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El ángel que consigue que niños que están muriendo puedan sonreír

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Música para ayudar a morir a los niños

Cada uno tenemos unos dones. Dios nos hace especialistas en algo… sólo hace falta saber el qué y el porqué, contemplarlo. Cuando uno lo sabe viene la acción: poner nuestros dones al servicio del más necesitado.

Mery Martínez-Gil es guitarrista y vocalista, diplomada en Magisterio musical y con estudios de musicoterapia. Podría haber elegido dar clase en un colegio, tocar en una banda o abrir una academia. No, en el año 2009 decidió que su don debía ponerlo al servicio de los niños más necesitados, de los “desahuciados”, de los moribundos. Ya ha ayudado a morir a medio centenar de niños.

Pedro Simón es periodista. Trabaja en el diario El Mundo. Podría haber elegido ser periodista político o salir en la televisión buscando fama, podría haber elegido el mundo deportivo. No, desde hace años dedica su don a ponerlo al servicio de historias que tocan el corazón. Al servicio de los lectores y al servicio de las pequeñas historias que nadie cuenta.

Esta semana, en El Mundo ambas vocaciones se han unido. Pedro Simón cuenta la historia de Mery, habla con ella desde el Hospital Centro de Cuidados Laguna (Madrid).

Nos cuenta como mueren muchos de estos niños: “Algunos tienen miedo. Me ha sucedido que paro de cantar o de tocar y un niño (de esos que te entienden, generalmente enfermos oncológicos) rompe a llorar y llama a su madre. Saben que se están muriendo y ven que van perdiendo sus fuerzas. Y al terminar la música te dicen: ‘Tengo miedo’”.

En su reportaje describe cómo es la labor de un “ángel”: “les interpreta piezas, les hace rasguear el instrumento, celebra cada mínimo gesto, hace cosas con sentido en un trance que por tremendo carece de él: el de un crío que se está muriendo”.

Y sus consecuencias:  “Después del efecto Mery, a los niños en estado terminal les baja la frecuencia cardiaca, les aumenta la saturación del oxígeno en sangre. Y sí, es verdad: ese niño del corsé azul con daño cerebral está sonriendo”.

A veces Mery llora mientras trabaja. Y eso no le parece mal. A veces Mery ríe mientras trabaja. Y eso le parece mejor”, escribe Pedro Simón, que quiere concienciar de cómo en España hay 6.000 niños que necesitan cuidados paliativos, de los que solo los reciben en torno a mil.

El primer cuidado paliativo que necesita un niño moribundo es el cariño de los que le rodean, en definitiva, sentirse querido. 

Puedes leer aquí el Reportaje de Pedro Simón para El diario El Mundo.

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