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Día 9: Novena al Padre Pío de Pietrelcina: El amor a la oración

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Padre Pío de Pietrelcina recibió los estigmas el 20 de septiembre de 1918 y los llevó por 50 años. Vivió una vida llena de santidad y amor

Poco después de su ordenación, el Padre Pío escribió una carta a su director espiritual, el padre Benedetto Nardella, en la que pidió permiso para ofrecer su vida como alma víctima por los pecadores. Él escribió:

“Durante mucho tiempo me he sentido en mí una necesidad de ofrecer a mí mismo al Señor como víctima por los pecadores y por las almas del Purgatorio. Este deseo ha estado creciendo continuamente en mi corazón de modo que ahora se ha convertido en lo que yo llamaría una fuerte pasión. me parece que Jesús quiere que esto”.

Las marcas de los estigmas, las heridas de Cristo, aparecieron en el cuerpo del Padre Pío, el viernes 20 de septiembre de 1918, mientras oraba ante un crucifijo, y haciendo su acción de gracias después de la Misa. Tenía treinta y un años de edad y se convirtió en el primer sacerdote estigmatizado en la historia de la Iglesia. Con resignación y serenidad, llevó las heridas dolorosas en sus manos, pies y costado durante cincuenta años.

Los grupos de oración que el Padre Pío estableció se han extendido por todo el mundo. Él dio un nuevo espíritu a los hospitales fundando uno de los más prestigiosos del mundo al que llamó “La Casa Alivio del Sufrimiento” El Padre Pío vio la imagen de Cristo en los pobres, los que sufren y en los enfermos y se entregó a ellos en particular. Una vez dijo:

“Lleven a Dios a todos aquellos quienes están enfermos. Esto les ayudará más que cualquier otra cosa”

Meditación para el Noveno día

“El amor del Padre Pío a la Oración”

Reflexión: El padre Pío repetía con frecuencia: Se busca a Dios en los libros, pero se lo encuentra en la oración. Si hoy no se cree, se debe a la falta de oración. Más se ora, más aumenta la fe y se encuentra a Dios.

El padre Gabriel Amorth, amigo e hijo espiritual del padre Pío, dijo: “El padre Pío, cuanto más avanzaba en edad, más sentía la necesidad de aumentar la oración. La necesidad de la oración le era sugerida por la conciencia de saberse indigno, se sentía un gran pecador, con el riesgo de poder perder la fe. Por ello ha sido siempre un gran pedigüeño de oración. Yo sabía que sí quería verlo iluminado de gozo, no tenía más que decirle: “Padre rezo por usted”.

El padre Pío se había definido a sí mismo: Un fraile que ora. Sus biógrafos lo definen como a san Francisco de Asís. “Un hombre hecho oración”. Los continuos llamados del Papa Pío XII a la oración para que terminara la guerra, encontraron en el padre Pío una respuesta concreta. Él fundó sus ya famosos grupos de oración, que definió: “Semilleros de fe, hogares de amor en los cuales Cristo mismo está presente cada vez que se reúnen para la oración bajo la guía de sus directores espirituales”.

La oración principal que se reza en estos grupos, es el santo rosario y una breve reflexión sobre algún mensaje espiritual y los ejemplos de la vida santa del padre Pío. Pronto tuvieron mucha difusión en Italia y en todo el mundo. El mismo Santo Padre, Juan Pablo II, dijo que los grupos de oración son una de las herencias espirituales más preciosas que nos dejó el santo.

Oración

Santo Pío de Pietrelcina, te pedimos nos enseñes la humildad de corazón, para ser considerados entre los pequeños del Evangelio, a los que el Padre prometió revelar los misterios de su Reino. Ayúdanos a orar sin cansarnos jamás con la certeza de que Dios conoce lo que necesitamos antes de que se lo pidamos. Alcánzanos una mirada de fe capaz de reconocer prontamente en los pobres y en los que sufren el rostro mismo de Jesús. Protégenos en la hora de la lucha y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegría del sacramento del perdón. Transmítenos tu tierna devoción a María, Madre de Jesús y Madre nuestra. Acompáñanos en la peregrinación terrenal hacia la patria feliz, a donde esperamos llegar también nosotros para contemplar eternamente la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Palabras del Padre Pío:

“El don de la oración está en manos del Salvador. Cuanto más te vacíes de ti mismo, es decir, de tu amor propio y de toda atadura carnal, entrando en la santa humildad, más lo comunicará Dios a tu corazón”.

Artículo originalmente publicado por pildorasdefe.net

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