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El Papa y el presidente argentino Macri se verán otra vez el 15 de octubre

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Se verán otra vez. El Papa Francisco recibirá en audiencia privada al presidente de Argentina, Mauricio Macri, el próximo sábado 15 de octubre. El cara a cara tendrá lugar un día antes de la ceremonia en la Plaza de San Pedro durante la cual será declarado santo de la Iglesia católica el beato José Gabriel Brochero, el “cura gaucho”. Será la segunda cita privada entre ambos, y marcará la pauta de una relación institucional con encuentros y desencuentros.
 
La fecha ya fue establecida en la agenda de Jorge Mario Bergoglio, y comunicada al gobierno argentino a fines de la semana pasada mediante el embajador en la Santa Sede, Rogelio Pfirter. El Papa mismo pidió establecer el coloquio ese día, como gesto de buena voluntad y para liberar a la audiencia de cualquier interpretación política.
 
Hasta ahora se pensaba que la reunión tendría lugar el lunes 17 de octubre, un día después de la elevación al honor de los altares de Brochero y otros seis beatos. Coincidencias del destino, el mismo día en que se celebra la “lealtad peronista”. El peronismo es el opositor natural al gobierno de Macri y ciertas interpretaciones en Argentina han pretendido colocar al pontífice en esa acera política.
 
De hecho, cuando el 20 de julio pasado la agencia oficial de noticias Télam citando “fuentes en Buenos Aires y en el Vaticano” anunció que el encuentro Papa-Presidente sería el lunes 17, causó desconcierto en la Secretaría de Estado de la Santa Sede. Perplejidad transmitida directamente al embajador Pfirter y que tuvo como origen un motivo muy simple: hasta ese momento no había llegado a la Curia Romana la solicitud formal de audiencia de parte del gobierno argentino.
 
Es cierto, entonces existía un acuerdo verbal entre Bergoglio y Macri de verse en cercanías de la canonización del cura Brochero. Ambos hablaron por teléfono a inicios de julio, después de la entrevista publicada por el diario La Nación de Buenos Aires en la cual el Papa precisó que no tenía ningún problema con el presidente, al cual calificó como una “persona noble”. Ese reportaje aclaró malos entendidos y relajó una tensión bilateral alimentada por terceros interesados.
 
El mandatario argentino devolvió la cortesía con una llamada telefónica al Vaticano. Francisco y Mauricio hablaron sin intermediarios. En esa conversación ambos estuvieron de acuerdo en sostener una nueva audiencia privada. Pero pasaron varias semanas antes que la solicitud oficial de la presidencia argentina llegase al Vaticano, bien entrado el mes de agosto. Con un detalle: la petición proponía expresamente que el encuentro fuese el 17 de octubre.
 
Pero el Papa optó por el 15, dejando así de lado la vinculación realizada por varios periodistas entre la primera fecha filtrada y la efeméride peronista. En las próximas semanas se despejarán otras dudas en torno al encuentro, como por ejemplo el espacio donde se llevará a cabo. La anterior reunión (la primera de ambos desde que Macri es presidente) tuvo lugar en la biblioteca privada del pontífice, en el Palacio Apostólico del Vaticano.
 
Aquella conversación privada duró apenas 22 minutos. La brevedad de la charla y la comunicación no verbal de los interlocutores, más bien fría y distante, despertó un sinfín de especulaciones. Informaciones y detalles posteriores fueron identificados en Argentina como las pruebas de una mala relación entre el Papa y el presidente. Incluido el rechazo de parte de Francisco de una donación millonaria del gobierno a la fundación pontificia “Scholas Occurrentes”, interpretado por la prensa como un “desplante” a Macri.
 
Pero en los últimos meses la percepción cambió, sobre todo después de varias reuniones privadas de Bergoglio con funcionarios y políticos cercanos al presidente. Entre ellos el ministro de Educación Esteban Bullrich, la canciller Susana Malcorra y, más recientemente, el jefe de gobierno de la capital, Horacio Rodríguez Larreta. Y sus halagos públicos hacia la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley.
 
Así las cosas, el mandatario argentino debería aprovechar su viaje a Roma para asistir, el viernes 14 de octubre, a la celebración oficial del Día Mundial de la Alimentación en la sede de la FAO (la agencia de las Naciones Unidas para el agro y los alimentos). 

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