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Joseph Enkh, el sacerdote mongol

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Entusiasmo y esperanza en una ordenación sacerdotal muy esperada

La Iglesia deja de ser extranjera en Mongolia: el domingo pasado se celebró la ordenación del primer sacerdote nativo: Joseph Enkh.

«Doy gracias al Señor que me ha llamado a servirle a través del sacerdocio. También doy las gracias a todas las personas que me han ayudado a responder a esta llamada. Espero que pronto haya otras vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada entre los jóvenes de Mongolia», declaró el nuevo cura.

La celebración, en la catedral de los Santos Pedro y Pablo en Ulaanbaatar, estuvo presidida por Wenceslao Padilla, prefecto Apostólico, quien explicó que «para la iglesia local haber ordenado sacerdote al primer joven de Mongolia es como un parto».

«La iglesia es una joven madre que da a luz a su primer hijo», dijo a la Agencia Fides. «Oramos y confiamos en que el padre Joseph Enkh sea fiel a su vocación, cargue con su cruz cada día y seguirá a Cristo siempre, en todas las circunstancias de su vida», añadió el prefecto.

A la celebración, evento histórico en Mongolia, asistieron más de 1.500 personas, incluidos funcionarios, diplomáticos y autoridades civiles.

También estuvo presente el abad Dambajav, del monasterio budista de Dashi Lin Choi, quien dirigió unas palabras de aliento al joven sacerdote, confirmando que «los budistas tienen buenas relaciones con los católicos. Aprendemos de ellos, y ellos aprenden de nosotros. Estamos felices de que uno de nuestros mongoles se convierta en un sacerdote de esta Iglesia».

El líder budista, a continuación, colocó una estola de seda azul alrededor del cuello del sacerdote recién ordenado, que, en la tradición budista, simboliza el cielo y, por lo tanto, significa la pureza, la buena voluntad, un buen augurio y compasión. El gesto fue aplaudido por todos los participantes.

La Iglesia católica en Mongolia, re-fundada en 1992, hoy en día ha llegado a más de mil bautizados, explica a la Agencia Fides Prosper Mbumba, misionero congoleño en Mongolia y miembro de la Congregación del Inmaculado Corazón de María (CICM).

«La ordenación de un sacerdote nativo estimulará el entusiasmo y el sentido de pertenencia entre los mongoles, a una Iglesia que durante mucho tiempo ha sido vista como extranjera», añade.

Joseph Enkh fue ordenado diácono el 11 de diciembre de 2014 en Daejeong (Corea del Sur), donde recibió su formación inicial, y desde donde regresó a Mongolia, en enero de 2016, para continuar con su experiencia pastoral en varias parroquias.

«Los cristianos rezan mucho por su futuro sacerdote y las parroquias están promoviendo reuniones de catequesis para ofrecer a las personas una mejor comprensión del ministerio sacerdotal», asegura el padre Mbumba.

Asimismo, en todas las iglesias de Mongolia se ha celebrado una novena de oración en vista de la ordenación.

«Damos gracias a Dios por este don y por este entusiasmo y rogamos que pueda haber una nueva efusión del Espíritu en esta tierra», concluye el misionero de la Congregación del Inmaculado Corazón de María.

En Mongolia en total hay unos 20 misioneros y 50 religiosas de 12 congregaciones que atienden seis parroquias.

El nuevo sacerdote ha elegido para su ordenación el lema: «Niégate a ti mismo, toma tu cruz cada día y sígueme» (Lc 9, 23).

 

Con información del semanario Alfa y Omega 
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