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Los 12 objetos religiosos que no te puedes perder

© Musée du Louvre
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Descubre nuestra selección de obras que han marcado la historia del arte

Desde el siglo I a nuestros días, recorra esta selección de Aleteia de los 12 objetos de arte religioso que no se puede perder. Un paseo estético y espiritual a través de los siglos para descubrir o redescubrir estos objetos maravillosos, testimonios de la liturgia y de la Fe.

1. La patena de serpentina del museo del Louvre

Esta patena, parte del tesoro de san Denís, fue utilizada para la ceremonia de coronación de las reinas de Francia. El platillo de serpentina, de entre los siglos I a. C y I d. C., con incrustaciones de peces de oro, fue encarecido con una montura de orfebrería incrustada de piedras preciosas en la época de Carlos el Calvo, en la segunda mitad del siglo IX. Un objeto de una gran delicadeza que puede descubrir en el museo del Louvre en París.

1 Patena de serpentina, siglo I antes o después de Cristo, y segunda mitad del siglo IX, París, Musée du Louvre © 1982 / RMN

2. La estatua-relicario de santa Fe de Conques

La Majestad de santa Fe es un relicario con forma antropomorfa concebido para proteger el cráneo de la santa. Está realizado en madera, cubierto con láminas de oro e incrustado de piedras preciosas (entalladura, camafeos, esmaltes, pedrería…). La Majestad de santa Fe es el único ejemplo conocido hoy día de una estatua relicario, realizada en el año mil. Forma parte de uno de los cinco grandes tesoros europeos de orfebrería medieval. Además, es el único en Francia que contiene tantos objetos de la Alta Edad Media: relicarios, cruces, cálices, cofres, altares portátiles…

Estatua-relicario de santa Fe de Conques ©Wikimedia

3. El candelabro de Gloucester

Obra maestra de la orfebrería inglesa, este candelabro en bronce dorado fue un regalo del abad Pierre a la iglesia Saint-Pierre de Gloucester. Se realizó a comienzos del siglo XII y está ornado en el centro con los símbolos de los cuatro evangelistas. Para contemplar esta obra, diríjase al museo Victoria & Albert en Londres.

El candelabro de Gloucester, 1107-1113, bronce dorado, Inglaterra, Victoria & Albert Museum © Victoria & Albert Museum

4. El ciborio del maestro Alpais

Este copón, famosa creación del maestro Alpais, esmaltador en Limoges, Francia, está compuesto por dos copas que se ensamblan y descansan sobre un pie cónico. Se trata de un raro ejemplo de obra firmada en una capa esmaltada. Insignia de comienzos del siglo XIII, el ciborio aún tiene presentes las influencias del arte romano y sin embargo ya revela el primer arte gótico. Permita que le deslumbre la perfección de su técnica en el museo del Louvre.

El ciborio del maestro Alpais, Limoges, aprox. 1200, París, Musée du Louvre © 2009 RMN

5. La Virgen con el Niño de la Sainte-Chapelle

Mencionado en el inventario del tesoro de la Santa Capilla, en la Île de la Cité de París, esta imagen en marfil de la Virgen y el Niño es una pequeña maravilla. En el siglo XIII, París era la capital del trabajo del marfil y esta Virgen es la obra maestra de esta producción. Se reconocen elementos estilísticos propios de esculturas de la época de san Luis: ojos estirados, rostro fino y triangular, boca sonriente y un leve contoneo. Una joya del arte gótico conservada (una vez más) en el museo del Louvre.

Virgen con el Niño de la Sainte-Chapelle, anterior a 1279, marfil, perteneciente al tesoro de la Sainte-Chapelle de París, París, Musée du Louvre © Musée du Louvre

6. La rosa de oro de la catedral de Bâle

Esta rosa de oro obra del orfebre sienés Minucchio es la más antigua que se conserva. Fue un regalo del papa Juan XXII al conde de Neuchâtel en 1330. La tradición milenaria de regalar una rosa de oro perdura hasta hoy día: el papa Francisco ha depositado una este mismo verano ante el icono de la Virgen Negra de Czestochowa en Jasna Gora, Polonia. Para observar este fabuloso objeto, visite el museo de Cluny en París.

Minucchio da Siena, Rosa de oro, 1330, 60 cm de alto, Musée de Cluny © Musée de Cluny

7. La Virgen con el Niño, de Jeanne d’Evreux

La Virgen con el Niño presentando al espectador un relicario es una iconografía nueva que apareció entre los siglos XIII y XIV. En la flor de lis de orfebrería y de cristal se conservaban reliquias de ropas, cabellos y leche de la Virgen. En el pedestal, apoyado sobre cuatro adorables leoncitos, las placas de esmalte translúcidas relatan la infancia y la Pasión de Cristo. La estatua fue un regalo de Jeanne d’Evreux, esposa de Carlos IV de Francia, a la abadía de Saint-Denis en 1339; hoy en día se expone en el museo del Louvre.

Virgen con el Niño, de Jeanne d’Evreux, siglo XIV, plata dorada y esmaltada, París, Musée du Louvre © Musée du Louvre

8. La Resurrección de Cristo, retablo de la Sainte-Chapelle

Este retablo decora la tribuna entre la nave y el coro de la Santa Capilla de san Luis en París. Fue un encargo, al igual que su Crucifixión, en 1553 al célebre esmaltador Léonard Limosin, probablemente para las fiestas de la Asunción. Ejecutado según un diseño de Niccolò dell’Abbate, el retablo es un esmalte pintado sobre cobre. Una obra imprescindible del museo del Louvre.

Léonard Limosin, según Niccolò dell’Abbate, La resurrección de Cristo, retablo de la Sainte-Chapelle, 1552-53, esmalte pintado sobre cobre, marco de madera dorada, 107 x 75 cm, París, Musée du Louvre © Musée du Louvre

9. La mitra del tesoro de san Genaro

Esta espectacular mitra forma parte del tesoro de la catedral de San Genaro en Nápoles. Genaro, convertido en santo patrón de la ciudad por escrito público en 1527, estaba encargado de alejar las guerras y las epidemias. Desde entonces, llegaron numerosas donaciones a la catedral, que terminaron formando un fabuloso tesoro. ¡La mitra del busto de san Genaro se compone de 3.326 diamantes, 168 rubíes y 198 esmeraldas!

Mitra del tesoro de san Genaro, siglo XVII, Nápoles, Museo de San Genaro © DR

10. Jarra bautismal del duque de Burdeos

Obra del orfebre Jacques-Henry Fauconnier, esta jarra expuesta en el museo del Louvre fue creada especialmente para el bautismo del duque de Burdeos (1820-1883), heredero al trono de Francia. Para la ocasión, suntuosas ornamentaciones neogóticas decoraron la catedral Notre-Dame de París.

Jacques-Henry Fauconnier, jarra bautismal del duque de Burdeos, 1821, plata dorada, París, Musée du Louvre © RMN Grand Palais

11. El relicario de la Corona de Espinas del tesoro de Notre-Dame de París

Las Santas Reliquias de la Pasión son los únicos elementos del tesoro de Notre-Dame que pudieron ser salvados durante la Revolución. El arquitecto Viollet-le-Duc, famoso por sus restauraciones (a veces polémicas) de edificios religiosos en el siglo XIX, diseñó un nuevo relicario para la Corona de Espinas. Fue elaborado por Poussielgue-Rusand en 1862, y permitía así que los fieles pudieran venerar de nuevo las Santas Reliquias.

Relicario de la Santa Corona de Espinas diseñado por Viollet-le-Duc, 1862, tesoro de la catedral de Notre-Dame de Paris © Marc-Antoine Mouterde

12. El altar mayor de la catedral de Chartres, por Goudji

Con motivo del octavo centenario de la restauración de la catedral de Chartres en 1994, el escultor y orfebre Goudji llevó a cabo una serie de veinticinco obras inscritas en adelante en el inventario del patrimonio. El nuevo altar mayor, “Roc de Lumière”, en plata batida sobre cuerpo de roble, fue instalado en el crucero. Sobrio y de bellas proporciones, está decorado con doce columnas lisas que simbolizan a los apóstoles. En la piedra del altar están incrustadas las reliquias de tres santos originarios de Chartres.

Goudji, Altar mayor de la catedral de Chartres, plata, granito verde de los Pirineos, roble del bosque de Tronçais, 1993 © Goudji

 

Y ustedes, ¿qué objetos de arte religioso añadirían a la lista?

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