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La vida de perro ya no está tan mal

© Jaromir Chalabala / Shutterstock
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Los canes y las sociedades «desarrolladas» del siglo XXI

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El perro es la mascota número uno para hombres y mujeres que viven solos, o para parejas sin hijos, o familias donde los hijos ponen especial cuidado en los perros.

Es el animal de compañía por excelencia, con mucho más pedigrí que los gatos y otros animales. Actúa contra la soledad, contra la depresión, contra la tristeza.

Es un animal de mucha ayuda para la vigilancia, con sus ladridos o incluso su ferocidad hacia los desconocidos.

También sirven, bien adiestrados, para hallar personas sepultadas en escombros, para la lucha contra los delincuentes, y para apoyo a los invidentes y personas con discapacidad.

El perro, al igual que el burro –hablando en términos generales— tiene virtudes que a veces los hombres no tienen: docilidad y paciencia.

Los perros son a veces incluso animales de carga, sobre todo en los países con mucho frío. Pero son queridos, sobre todo, como mascotas porque dan compañía y cariño a las personas, son expresivos en sus gestos y obedientes a sus amos.

Hace un tiempo el actor y boxeador Mickey Rourke, que vive en el barrio exclusivo de Beverly Hills, aseguró que su perro Beau Jack le salvó la vida, cuando intentaba suicidarse.

Tenía el cañón de la pistola ya en su cabeza, asegura el actor, “cuando Beau Jack me miró con unos ojos de pena como preguntándose quién iba a cuidar de él cuando yo muriera. Decidí no morir”. No es una historia única.

Cuidados exquisitos

En los países de bajo o negativo crecimiento demográfico, el perro es indispensable para muchas personas. En estos países, que son los países desarrollados -donde no nacen niños, pero sí perros, perritas, perritos, de todos tamaños y colores y muchos animales de todo tipo-, los dueños o las dueñas les hablan, les visten, les dan muchas caricias, comidas especiales, medicinas (medicinas perrunas)…

Estos países ricos han creado un auténtico paraíso para los cánidos de compañía. Y los chuchos lo agradecen con sus miradas, sus gruñidos, sus ladridos y sus arrepanchigamientos.

Hay concursos de belleza para las perras y perritas; la peluquería canina es todo un arte perruno en que hay hasta peluqueros especializados en bigotes para perros.

Perro con lazo
© Liceth Celis / Flickr / CC

Hay lugares específicos en los jardines públicos para “jugar los perros”, playas acotadas para los perros donde estos se puedan bañar y “socializar” con otros perros y perras, y un largo etcétera.

¡Y ahora también hay cine y teatro para perros!, donde los dueños de las mascotas puedan llevar a su can para divertirse de lo lindo, porque la obra está pensada “solo para perros”. Son películas cómicas y algunas dramáticas, como las peleas con lobos.

Incluso en algunas ciudades existen lugares en la calle (donde están los desagües) marcados para el pipí de los perros (el “pipi can”), cuando en realidad los perros no orinan donde hay carteles indicativos, sino que antes huelen. ¡Qué poco saben de perros algunos regidores!

No faltan cementerios para perros, con epitafios dignos de poetas y trovadores modernos, que vierten su arte sobre la tumba del perrito/a que tanto le amó en vida.

También existen “noticias de sociedad”, no ya en revistas especializadas, sino en la prensa en general.

Hoy es noticia cuando un perro muy querido por una persona –que no tiene por qué ser famosa—es hallado después de una larga búsqueda por parte de bomberos y policías.

Así ocurrió un verano con los bomberos de Vielha, en los Pirineos españoles, que salvaron al perro Akita, con la ayuda de los agentes rurales de Sort.

Se han aprobado en los parlamentos nacionales leyes para la protección de animales, pero de modo particular para perros.

El maltrato a los perros –es cierto que a veces el hombre descarga su malhumor, su mal genio y hasta su sadismo animal contra los perros- puede incluso acabar con uno en la cárcel.

A veces, alguno preferiría ser tratado como un perro…

Había un perro, de nombre Excalibur (la espada del Rey Arturo), que tuvo que ser sacrificado por los sanitarios ad hoc por ser portador del virus ébola. Levantó una gran polémica, hasta el punto que algunos lo llamaron “asesinato”.

Ya no hay, pues, solo “perros asesinos”, sino hombres “asesinos de perros”. ¿Y si un perro mata a otro perro? ¡Ah! La jurisprudencia todavía no ha entrado por falta de legislación

Un perro es hoy un sujeto jurídico protegido –protegido del hombre pero no de los lobos y de otros perros–, pues tiene incluso su identificación individual (su DNI), aunque esto no impide que en verano y en Navidades no pocos perros sufran el olvido y abandono de sus amos, que los sueltan por calles y campos.

El hombre es lo que es: “hoy te quiero y mañana te abandono”. Así lo hace con otras personas también.

¿Qué pasa con estos perros abandonados o maltratados? Son resabiados y realmente suponen un peligro serio para las personas.

También son un peligro serio perros de razas muy agresivas que han llegado a herir gravemente e incluso matar a personas, especialmente niños.

Un día una señora en un parque me interrogó: ¿por qué los perros pueden hacer… y mis hijos no? Como dijo Segismundo en La vida es sueño de Lope de Vega: “Teniendo yo más alma, tengo menos libertad”.

 

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