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El hallazgo en el mar que cambió la devoción mariana de Brasil

Geraldo Magela / Agência Senado-cc
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Con la apertura del Año Jubilar Marino, Brasil rinde homenaje a su patrona, la Virgen de Aparecida

Todo comenzó con tres pescadores que echaron sus redes al río Paraíba del Sur (ubicado actualmente el Estado de San Pablo, Brasil). Sus nombres eran Domingo García, Felipe Pedroso y João Alves.

El fin que perseguían quienes mandaron a estos tres pescadores al lugar era obtener lo mejor del mar para agasajar al gobernador de San Pablo y Minas Gerais, Pedro de Almeida y Portugal que, indican las reseñas, visitaba la región por esos días.

Pero nunca imaginaron que aquella pesca significaría un antes y un después.

En determinado momento, durante la pesca, algo extraño sucedió. No eran peces precisamente lo que estaban sacando del mar, sino el cuerpo hecho en terracota de la Virgen de la Inmaculada Concepción y de color oscuro. Inmediatamente, en un nuevo intento, lograron sacar la cabeza.

A partir de ese momento la pesca dejó de ser escasa y regresaron a la costa cargados de provisiones.

El hallazgo de la imagen de la Virgen transcurrió en el año 1717. Nadie sabe por qué está imagen llegó hasta ahí, solo que su origen estuvo en manos de Frei Agostino de Jesús, un monje de la localidad de San Pablo.

Lo primero que hizo uno de los pescadores fue llevar la imagen a su casa y hacerle un pequeño altar. Esto era tan solo el comienzo, pues con el paso del tiempo el lugar se transformó en oratorio y comenzó a ser muy visitado por los lugareños.

Luego, más allá en el tiempo, fue coronada por el obispo de San Pablo (1904) y declarada patrona de Brasil por el papa Pío XI (1930). Fue Juan Pablo II quien le diera el título de basílica a este santuario mariano.

Ahora se está a la puerta de la celebración de los 300 años de aquella pesca que terminara en la proclamación de la Virgen de Aparecida como patrona de Brasil.  

En América Latina no es la advocación que genere más peregrinaciones y efervescencia en los fieles, pues antes está Guadalupe y un poco más allá, en el hemisferio sur, otras como Luján.

Sin embargo, la mirada del continente a Aparecida tiene un antecedente muy fuerte: en el año 2007 se celebró la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, ocasión en la que el actual papa Francisco, en aquel entonces cardenal Jorge Bergoglio, tuvo un gran protagonismo en la redacción del documento final.

Textos de aquella conferencia episcopal calaron hondo en el corazón de la Iglesia latinoamericana y al mismo tiempo revitalizaron el impulso misionero -con el famoso relanzamiento de la Misión Continental-, poco antes de la elección de un latinoamericano, por primera vez, como Papa.

Recientemente, en setiembre, fue inaugurada en los Jardines del Vaticano una imagen dedicada a la Virgen Aparecida, momento que sirvió para reavivar la devoción a una advocación que forma parte de la historia de Brasil.

Este 12 de octubre se abrirá en el país sudamericano el llamado Año Jubilar Mariano en conmemoración de los 300 años de la aparición.

El papa Francisco expresó en ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Brasil (2013), a poco tiempo de iniciar su pontificado, cuando visitó el santuario, su deseo de volver durante la celebración de los 300 años, algo que todavía resta por confirmar.

De momento, según expresó la propia Conferencia Episcopal de Brasil, “será un año de gracia, un momento de alabanza y agradecimiento especial a Dios por todo lo que ha hecho por intercesión de Nuestra Señora Aparecida, nuestra patrona y nuestra Reina”.
Con información publicada en GaudiumPress

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