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Zygmunt Bauman, sobre la actualidad virtual, la vida online y la incertidumbre contemporánea

By Narodowy Instytut Audiowizualny (Zygmunt Bauman, fot. M. Oliva Soto) [CC BY-SA 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Commons
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El célebre sociólogo polaco señala que la persona contemporánea urbana vive en dos mundos: el online y el offline.

En una entrevista con Marina Artusa, publicada en 2014 en El Clarín, el sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman, autor de la noción de “modernidad líquida” (la condición de fragilidad, vulnerabilidad y cambio incesante de la contemporaneidad, que convierte la vida contemporánea en un continuo escenario incierto), afirmó que la persona contemporánea urbana vive en dos mundos, claramente diferenciados: el online y el offline.

La incertidumbre contemporánea, señala Bauman, ese sentimiento de no saber qué va a suceder, la pérdida de estabilidad laboral, emocional, psicológica, profesional, genera impotencia y falta de autoestima en la persona contemporánea. Este estado anímico, continúa el sociólogo y filósofo, vuelve a la persona “agresiva, brutal en su relación con los demás”. Por ello, el uso de los avances tecnológicos que se supone deberían servir para tender puentes comunicacionales, en lugar de ampliar nuestras fronteras nos han servido para establecer pequeños cotos, que el sociólogo describe como “cámaras de eco” o un “salón de espejos”.

Los mundos online y offline, señala Bauman, son paralelos pero diferentes. En el online, podemos evitar encontrarnos con lo que nos disgusta, con lo que nos es ajeno, diferente, conflictivo: con bloquear, dejar de seguir, o borrar, “las sensaciones desagradables desaparecen”, explica el sociólogo. En el mundo online, “cuando uno camina por la calle en Río de Janeiro, en Buenos Aires, en Venecia o en Roma, no se puede evitar encontrarse con la diversidad de las personas. Uno debe negociar la cohabitación”.

Esta cohabitación, explica Bauman, se basa en el arte del diálogo, que supone “una intención real de comprendernos mutuamente para vivir juntos en paz, gracias a nuestras diferencias y no a pesar de ellas”. La transformación de los problemas de la coexistencia, insiste el sociólogo, conduce al enriquecimiento mutuo.

Para leer la entrevista completa en El Clarín, puede hacer clic aquí.

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