La verdad sobre María Magdalena: ¿fue una prostituta?
2
Verificat
¿Es peligrosa la nanotecnología usada en las vacunas anti covid?
3
nun
Larry Peterson
Jesús le regaló a esta religiosa esta oración de 8 palabras
4
WATER
Philip Kosloski
¿Por qué el sacerdote se lava las manos durante la misa?
5
Ks. Michał Lubowicki
Lista de impedimentos para casarte (hay más razones de las que cr...
6
MEN METAL DETECTING
Zoe Romanovsky
Un hombre encuentra la Medalla Milagrosa en el océano después de ...
7
MONICA ASTORGA
Esteban Pittaro
Una monja carmelita logró la casa propia para 12 personas trans
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.