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El Patriarca caldeo: “Que la liberación de Mosul no sea ocasión para desmembrar la unidad iraquí”

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Mientras se multiplican las advertencias de un ataque inminente para liberar la ciudad de Mosul del dominio de los yihadistas del Estado Islámico (Daesh), el patriarca caldeo Louis Raphael I Sako hace un llamamiento a todos los iraquíes a resistir a las fuerzas centrífugas, que dañan la unidad nacional, y que podrían desencadenarse entre las fuerzas que componen el variopinto frente anti-yihadista después de la posible derrota del Califato islámico.

En las «circunstancias excepcionales y difíciles en las que vivimos», mientras «se refuerzan las voces de la intransigencia, de la división y de la dispersión», se lee en el comunicado dado a conocer por el Patriarca y recibido en la Agencia Fides, no hay que olvidar que «somos una familia a pesar de las diferencias de pertenencia».

La situación de emergencia llama a los habitantes de Mosul y de toda la región, y en primer lugar a los líderes de las fuerzas políticas, a asumir «su responsabilidad histórica, moral y nacional», con el fin de construir una relación adecuada con la patria común y con toda la comunidad internacional, dejando de lado las disputas, renunciando «a las ventajas de parte y al espíritu de partido» para proteger «el interés nacional iraquí por encima de todo», para poder abrir «vías concretas para la reconciliación» en las comunidades desgarradas por el odio y la violencia.
La finalidad, añade el primado de la Iglesia caldea, es «promover que la pluralidad democrática pueda echar raíces», así como promover también la protección de los derechos civiles y la preservación de la paz, en beneficio de los pueblos de la región y en el interés de toda la comunidad internacional. El llamado del Patriarca Sako concluye con una invocación a Dios Omnipotente, para que se ponga fin a los sufrimientos del pueblo iraquí y se conserve «la unidad de nuestro país».

En las consideraciones expresadas por el patriarca caldeo en su llamamiento se percibe la preocupación por el aumento de las disputas políticas, geo-políticas y sectarias entre los diferentes actores militares, nacionales y étnico-religiosos, sobre la futura estructura política de la región de Mosul y de la provincia de Nínive, tras la eventual derrota del Califato. 

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