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La «noche oscura» de los santos

Mother Teresa
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Leonardo Boff sobre santa Teresa de Calcuta

En un artículo tras la canonización realizada por el papa Francisco a la celebérrima Madre Teresa de Calcuta, el teólogo, filósofo y escritor brasileño Leonardo Boff tocó el tema de la “noche oscura” en la nueva santa y en otros grandes personajes de la historia del cristianismo, tema al que califica “de gran relevancia existencial y espiritual”.

Sin estrellas, sin esperanza

Boff recuerda esa “noche oscura” de Teresa de Calcuta recorrió, prácticamente toda su vida religiosa, desde 1948 hasta el día de su muerte, ocurrida en 1997, basándose en los testimonios recogidos por el postulador de su causa, el sacerdote canadiense Brian Kolodiejchuk en el libro Come Be My Light (Ven, sé mi luz).

Como es sabido, la Madre Teresa vivía en Calcuta recogiendo moribundos de las calles para que muriesen humanamente dentro de una casa y rodeados de personas. Lo hacía con extremo cariño y completa abnegación. Todo indicaba que lo hacía a partir de una profunda experiencia de Dios”, explica Boff.

En el texto del padre Brian Kolodiejchuk, se ve, según Boff, “el profundo desamparo interior, verdadera noche sin estrellas y sin esperanza de un sol naciente” que padeció Teresa de Calcuta durante cinco décadas.

Ya en agosto de 1959 escribía a uno de sus directores espirituales: «En mi propia alma siento un dolor terrible. Siento que Dios no me quiere, que Dios no es Dios y que Él verdaderamente no existe».

En otra ocasión, recuerda Boff, escribió:

«Hay tanta contradicción en mi alma: un profundo anhelo de Dios, tan profundo que me hace daño; un sufrimiento continuo y con él el sentimiento de no ser querida por Dios, rechazada, vacía, sin fe, sin amor, sin cuidado; el cielo no significa nada para mí, me parece un lugar vacío«.

Más adelante, el teólogo brasileño hace un recuento sumario de quienes padecieron esa “noche oscura”, comenzando por san Juan de la Cruz y siguiendo con santa Teresa de Ávila o santa Teresa de Lisieux de quien cita un famoso texto de Diario de un alma:

«No creo en la vida eterna; me parece que después de esta vida mortal, no existe nada: todo desapareció para mí, solo me queda el amor«.

Las dos “noches”

Siguiendo a san Juan de la Cruz, Boff distingue dos tipos de noches oscuras: la primera, la noche de los sentidos y la otra “oscura y terrible”, la noche del espíritu en la cual el alma ya no consigue creer en Dios, llega a dudar de su existencia y se siente condenada al infierno”.

Especialmente la modernidad, centrada en si misma y perdida dentro del inmenso aparato tecnológico que creó, vive también esta ausencia de Dios que Nietzsche calificó como «la muerte de Dios». No es que Dios haya muerto, porque entonces no sería Dios. Es que nosotros lo matamos, es decir, Él ya no es un centro de referencia y de sentido. Vivimos errantes, solos y sin esperanza”, escribe Boff en este intenso artículo en el que él mismo confiesa haber dejado atrás, para escribirlo, sus constantes preocupaciones políticas y sociales del momento.

AURORA BOREALIS
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Aunque es de noche

Tras citar a Dietrich Bonhöffer, Pascal y a Simone Weil, el teólogo de la liberación brasileño afirma que la noche oscura de Madre Teresa era tan densa que llegó al punto de decir: «Dios verdaderamente no existe». Esto nos deja un interrogante teológico, pues “descompone todas nuestras representaciones de Dios”.

Creer en Dios no es adherir a un dogma o doctrina. Creer es una actitud y un modo de ser; es adherirse a una esperanza que es ‘la convicción de las realidades que no se ven’ (Hebreos 11,1), porque lo invisible es parte de lo visible. Creer es una apuesta, según dice Pascal, que conoció también su noche oscura”, dice Boff.

Y remata su artículo afirmando que la Madre Teresa de Calcuta vivió su “noche oscura” amando a los moribundos y, con ello, “estaba en comunión con el Dios escondido. Ahora que ya se transfiguró vivirá la presencia de Dios cara a cara en el amor y en la comunión”.

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