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Dios no puede ser invocado para justificar fundamentalismo o imperialismo

Photo: AFP/Joe Klamar
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En el Cáucaso, el Pontífice aseguró que no se puede invocar el nombre de Dios para aprobar intereses “partidistas y egoístas”

Dios no puede ser invocado por intereses partidistas y fines egoístas, no puede justificar forma alguna de fundamentalismo, imperialismo o colonialismo«, dijo el papa Francisco en el encuentro interreligioso con el Jeque y con representantes de las demás comunidades religiosas en la mezquita Heydar Aliyev, Azerbaiyán, en la última etapa de su viaje en el Cáucaso este domingo 2 de octubre de 2016.

El viaje apostólico del Papa en Azerbaiyán terminó poniendo bases sólidas en el diálogo con la comunidad islámica en el país cuya población en su mayoría es musulmana, chiíta, y donde el ISIS y el fundamentalismo prueba a entrar a minar el terreno del diálogo entre las religiones y la población.

“No se han de utilizar, pues, “pegamentos” artificiales que obliguen al hombre a creer, imponiéndole un determinado credo y privándolo de la libertad de elección; tampoco han de entrar en las religiones los «clavos» externos de los intereses mundanos, de la ambición de poder y de dinero”, destacó Francisco.

El Pontífice se trasladó en la tarde a la Mezquita de “Heydar Aliyev” de la ciudad de Baku para encontrar en privado al Jeque de los Musulmanes del Cáucaso, Allahshukur Pashazadeh.

“En la noche de los conflictos que estamos atravesando, las religiones son auroras de paz”, instó el Papa, sucesivamente, en el templo islámico en un discurso ante los líderes de las otras religiones monoteístas presentes.

Las religiones sean “semillas de renacimiento entre devastaciones de muerte, ecos de diálogo que resuenan sin descanso, caminos de encuentro y reconciliación para llegar allí donde los intentos de mediación oficiales parecen no surtir efecto”, añadió.

“El verdadero problema de nuestro tiempo no es cómo llevar adelante nuestros intereses, sino qué perspectiva de vida ofrecer a las generaciones futuras, cómo dejar un mundo mejor del que hemos recibido. Dios, y la historia misma, nos preguntarán si hemos trabajado hoy por la paz”, sentenció el Papa.

Por su parte, el Jeque hizo hincapié en la actitud crítica del Papa y su “protesta” en relacionar “el nombre del Islam y el terrorismo” y la condena de las causas reales del “terrorismo” y sus “incisivas palabras contra los casos de xenofobia”.

Juan Pablo II ya había había conferido al Jeque la insignia del Orden de San Gregorio, único experto teólogo musulmán en recibir ese honor por parte de un Pontífice.

El líder de los musulmanes del Cáucaso destacó el respeto y la atención que tiene su pueblo “acerca de la importancia de una solución pacífica del conflicto de Nagorno Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán”.

“La gente, el estado y el jefe de Azerbaiyán quieren una solución justa y pacífica del conflicto sobre la base de las normas del derecho internacional”, indicó Allahshukur Pashazadeh.

La paz en Nagorno Karabakh

De hecho, el Papa sostuvo, horas antes, que no hay que dejar de intentar nada para alcanzar la paz. En su discurso a las autoridades políticas, el Pontífice se refirió indirectamente al conflicto en el Nagorno Karabakh; territorio ocupado especialmente por los armenios y que ha llevado a una guerra en 1991-1994.

Así, todavía se están llevando a cabo las negociaciones para alcanzar la paz, bajo la protección del Grupo de Minsk.

“Como un líder religioso mundial, confiamos en sus esfuerzos en la resolución adecuada y pacífica del conflicto de Nagorno Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán”, confirmó el Jeque Pashazadeh, jeque chií que combate el fundamentalismo en la zona.

El Pontífice horas antes había dicho frente al presidente de Azerbaiyán: “Toda pertenencia étnica o ideológica, como todo auténtico camino religioso, debe repudiar actitudes y concepciones que instrumentalizan las propias convicciones, la propia identidad o el nombre de Dios para legitimar intentos de opresión y dominios”.

Después de la ceremonia de despedida en el aeropuerto de Baku, el Papa Francisco emprenderá el vuelo de regreso a Ciampino a las 19.15 y llegará a Roma a las 22.00.

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