¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

“Que la intercesión de los mártires dé alivio a los cristianos perseguidos”

Comparte

Que la intercesión de los mártires georgianos «alivie a tantos cristianos que todavía hoy en el mundo sufren persecuciones y atropellos, y fortalezca en nosotros el buen deseo de estar fraternalmente unidos para anunciar el Evangelio de la paz». Lo dijo Papa Francisco en el discurso que pronunció en la sala de las audiencias del palacio patriarcal de Tiflis, después del encuentro privado con Elías, de 84 años y desde 1977 Patriarca y Catholicos de la iglesia ortodoxa de Georgia.

El Patriarca Elías fue el autor de reformas que permitieron a la Iglesia georgiana volver a adquirir gradualmente la influencia perdida debido a las políticas anti-religiosas de las autoridades comunistas de la URSS. Durante los últimos años de la era soviética, Elías II estuvo involucrado activamente en la vida social del país. El 9 de abril de 1989 se unió a una manifestación pacífica que se llevó a cabo en la ciudad de Tiflis en contra de las autoridades soviéticas e, inútilmente, exhortó a los participantes a retirarse a la iglesia de Kashveti para evitar un derramamiento de sangre. La manifestación fue disuelta por las tropas soviéticas con la fuerza. En esa ocasión fallecieron 22 personas y hubo cientos de heridos. El episodio todavía es recordado como «la masacre de Tiflis». El Patriarca Elías ahora tiene el cuerpo frágil y encorvado, camina con esfuerzo y el Papa le ofreció el brazo mientras entran juntos a la sala de las audiencias.

La Iglesia ortodoxa georgiana es una de las menos ecuménicas y está muy vinculada con el Patriarcado de Moscú. Francisco y Elías II, a menos de sorpresas de último momento, no rezarán juntos. Hay grupúsculos completamente minoritarios que se han opuesto a la visita papal. Algunas decenas de estos opositores se encontraban fuera el aeropuerto de Tiflis con pancartas en las que se leía: «El Vaticano es un agresor espiritual», y «Papa, usted no es bienvenido».

Pero el clima dentro del Palacio patriarcal era completamente diferente. Elías II habló con mucho esfuerzo, voz frágil y temblorosa, pero llamó a Francisco «hermano amado en Cristo». El Patriarca también se refirió a los peligros de la globalización y de los pasos que se han dado en el campo de la técnica, de la ciencia y de la cultura, pero también de los retrocesos «en la espiritualidad y en el comportamiento en general». Ellas II citó la ocupación de Abhkazia y Osetia del sur, lamentando la existencia de 600.000 desplazados internos en el país. Para concluir, habló sobre el diálogo entre católicos y ortodoxos, agradeciendo al Papa por «esta posibilidad para trabajar» en las inscripciones y en los documentos de la Biblioteca Vaticana relacionados con el pasado de Georgia. «La suya es una visita histórica para nuestro país —concluyó—, que Dios bendiga a nuestras Iglesias». El Patriarca le regaló al Papa un ícono Georgiano, que Francisco besó inclinándose, mientras el coro cantaba el «Kirie eleison».

Al tomar la palabra, el Papa agradeció al Patriarca después de haber escuchado el Ave María que compuso el mismo Elías II: «¡Solo de un corazón de hijo, un corazón de niño, podía salir algo tan bello!». En su discurso, Francisco recordó que Elías II inauguró una «página nueva en las relaciones entre la Iglesia Ortodoxa de Georgia y la Iglesia Católica. En aquella ocasión, intercambió con el Obispo de Roma el beso de la paz y la promesa de rezar el uno por el otro». Una referencia al viaje que el Patriarca hizo al Vaticano en junio de 1980, cuando abrazó a san Juan Pablo II. Bergoglio también citó la presencia de fieles georgianos que llevan a cabo investigaciones en los Archivos Vaticanos y en las universidades pontificias, y también la presencia en Roma de una comunidad ortodoxa georgiana, «albergada en una iglesia de mi diócesis».

Papa Francisco evocó las palabras del poeta georgiano Rustaveli («¿Has leído cómo los apóstoles escribieron del amor, cómo hablan, cómo lo alaban? Conócelo, dirige tu mente a estas palabras: el amor nos eleva») y observó que «realmente el amor del Señor nos eleva, porque nos permite alzarnos por encima de las incomprensiones del pasado, de los cálculos del presente y de los temores del futuro».

Francisco también citó a Santa Nino, que es «comparada» con los apóstoles y «difundió la fe bajo el signo particular de la cruz hecha de sarmiento de vid». «Que la multitud de santos de este país —añadió— nos anime a poner el Evangelio por encima de todo y a evangelizar como en el pasado y, más que en el pasado, libres de las ataduras de ideas preconcebidas y abiertos a la perenne novedad de Dios»

«Con la paz y el perdón —concluyó Bergoglio— estamos llamados a vencer a nuestros verdaderos enemigos, que no son de carne y hueso, sino los espíritus del mal que están dentro y fuera de nosotros». El Papa también recordó que Georgia es una tierra «llena de héroes valientes según el Evangelio que, como san Jorge, fueron capaces de vencer al mal. Pienso en tantos monjes, y especialmente en los numerosos mártires, cuya vida ha triunfado “con la fe y la paciencia”: ha pasado por la prueba del dolor permaneciendo unida al Señor y ha dado así un fruto pascual, regando el suelo georgiano con la sangre derramada por amor». A estos santos mártires el Papa pidió su intercesión por los cristianos perseguidos.

Después de los discursos, hubo un brindis final entre Papa Francisco y Elías II. El Papa le deseó al Patriarca ortodoxo de Georgia que «la Iglesia georgiana pueda salir adelante en el camino de la libertad».

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.