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La Broma Asesina: una reflexión sobre el bien y el mal

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Una interesante aunque imperfecta adaptación del legendario cómic de Alan Moore que para muchos es mejor película que la célebre Batman vs. Superman

Tras el estrenó y desigual recepción de Batman vs. Superman muchos se apresuraron a puntualizar que tal vez el estreno del año sobre el hombre murciélago no era el film de Zack Snyder sino un largometraje de animación titulado La broma asesina. La película ha gozado de una distribución un tanto inusual. Se ha estrenado simultáneamente en algunas salas al mismo tiempo que se ha mandado directamente al mercado doméstico por lo que es muy complicado averiguar dónde y cómo se encuentra esta película en este momento. En España por ejemplo ya ha llegado a las tiendas pero en otros puntos del mundo ni si quiera se ha estrenado.

La película estaba basada en un legendario cómic obra del no menos mítico Alan Moore, un creador de novelas gráficas extremadamente personal responsable de seriales como los de La liga de los hombres extraordinarios, Constantine, From Hell, V de Vendetta o Watchmen. Todas ellas han sido llevadas al cine con resultados muy variados y pintorescos de hecho, Moore nunca se ha llevado bien con las adaptaciones de su obra a la gran pantalla.

En la década de los 80, Moore recuperó al hombre murciélago en un volumen único en el que lo enfrentaba, cara a cara, con el Joker, proponiendo una equidistancia muy similar entre la locura psicópata del segundo y la neurosis bipolar del primero. O dicho de otro modo, Batman no es tan distinto del Joker. Ambos sufrieron un pasaje traumático que los transformó. Uno decidió focalizar su locura haciendo el bien disfrazado de murciélago el segundo optó por el mal.

Todo esto se refleja con inusual empeño en La broma asesina, una cinta de animación que, que quede bien claro, no es en absoluto para niños. De hecho, es la primera película de dibujos animados de Warner Animation calificada con una R por la MPAA americana. Ya no es solo por su nivel de violencia o por sus apuntes sexuales sino por la complejidad que el relato propone sobre el bien y el mal y sobre la proximidad de ambos conceptos pese a tratarse de cuestiones teóricamente antagónicas.

La broma asesina está básicamente dividida en dos partes. El comic original de Moore no daba para un largometraje de duración estándar de modo que se tuvo que añadir un prólogo de casi media hora inexistente en la novela original que no gustó por igual a fans y seguidores del comic.

Durante los primeros veinte minutos largos de películas exploramos la complicada relación entre Batman y Batgirl, dos personajes complementarios pero también diferentes que no terminan de encajar del mismo modo la lucha contra el bien. Esta primer parte servirá, al menos en La broma asesina, para acentuar la relación de Bárbara (Batgirl) y su padre (el comisario Gordon) con el hombre murciélago, fundamental para cuando el Joker decida utilizarlos como señuelo para atrapar al caballero oscuro.

La broma asesina tiene muy poco que ver con las adaptaciones que hemos visto en el cine porque aunque arrastre algunos apuntes de las películas de Tim Burton y Christopher Nolan no es menos cierto que el film funciona realmente bien de forma autónoma. De hecho, La broma asesina, no por ser una película de animación es un título especialmente espectacular. Es más, el film de Sam Liu es algo así como una versión minimalista del personaje sin grandes escenas de acción ni piruetas demasiado vistosas.

La broma asesina se centra sobre todo en el Joker y en sus orígenes antes de convertirse en el demente que todos conocemos. Antes no era más que un humorista fracasado que solo quería lo mejor para su familia hasta que todo se fue al traste por un estúpido accidente casero y una mala decisión para sacar dinero rápido.

La película, aunque imperfecta, está repleta de guiños y frases antológicas que invitan a la reflexión sobre el bien y el mal pero sobre todo tiene uno de los finales más extraños que se hayan podido ver en una película de Batman. El Joker y el caballero oscuro riéndose a carcajadas ante un chiste del primero. Puro paralelismo entre el bien y el mal.

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