Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

5 consejos sorprendentemente sencillos para volver a tus hijos más creativos

Comparte

“No entierren los deseos de los pequeños”

¿Cómo estimular la creatividad de los niños? Psicólogos y especialistas en desarrollo infantil sugieren dejar de lado la ansiedad y el exceso de atención y dar más libertad a los niños para que ellos mismos descubran lo que realmente les interesa.

“Ser adulto significa ocupar el propio tiempo con actividades que nos hacen felices. Y esto es lo que tienes que enseñar a tus hijos”, afirma Lyn Fry, psicóloga infantil de Londres, sobre el sentido de la preparación que los papás deben dar a los niños.

Según el psicoanalista Adam Phillips, la “capacidad de aburrirse le permite al niño crecer”, ya que el tedio vuelve posible contemplar la vida y analizarla, en vez de pasar por ella sin parar a pensar sobre lo que sucede.

Para él, los niños necesitan disponer de tiempo libre para descubrir lo que realmente les gusta y lo que más les interesa. El tedio es fundamental para ese descubrimiento.

Cristiana De Ranieri, psicóloga clínica del Hospital Bambino Gesù, de Roma, ofreció a Aleteia algunos consejos útiles para estimular la creatividad de los niños.

“Nuestros hijos, muchas veces, tienen una vida muy ocupada. La simple idea de que ellos puedan experimentar momentos de tedio y de vacío atemoriza a los papás. Los padres piensan que eso sería una señal de desatención, un no rellenar la vida de los niños. Pero si los niños tienen todo, ellos activan con menos frecuencia actividades cognitivas como el deseo, la curiosidad”.

A continuación los consejos prácticos de la especialista:

  • “Sí” al tedio

Tener la oportunidad de estar aburrido ayuda a tu hijo a crecer. Los momentos de tedio estimulan la mente a buscar algo que rompa la molestia, a encontrar algo interesante, estimulando así el deseo y, por lo tanto, colocando la mente en movimiento.

  • Cosas sencillas

Los niños se “recargan” haciendo cosas poco programadas, poco estructuradas, banales. ¿Un ejemplo? Jugar con el abuelo, pintar, redescubrir juegos viejos que estaban olvidados en un rincón… y hasta quedar varios minutos simplemente sin hacer nada.

  • No tener miedo al tiempo libre

El niño tiene una dimensión del tiempo diferente a la nuestra. Él acoge con interés los estímulos y los papás necesitan ofrecerles las condiciones para entender esos estímulos. Para ello, el tiempo libre es fundamental.

  • ¿Qué te gusta hacer?

Es igualmente fundamental estimular al niño para que piense lo que le gustaría hacer. Esto lo impulsa a descubrir lo que le interesa, sin programaciones ni orientaciones previas.

  • Hacer cosas juntos

Muchos papás compran juguetes de todo tipo para sus hijos… Pero no juegan con ellos. Es necesario darles a los niños la oportunidad de estar con los papás también a la hora de jugar, compartiendo con ellos experiencias agradables.

Inteligencia y estímulos

¿El niño que entrena la mente de esa forma es más listo que los demás?

La psicóloga observa: “No es la ‘cantidad’ de inteligencia lo que distingue a los niños, sino la activación de ‘gatillos emocionales’ o motivaciones diferentes. Ciertamente, estimular las actividades intelectuales y mentales diferentes es un incentivo para el desarrollo de una inteligencia más flexible y más activa”.

Está claro que no se puede dejar al niño todo el tiempo sin hacer nada, o sólo haciendo lo que quiere.

Los papás deben proporcionar a los hijos un amplio acceso a experiencias formativas y enriquecedoras, que incluyan actividades físicas, deportes en equipo, mucha vida en familia, mucha y generosa interacción con otros niños, convivencia con personas ancianas, contacto con animales de estimulación y con la naturaleza, incentivos al lenguaje y al aprendizaje espontáneo de idiomas, juegos que estimulen el conocimiento y el raciocinio, el contacto con la espiritualidad…

Lo que no se puede es sobrecargar a los niños al punto de sofocarlos, privándolos del tiempo libre y… del tedio.

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.