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5 menos conocidas (pero igual de impresionantes) apariciones marianas

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La mayoría de las personas han oído hablar de las "grandes tres" - México D.F, Lourdes, y Fátima - pero ¿han escuchado hablar de estas?

La mayoría de los católicos ─y los no católicos, para el asunto que nos toca─, han oído hablar de las “tres grandes” apariciones marianas. Las visiones de la Santa Madre en el Cerro del Tepeyac, en Ciudad de México, las de Lourdes, en Francia, y de Fátima en Portugal; todas son célebres y reconocidas por su importancia.

Pero estas no son las únicas ocasiones en las que María se ha detenido a visitarnos en este valle de lágrimas. Aquí están cinco de sus menos conocidas visitas:

  1. Nuestra Señora de Pontmain, 17 de enero de 1871, en Pontmain, Francia

Conocida como Nuestra Señora de la Esperanza, esta aparición fue reconocida por el papa Pío IX en 1872. En la tarde del 17 de enero de 1871, en pleno auge de la Guerra franco-prusiana, dos jóvenes aldeanos ayudaban a su padre en las labores del granero cuando vieron a una hermosa mujer que les sonreía.

Cuando los chicos alertaron a sus padres, los adultos no vieron nada. Igualmente, una hermana religiosa de una escuela local acudió y tampoco vio nada. Sin embargo, trajeron a otras dos niñas sin contarles nada de lo que estaba pasando y al instante vieron y describieron perfectamente a la misma bella mujer, con un vestido azul cubierto de estrellas doradas y un velo negro bajo una corona de oro.

A medida que se difundió la noticia, muchos de los habitantes se reunieron para rezar y los niños vieron un cartel que se desplegaba bajo la mujer con un mensaje que leía:

“Pero orad, hijos míos, Dios os escuchará en poco tiempo, mi Hijo se deja conmover”.

Tras escuchar la lectura de estos mensajes en voz alta, la multitud empezó a cantar himnos espontáneamente y, mientras cantaban, Nuestra Señora rio y se unió a los cánticos.

Aquella misma noche, de forma inexplicable, las fuerzas prusianas detuvieron su avance.

  1. Nuestra Señora de Knock, 21 de agosto de 1879, en Knock, Irlanda

Alrededor de las 8 p.m. de la tarde del 21 de agosto de 1879, un grupo personas de entre 5 y 75 años fue testigo de una aparición de la Santísima Virgen María, de San José y de San Juan Evangelista, en el extremo sur exterior de la iglesia de su parroquia. Tras las figuras, había un altar sencillo con una cruz y un cordero.

Bridget Trench, una de los 15 testigos de la aparición, declaró que “fui inmediatamente a besar, según creí, los pies de la Santa Virgen; pero no sentí nada en el abrazo más que el muro, y me pregunté por qué no podía sentir con mis manos las figuras que podría ver tan clara y nítidamente”.

El grupo permaneció en el lugar rezando el rosario bajo una intensa lluvia, para más tarde descubrir que la zona bajo la aparición estaba completamente seca.

La aparición en Knock ha recibido múltiples bendiciones papales, incluyendo las de Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II.

  1. Nuestra Señora de Akita, 1973-1979, en Yuzawadai, Japón

En 1973, la hermana Agnes Katsuko Sasagawa, que había sanado de múltiples problemas de salud después de beber agua de Lourdes, marchó a vivir con un grupo de hermanas religiosas en la remota área de Yuzawadai, Japón.

Sasagawa, completamente sorda por entonces, informó de apariciones, estigmas y lágrimas que brotaban de la cara de una estatua de madera de la Santísima Virgen María, y las otras hermanas de la comunidad corroboraron sus declaraciones.

La hermana Agnes afirmó haber escuchado a la Virgen María llamándola y ofreciéndole mensajes como “Reza mucho las oraciones del Rosario. Sólo yo puedo salvarles todavía de las calamidades que se acercan”, y “Muchos hombres en este mundo afligen al Señor. Yo deseo almas que Le consuelen para suavizar la ira del Padre Celestial. Yo deseo, con mi Hijo, almas que repararán con sus sufrimientos y pobreza por los pecadores e ingratos”.

Además de los mensajes, la estatua llorosa fue retransmitida por el Canal 12 de la televisión de Tokio.

Por junio de 1982, Sasagawa, que había sido diagnosticada una sordera incurable, recuperó por completo la audición. Además, una mujer coreana, Teresa Chun Sun Ho, que había rezado por la intercesión de Nuestra Señora de Akita para la curación de su tumor cerebral, recibió tanto visiones de Nuestra Señora como una restauración total de su salud.

El ordinario local, el obispo John Shojiro, autorizó “la veneración de la Santa Madre de Akita” en 1984, a la espera de un juicio definitivo de la Santa Sede.

  1. Nuestra Señora de Banneux, 15 de enero – 2 de marzo, 1933, en Banneux, Bélgica

También conocida como Virgen de los Pobres, de su aparición fue testigo una niña de nombre Mariette Beco, que contó al sacerdote de su parroquia que había visto a una señora de blanco que había asegurado ser la “Virgen de los Pobres”, y dijo: “He venido a aliviar el sufrimiento” y “Creed en mí y yo creeré en vosotros”.

Cuando Mariette tenía solamente 12 años, tuvo una visión de una hermosa mujer a través de la ventana de su cocina. La señora le pidió que sumergiera las manos en una pequeña fuente y le dijo que la fuente era para curar y “para todas las naciones”. Con el paso del tiempo, el lugar atrajo a muchos peregrinos. Hoy en día, la pequeña fuente produce más de 7000 litros de agua al día y se han notificado numerosas sanaciones milagrosas.

Después de las apariciones, Mariette vivió una vida reservada. En 2008 realizó una declaración final en relación a sus apariciones: “Yo solo era un cartero que reparte el correo. Una vez repartido, el cartero deja de tener importancia”. Mariette falleció en 2011 a los 90 años de edad.

En 1942, el obispo Louis-Joseph Kerkhofs, de Lieja, Bélgica, anunció la aprobación de la veneración a María bajo el título de Nuestra Señora de los Pobres. En 1947, llegó la aprobación de las apariciones Santa Sede.

  1. Nuestra Señora de Laus, 1664 – 1718, en Saint-Etienne-le-Laus, Francia

En mayo de 1664, una chica de 17 años llamada Benoite Rencurel vio una aparición de san Mauricio, un mártir del siglo III que era venerado en la localidad. En esta aparición, san Mauricio dijo a la pastora que debía ir al Valle de Kilns, encima de Saint-Etienne, donde vería a la Madre de Dios. El 16 de mayo, Benoite dirigió a su rebaño hasta la pequeña gruta descrita por san Mauricio y allí vio a la Santísima Virgen sosteniendo a Jesús en sus brazos.

Durante unos cuatro meses, Nuestra Señora se apareció en el mismo lugar todos los días.

María condujo a Benoite hasta una capilla cercana, guiándola a través de un embriagador perfume, y le manifestó que la capilla se convertiría en un lugar de conversión para los pecadores y un sitio de frecuentes apariciones. También dijo a Benoite que el aceite de la lámpara del santuario obraría milagros con los enfermos si recibían su unción con fe en su intercesión.

En el corazón del mensaje que recibió Benoite se encuentra la conversión de las almas, que aspira a traer una reconciliación completa con uno mismo, con los demás y con Dios.

El 5 de mayo de 2008, el obispo Jean-Michel de Falco Leandri anunció el reconocimiento de la Santa Sede de las apariciones de Nuestra Señora de Laus, Refugio de Pecadores.

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