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Cumbre sobre migrantes y refugiados: ¿más de lo mismo?

Marilyn Alvarado Leyva / CEPCHIS / UNAM-CC
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Algunos le piden a EEUU que predique con el ejemplo

A unos días de que se lleve a cabo en Nueva York la cumbre global sobre migrantes y refugiados, expertos legales y activistas pro-inmigrantes instaron a Estados Unidos a que, en su propio “patio”, predique con el ejemplo y haga más para proteger a quienes huyen de la violencia en Centroamérica.

La Cumbre de Naciones Unidas sobre Grandes Movimientos de Migrantes y Refugiados reunirá a líderes de todo el mundo en Nueva York el próximo 19 de septiembre para analizar una respuesta global al incesante flujo de migrantes que afecta a todas las regiones del mundo, especialmente a Norteamérica y a Europa.

Al día siguiente, el martes 20 de septiembre, al margen de la Asamblea General de la ONU, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, será anfitrión de una cumbre sobre refugiados, que incluye entre sus metas duplicar el número de refugiados reasentados en terceros países; aumentar en 30 por ciento los fondos para respuestas humanitarias, e incrementar en dos millones el número de refugiados matriculados en escuelas y que reciben permisos de trabajo, respectivamente.

Crisis regional

El flujo migratorio hacia Estados Unidos desde América Central, concretamente del “Triángulo Norte” de esta región (Guatemala, Honduras y El Salvador) no ha cesado. Miles de familias y de menores de edad viajando sin compañía de un adulto, tratan de ganar la frontera sur de la nación americana no para buscar una oportunidad de empleo, sino para huir de la violencia.

El tema de las niñas, los niños y los adolescentes que huyen del “Triángulo Norte” lejos de haber sido resuelto por iniciativas de los países expulsores, el de tránsito (México) y el receptor principal (Estados Unidos) ha vuelto a los titulares informativos: según UNICEF, organismo de la ONU para la infancia, entre enero y junio pasado, cerca de 26,000 niños no acompañados fueron detenidos en la frontera sur de Estados Unidos, además de casi 30,000 inmigrantes que intentaron cruzar como unidades familiares.

“A Obama solo le quedan cuatro meses en la presidencia y, en ese período, tiene la oportunidad de ser un líder en la reforma de la política de detenciones y refugiados”, dijo Alvina Vásquez, directora estatal del grupo “Colorado´s Voice”, con base en la ciudad de Denver, uno de los mayores centros de recepción de inmigrantes hispanos. Según la activista, el presidente Obama podría desmantelar el modelo que “incentiva la detención de inmigración y no hace distinción entre niños refugiados y amenazas a la sociedad”.

El incesante flujo de estos migrantes y refugiados “subraya la importancia crítica de responder a la violencia y las condiciones socioeconómicas en sus países de origen”, señaló el informe de UNICEF; una respuesta que se ha demorado o que se ha perdido en los caminos de la burocracia, cuando no de la simulación.

Cita histórica

La próxima cumbre global de la ONU representa la respuesta a la iniciativa que, a principios de agosto de 2016, 193 estados miembro de Naciones Unidas suscribieron como borrador de la declaración que será adoptada el próximo lunes 19 de septiembre.

El documento enumera una serie de compromisos –no vinculantes- para responder al fenómeno de la migración global y para combatir la xenofobia y explotación de los migrantes y refugiados pero, simultáneamente, reconoce el derecho de cada país de tomar medidas para “impedir los cruces ilegales” en sus fronteras.

Esto último representa una ventana abierta al rechazo del compromiso –por ejemplo de Estados Unidos y de otros países receptores de migrantes– a poner un fin definitivo a la detención de menores. En una forma de eludir la obligación, este grupo de países solo mencionarán “la intención de cesar la práctica”, pero no su obligatoriedad humanitaria.

“Quizá suene un poco cínico, pero no estoy seguro de que haya resultados tangibles de ese encuentro. Pienso que la política en torno a los refugiados en Estados Unidos se ha vuelto más bien tóxica, al grado que estamos tratando a los niños, algunos de apenas semanas o meses de nacidos, como peligrosos”, dijo César Cuauhtémoc García Hernández, profesor de leyes de la Universidad de Denver.

Con información de El Diario

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