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6 increíbles y profundos “slogans” de Alcohólicos Anónimos

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Estés batallando con una adicción o no, estos dichos de AA pueden ser una gran ayuda

El propósito de un eslogan es hacerte pensar en algo poderoso y verdadero, de forma tan simple y fácil de recordar que pueda volver a surgir en tu mente cuando lo necesites en un momento de crisis. Los miembros de Alcohólicos Anónimos hacen uso de estas consignas, aparentemente simples, pero tan profundas que pueden servir de gran ayuda a cualquiera, esté luchando o no por superar una adicción. Aquí tienes algunos de los mejores eslóganes:

  1. Progreso, no perfección

Esperar la perfección de uno mismo es una perspectiva tan extremadamente arrogante como irremediablemente abocada al fracaso. Después de todo, la primera gran mentira de Lucifer fue tratar de convencernos de que todos podíamos ser “como Dios”, con nuestro propio poder. Si en algún momento llegamos a ser perfectos, no será en esta vida, así que en vez de intentar ser perfecto (y fracasar en el intento), mejor centrarse simplemente en no retroceder. Cada pulgada de progreso es mejor que tener grandes expectativas que nunca se realizarán.

Pero en ese esfuerzo para mantener el orgullo a raya, recuerda que…

  1. La humildad no consiste en pensar que eres menos, sino en pensar menos en ti mismo

Ser humilde no significa pensar que uno es el ser humano más despreciable que ha pisado jamás este planeta. Esta actitud, en realidad, también es orgullo, puesto que te ensalza y te eleva y trata de convencer de que eres el peor y más extraordinario de todos los pecadores, te hace destacar en el alcance de tu maldad. No es que sea correcto tomarse los pecados a la ligera, en absoluto, pero una persona verdaderamente humilde reconoce sus errores y pasa sin demora a la auténtica tarea necesaria: cumplir la voluntad de Dios, olvidándose de sí mismo, y amar, que es siempre un acto hacia el exterior.

Si te abruma la idea de vivir toda una vida de semejante desinterés, recuerda luchar…

  1. Día a día, poco a poco, paso a paso

No tenemos que comprometernos en un único día a ser fantásticos y santos durante el resto de nuestras vidas. Solamente hemos de comprometernos a intentar amar a Dios en el día de hoy, o si eso es demasiado, en esta hora. O durante este minuto. Dios nos ayudará momento a momento, paso a paso. Tenemos que dar pasos pequeños, o de lo contrario nos agobiaremos. “Cada día tiene bastante con sus propios males”, nos dice Jesús. Tratar de cumplir la voluntad de Dios en un instante es más de lo que ha conseguido el mayor de los santos.

Aunque, si incluso confiar en hacer la voluntad de Dios durante los próximos dos minutos te parece que va a terminar en frustración y fracaso, no olvides que…

  1. La voluntad es la clave

La vida es abrumadora. Es terriblemente complicada y exige sacrificios increíbles con unos riesgos altísimos. Pero Dios, que ha pedido tanto de nosotros, ha envuelto todo en una petición muy pequeña y muy simple: sencillamente, que deseemos hacer el bien. Si puedes decirle a Dios, como aquel hombre con un hijo de espíritu impuro, “Yo creo. ¡Ayúdame a creer más!” (Marcos 9: 17-25), entonces estarás haciendo la voluntad de Dios. Si sólo quieres creer y abrir tu voluntad a la de Él, entonces Él verterá un torrente de gracia para colmar tu abismo. Esta tarea le corresponde a Él. Únicamente tenemos que estar dispuestos. Y si nos falta deseo y voluntad, también podemos dejar eso en Sus manos, a través de la oración: “Señor, ayúdame a querer desear amarte”.

Puede que sientas que pedir a Dios que te ayude en tu propia voluntad es poco auténtico. Gracias a Dios que…

  1. Los sentimientos no son hechos

Quizás te sientas amado y lleno de fe, o quizás no. Quizás no sientas que Dios te ama, o que te ayuda, o siquiera que te presta atención. Pues bien, los sentimientos no son hechos. Cuando tus sentimientos, sensaciones o impresiones no concuerden con lo que tú sabes que es verdad, saca pecho y continúa haciendo lo que sabes que es correcto. Lo que cuenta es lo que haces, no importa lo que sientas al respecto.

Y por último, si tus emociones gritan tan alto que no puedes escuchar tus pensamientos…

  1. Cuando todo lo demás falle, sigue las instrucciones

Para un alcohólico, esto supone aferrarse a los 12 pasos de la recuperación, al margen de sus propios conflictos emocionales. Los pasos están ahí para que no tengas que tratar de averiguar por tu cuenta qué hacer en tus momentos de mayor debilidad. Para un pecador, esto supone seguir las instrucciones de la Iglesia: obedece los preceptos de la Iglesia, recibe los sacramentos tantas veces como puedas y confía en que, aunque creas que no sirve de nada, te está ayudando. Dios sabe lo limitado que es nuestro juicio y lo débil que es nuestro amor, así que nos ofrece unas pautas claras y simples para mantenernos en buen cauce. Obedece a la Iglesia, ella cuida por guiarnos por el buen camino.

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