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¿Evangelizamos, o hablamos de nosotros mismos (y a nadie le interesa)?

Jeffrey Bruno
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¿No será Dios el «gran ausente» en los medios de comunicación católicos?

La comunicación de la Iglesia, desde la catequesis en una comunidad hasta una web diocesana, desde la predicación en un evento juvenil hasta un programa radial o televisivo, es una realidad tan amplia como compleja.

Los últimos pontífices han insistido en que todas las estructuras de la Iglesia tienen como finalidad la evangelización. Los obispos de América Latina reunidos en Aparecida exhortaron a poner todas las estructuras de la Iglesia al servicio de la evangelización como signo de una conversión pastoral. Pero no pocas veces se confunde evangelizar con anunciar las propias actividades eclesiales, en lugar de hablar de Dios haciéndolo cercano a todos los que reciben el mensaje.

Podríamos preguntarnos cuánto espacio ocupa en nuestra comunicación la transmisión de la fe y cuánto espacio usamos para hablar de nosotros y nuestras actividades. Es cierto que en la comunicación eclesial hay que tener en cuenta la comunicación institucional de la propia Iglesia, el diálogo con la cultura y la información de calidad sobre la vida pastoral. Y eso no debe olvidarse, pero ¿dónde debería estar el mayor esfuerzo en la comunicación? Sin dudas, en la misión esencial y específica de la Iglesia, evangelizar.

¿Cuánto espacio ocupan en los medios católicos los textos bíblicos, los santos o los autores de espiritualidad? ¿Cuánto espacio dedicamos a hablar de la experiencia de Dios y de su Palabra? ¿Cuánto espacio ocupan los testimonios de fe que susciten el deseo de conocer a Cristo?

Los contenidos sí importan

Un síntoma postmoderno en muchos medios de comunicación, que ha afectado también a los eclesiales, es la falta de contenidos y de profundidad. Se suele caer en la tentación de subestimar al que recibe el mensaje, infantilizándolo o dejándolo en la pura banalidad, cayendo en lugares comunes. No alcanza con tener muy buenos medios y profesionalidad, porque sin contenido evangelizador, tendremos

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