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“No a una «religión del maquillaje», rechacemos las apariencias”

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Hacer el bien con humildad, huyendo de la apariencia, de «hacer finta» de hacer algo. Lo pide Jesús, como recordó Papa Francisco en la Misa matutina que celebró hoy, 11 de octubre de 2016, en la Casa Santa Marta, en el día de la memoria litúrgica de San Juan XXIIII. El Pontífice, según indicó la Radio Vaticana, invita a no caer en una «religión del maquillaje».

La libertad cristiana deriva de Cristo, «no de nuestras obras». Fue lo que explicó Jorge Mario Bergoglio en su homilía sobre la Carta de San Pablo a los Gálatas y sobre el Evangelio de hoy, en el que se lee la historia de un fariseo concentrado en las apariencias y no en la sustancia de la fe.

A aquel Doctor de la Ley que había criticado a Jesús porque no había hecho las abluciones antes del almuerzo, recordó el Papa, el Señor responde de modo claro: «‘Ustedes los fariseos limpian la parte exterior de la copa y del plato, pero su interior está lleno de avidez y de maldad’. Y esto Jesús lo repite a esta gente muchas veces en el Evangelio: ‘Su interior es malo, no es justo, no es libre. Son esclavos porque no han aceptado la justicia que viene de Dios, la justicia que nos ha dado Jesús’».

En otro pasaje del Evangelio, prosiguió el Pontífice, Jesús pide que se rece sin hacerse ver, sin aparecer. Algunos, recordó, eran «caraduras», «no tenían vergüenza»: rezaban y daban la limosna para hacerse admirar. El Señor, en cambio, indica el camino de la humildad.

Francisco continuó su reflexión diciendo que «lo que importa, según dice Jesús, es la libertad que nos ha dado la redención, que nos ha dado el amor, que nos ha dado la recreación del Padre». «Aquella libertad interior, aquella libertad de hacer el bien a escondidas, sin hacer sonar la trompeta porque el camino de la verdadera religión es el mismo de Jesús: la humildad, la humillación. Y Jesús – dice Pablo a los Filipenses – se humilló a sí mismo, se desojó de sí mismo. Es el único camino para quitar de nosotros el egoísmo, la avidez, la soberbia, la vanidad, la mundanidad. Al contrario, esta gente a la que Jesús reprende, es gente que sigue la ‘religión del maquillaje’: la apariencia, el aparecer, hacer de cuenta que uno parece, pero dentro… Jesús, para esta gente usa una imagen muy fuerte: ‘Ustedes son sepulcros blanqueados, bellos por fuera, pero dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre’».

«Jesús – recordó Papa Bergoglio— nos llama, no invita a hacer el bien con humildad». “Tú – dijo –  puedes hacer todo el bien que quieras, pero si no lo haces humildemente, como nos enseña Jesús, este bien no sirve, porque es un bien que nace de ti mismo, de tu seguridad, y no de la redención que Jesús nos ha dado». Es por ello que la redención, agregó el Papa, «viene por el camino de la humildad y de las humillaciones porque jamás se llega a la humildad sin las humillaciones. Y vemos a Jesús humillado en la cruz».

«Pidamos —concluyó Papa Francisco— al Señor que no nos cansemos de ir por este camino, que no nos casemos de rechazar esta religión del aparecer, del parecer, del hacer de cuenta que… E ir, en silencio, haciendo el bien, gratuitamente así como nosotros gratuitamente hemos recibido nuestra libertad interior. Y que Él custodie esta libertad interior de todos nosotros. Pidamos esta gracia». 

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