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Cuatro mártires que merecen ser “Trending Topic”

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Historias impactantes de la persecución religiosa de los años 30 en España

Las historias impactantes, los grandes testimonios son el gran virus del siglo XXI. Realmente siempre lo han sido. No hay nada que llame más la atención que una historia de vida, un testimonio, una vida impactante que nos deja sin aliento.

Hoy os traemos cuatro historias de esas que no pueden quedarse en el olvido, que hay que compartir hasta la saciedad. Cuatro historias de vida ocurridas durante la persecución religiosa en España durante los años 30 del siglo XX.

Antonio González Alonso. Era un joven audaz, muy conocido por su compromiso cristiano. Él siempre quiso ser dominico, como su hermano, pero la tuberculosis no le dejó. Comenzó a estudiar Magisterio. Un buen día fue detenido. Le encarcelaron y antes de matarlo le ofrecieron salvar su vida. Sólo tenía que romper un cuadro del Sagrado Corazón y el ara del altar de su parroquia. No lo hizo.

Al pasar por delante de su casa para ser llevado a Sama de Langreo, gritó, al ver a su madre “¡Adiós madre, hasta el cielo!” ¿Qué ocurriría después? Según contó el chófer, le cortaron la lengua, le apalearon y le tiraron a un pozo por el Alto de San Emiliano. Nunca fue encontrado su cuerpo.

Isidro Fernández Cordero. Padre de siete hijos, de los cuales tres serían religosos. Minero en la Hullera Española. Fue encarcelado en varias ocasiones. Pudo escapar, pero no quiso. No podía esconder su gran “delito”: Ser católico. Así lo explicaba: “Si no me presento se vengarán con mi familia. Siempre nos han acusado de ser unos rezadores y unos carcas; por lo que se ve el único delito de que nos acusan es ser católicos y esto es un honor para nosotros. Delitos no tenemos ninguno, por lo tanto, nada nos pueden hacer. Dios sabe por qué nos tiene aquí y en sus manos estamos; si Él lo permite, por algo será”.

Segundo Alonso González. Tenía dos hermanos dominicos misioneros y una hermana dominica de clausura. Padre de doce hijos. Su mujer, María, falleció en el parto de su último hijo. Vivía como podía, cuidando de su extensa familia. Hizo labores de carpintero, arrendó tierras y trabajó en la mina. Fue apresado por realizar el mismo delito que Isidro: rezar. En la cárcel les decía a sus compañeros: “Muchas veces hemos pasado aquí la noche para acudir al turno de vela ante el Santísimo; como ahora no podemos hacerlo, recemos el Rosario y hagamos un sincero acto de contrición, poniéndonos en las manos de Dios, ya que es posible que alguno de nosotros tengamos los días contados”.

Genaro Fueyo Castañón. Sacerdote diocesano y párroco de Santiago Apóstol de Nembra. Participó activamente en la Adoración Nocturna Española. Fue encarcelado por ser sacerdote. Tenía 72 años. Le llevarían donde se encontraban Segundo e Isidro. Les dieron a elegir dónde querían morir, y ellos escogieron el sitio donde juntos participaban a diario de la Eucaristía. Don Genaro, además, pidió ser el último en morir para alentar a sus feligreses y amigos.

Hoy sábado, estos cuatro hombres asesinados por ser católicos, por rezar, por ser padres de familia y hermanos de religiosos serán elevados a los altares. La Iglesia celebra hoy en Oviedo, en España su beatificación. Cuatro mártires del año 1936. En aquél momento no había Twitter. Si esto hubiera ocurrido en el tiempo de las redes sociales, quiero pensar que su historia sería viral. Sería Trending Topic y todo el mundo las conocería, ¿o no?

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