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“Amoris laetitia”; el Papa explica cuál es la interpretación correcta

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El texto «es muy bueno y explícita cabalmente el sentido del capítulo VIII de “Amoris laetitia”. No hay otras interpretaciones». Con una carta enviada a los obispos de la región de Buenos Aires, Papa Francisco pone claro, por primera vez, un juicio sobre la interpretación correcta de la Exhortación post-sinodal sobre la familia. Como se sabe, en el capítulo octavo, el documento se ocupa de la integración de las familias «heridas», irregulares, invitando a un recorrido de discernimiento que, según cada una de las historias personales y sin meterse en la casuística ni en la especificación de más reglas, puede llevar también a la admisión a los sacramentos. El documento papal ha tenido diferentes lecturas. Algunos intérpretes se apresuraron para decir que no cambiaba nada con respecto a la disciplina anterior.

El Papa habló al respecto durante el vuelo de regreso de la isla de Lesbos, en abril de este año. Le preguntaron su había nuevas posibilidades concretas para el acceso a los sacramentos que no existían antes de la publicación de «Amoris laetitia»: «Yo diría que sí, y punto —respondió Bergoglio. Pero sería una respuesta demasiado pequeña. Les recomiendo a todos ustedes que lean la presentación que hizo el cardenal Schönborn, que es un gran teólogo». è un grande teologo».

El documento de los obispos de la región de Buenos Aires fue enviado al clero a principios de septiembre y está escrito en forma de carta que ofrece a los sacerdotes algunos criterios en relación con el octavo capítulo de la Exhortación y, en particular, sobre el posible acceso a los sacramentos para divorciados que hayan contraído una nueva unión. Antes que nada, se afirma que no conviene «hablar de «permisos» para acceder a los sacramentos, sino de un proceso de discernimiento acompañado por un pastor». Un camino en el que el pastor «debería acentuar el anuncio fundamental, el kerygma, que estimule o renueve el encuentro personal con Jesucristo vivo». Para este «acompañamiento pastoral» se necesita que el sacerdote demuestre «el rostro materno de la Iglesia», exige «la caridad pastoral del sacerdote que acoge al penitente, lo escucha atentamente y le muestra el rostro materno de la Iglesia, a la vez que acepta su recta intención y su buen propósito de colocar la vida entera a la luz del Evangelio y de practicar la caridad». Este camino « no acaba necesariamente en los sacramentos, sino que puede orientarse a otras formas de integrarse más en la vida de la Iglesia: una mayor presencia en la comunidad, la participación en grupos de oración o reflexión, el compromiso en diversos servicios eclesiales, etc.».

El documento de los obispos de la región de Buenos Aires explica: «Cuando las circunstancias concretas de una pareja lo hagan factible, especialmente cuando ambos sean cristianos con un camino de fe, se puede proponer el empeño de vivir en continencia», dejando « abierta la posibilidad de acceder al sacramento de la Reconciliación cuando se falle en ese propósito». Una posibilidad que ya se encontraba en las enseñanzas de Juan Pablo II. En el párrafo siguiente, los obispos explican que, en el caso de «otras circunstancias más complejas, y cuando no se pudo obtener una declaración de nulidad, la opción mencionada (la de la contingencia, ndr.) puede no ser de hecho factible. No obstante, igualmente es posible un camino de discernimiento. Si se llega a reconocer que, en un caso concreto, hay limitaciones que atenúan la responsabilidad y la culpabilidad, particularmente cuando una persona considere que caería en una ulterior falta dañando a los hijos de la nueva unión, “Amoris laetitia” abre la posibilidad del acceso a los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía».

« Estos a su vez —continúa el texto— disponen a la persona a seguir madurando y creciendo con la fuerza de la gracia. Pero hay que evitar —explican los obispos— entender esta posibilidad como un acceso irrestricto a los sacramentos, o como si cualquier situación lo justificara. Lo que se propone es un discernimiento que distinga adecuadamente cada caso. Por ejemplo, especial cuidado requiere “una nueva unión que viene de un reciente divorcio” o “la situación de alguien que reiteradamente ha fallado a sus compromisos familiares”. También cuando hay una suerte de apología o de ostentación de la propia situación “como si fuese parte del ideal cristiano”». Hay que orientar a la persona para que se ponga «con su conciencia frente a Dios», especialmente en relación con el comportamiento «con sus hijos o con el cónyuge abandonado. Cuando hubo injusticias no resueltas, el acceso a los sacramentos es particularmente escandaloso».

Para concluir, los obispos observan que «puede ser conveniente que un eventual acceso a los sacramentos se realice de manera reservada, sobre todo cuando se prevean situaciones conflictivas». Pero, al mismo tiempo, «no hay que dejar de acompañar a la comunidad para que crezca en un espíritu de comprensión y de acogida».

El 5 de septiembre llegó la respuesta del Papa, que felicitó a los obispos por su trabajo: « un verdadero ejemplo de acompañamiento a los sacerdotes». Y después, la frase clave: el texto de los obispos de la región de Buenos Aires «El escrito es muy bueno y explícita cabalmente el sentido del capítulo VIII de “Amoris laetitia” No hay otras interpretaciones. Y estoy seguro de que hará mucho bien». Con respecto al «camino de acogida, acompañamiento, discernimiento e integración», Francisco escribió: « Sabemos que esto es fatigoso, se trata de una pastoral “cuerpo a cuerpo” no satisfecha con mediaciones programáticas, organizativas o legales, si bien necesarias».

 

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