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Tiene parálisis cerebral y es la más rápida del mundo

@FB Yanina Martínez
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Yanina Martínez, primer oro paralímpico argentino en 20 años

Sonríe, se impulsa, corre, da grandes zancos, alza los brazos, gana. Ninguna como ella corre tan rápido los cien metros en el mundo. Es la mejor. Yanina Martínez, que sufre cuadriplejia moderada a causa de parálisis cerebral, dio a la Argentina la primera medalla dorada paralímpica en estos juegos en 20 años.

En la categoría 100 metros lisos T36, Yanina, que registró un tiempo de 14.46, y las otras finalistas disputaron una gran final, en la que otra latinoamericana se lució y logró subir al podio: la colombiana Florian Hernández. Los rostros mostraban una alegría plena en todas estas atletas. Gozan del atletismo, gozan de la oportunidad de correr en las mismas pistas que Usain Bolt un par de semanas atrás. Y como él en su categoría, son las mejores.

Yanina tuvo su revancha, ya que en Londres 2012 llegaba con buenas oportunidades, pero fue descalificada por invasión de carril. En los últimos Parapanamericanos ya había sido la mejor. Pero su historia en el atletismo empieza varios años antes, en 2006, cuando cambió la natación por las pistas. “Mi intención fue volcarla al deporte para que se integre. Y ella con el atletismo es sumamente feliz. Se ríe, se divierte, la pasa bárbaro”, declaró al portal Paradeportes, que sigue el desempeño de los atletas argentinos Paralímpicos.

Integran el equipo de trabajo de Yanina su entrenador, una psicóloga y una psicopedagoga, y una familia incondicional. La han apoyado en la preparación tanto desde la Municipalidad de Rosario, su ciudad, como desde la Provincia de Santa Fe, el Centro Médico de Deporte Provincial al que asiste, y el Enard, ente nacional que apoya a los deportistas argentinos y les beca para potenciar su preparación en los ciclos olímpicos.

La alegría latinoamericana en la jornada de atletismo paralímpico con los 100 metros se completó con otros grandes logros: la cubana Omara Durand fue oro en la categoría T12, para débiles visuales profundos. El tiempo de Durand fue estupendo, 11.40, récord mundial para la categoría. Lo notable de Omara fue que en dos ocasiones ya había rebajado en las pruebas previas a la final la marca paralímpica. Merecidísimo para una atleta que logró sus mejores tiempos después de ser mamá, contrario a lo que se suele pensar de la maternidad interfiriendo en el desarrollo deportivo.

Las otras dos grandes alegrías en los 100 provinieron de Venezuela y la Argentina. El argentino Hernán Barreto, en la categoría T35 obtuvo el bronce, y la venezolana Medina Yescarly también se subió al tercer puesto en la categoría T37.

La historia de Barreto también merece renglón aparte, como la de todos. Pero Barreto creció, independientemente de su condición, en una familia a la que nada le sobraba, donde el alimento del día podía ser el pan duro del día anterior. Además, por su discapacidad, sufría la violencia de un padre golpeador. Hoy, orgulloso relata como con su esfuerzo sus seis hermanos tienen un mejor pasar.

El himno argentino, ese que sonó en el podio de Martínez, tiene una estrofa que emociona a quienes lo escuchan tras el logro deportivo: “Sean eternos los laureles que supimos conseguir”. Que así lo sean los de todos los deportistas en la magna cita del deporte inclusivo, los Juegos Paralímpicos.

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