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Chile: Empresa petrolera repara un daño ambiental

AFP PHOTO / CARLOS ACUÑA
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En vez de pagar una multa tuvo que destinar recursos para mejorar la zona afectada por el derrame

Chile padeció en 2007 el más grave derrame de petróleo de la década, cuando unos 700 mil metros cúbicos de crudo se vertieron en la bahía de San Vicente, Talcahuano, Región del Biobío.

El hecho ocurrió mientras el buque New Constellation descargaba en la terminal que la estatal ENAP posee en el lugar. La filtración se verificó en los tubos submarinos que conectaban el muelle con los estanques donde se almacena el crudo.

La mancha contaminante se extendió sucesivamente por la bahía y afectó gravemente a los pescadores de la caleta Infiernillo, que recalan justamente frente al lugar donde comenzó la fuga, además de recolectores de algas y de mariscos.

La investigación que se inició por el accidente determinó que la refinería no realizó una manutención adecuada de los ductos en el muelle de descarga, denominado Terminal B. Esta situación originó una serie de fallas que terminaron en el derrame.

Por este motivo el Consejo de Defensa del Estado (CDE) decidió demandar a ENAP por daños ecológicos, especialmente por el perjuicio causado en el humedal de Lenga y su estuario, que son parte del santuario de la naturaleza de la Península de Hualpén.

Finalmente, el 6 de agosto de 2014 el Ministerio del Medio Ambiente y la estatal firmaron un convenio de transferencia de recursos, con el objeto de dar cumplimiento a la transacción judicial suscrita por escritura pública entre el CDE y la refinadora, que puso fin al juicio por indemnización.

Cambio de enfoque

En lugar de castigar a la empresa con una multa, que es el procedimiento tradicional, por primera vez se decidió que esta destinara los recursos a mejorar el santuario afectado por el derrame.

Así, la petrolera invirtió en la construcción de senderos, miradores y una sala de exposición. Además, ENAP diseñó un programa de educación ambiental y un plan de manejo para el santuario.

Todas estas mejoras fueron inauguradas ayer. Según el ministro del Medio Ambiente, Pablo Badenier, la experiencia es única en el país.

“Las obras construidas tienen como fin la educación ambiental de la comunidad, de los niños, de sus visitantes, y esto sin duda ayudará a que las nuevas generaciones conozcan mejor y valoren más nuestros ecosistemas, que valoren más los esfuerzos que hacemos como país para protegerlos, y vivan de acuerdo a conductas más sustentables con el medio ambiente”.

A su juicio, estos cambios “ayudarán, en definitiva, a que como país avancemos en un modelo de desarrollo más sustentable”.

La experiencia aplicada en el santuario de Hualpén será imitada en el Parque Cantalao, en Peñalolén, por donde pasa un gasoducto. Allí, la idea es crear un centro de educación ambiental abierto a la comunidad.


Artículo publicado originalmente en
Ciudad Nueva

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