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Para el drama de la pornografía: la oración no es suficiente

Rommel Canlas/Shutterstock
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10 características de un comportamiento sexual problemático en Internet

“Se percatan de que no son malas personas intentando ser buenas. Son personas enfermas intentando mejorar”.

La opinión pública es cada vez más consciente de que la adicción a la pornografía es un problema real para muchos hombres y mujeres en nuestra cultura. Los católicos no son una excepción.

Como católicos, nuestro primer pensamiento suele ser intentar erradicar cualquier comportamiento pecaminoso con un poco de perseverancia tradicional y una ayuda de la gracia del sacramento de la confesión.

Tuve la oportunidad de hablar con el doctor Peter Kleponis, un psicólogo clínico que además es Consejero Sénior para Programas Educacionales y Clínicos en la asociación Integrity Restored, que ha ayudado a muchos hombres y mujeres durante su proceso de sanación hasta quedar liberados del porno.

El doctor Kleponis me explicó por qué, la mayoría de las veces, aunque la perseverancia y la gracia son importantes, no son suficientes para escapar del uso de la pornografía.

Lo primero, ¿todos los usuarios de porno necesitan automáticamente ayuda profesional? En otras palabras, ¿cuándo un usuario de porno se convierte en un adicto? ¿Es comparable a la adicción a las drogas?

No todos los que tratan de escapar del uso de la pornografía son adictos. Igual que una persona puede tener un problema con el alcohol y no ser un alcohólico, otra persona puede tener un problema con la pornografía y no ser un adicto al porno.

El doctor Patrick Carnes (2007) señala 10 características de un comportamiento sexual problemático en Internet:

  1. Preocupación con el sexo en Internet.
  2. Dedicar frecuentemente al sexo en Internet más tiempo o periodos más largos de lo intencionado.
  3. Esfuerzos repetidos para controlar, reducir o suprimir, sin éxito, el consumo de sexo en Internet.
  4. Inquietud o irascibilidad a la hora de limitar o suprimir el consumo de sexo en Internet.
  5. Usar el cibersexo en Internet para escapar de los problemas o para aliviar sentimientos de impotencia, culpa, ansiedad o depresión.
  6. Recurrir al sexo en Internet día tras día buscando una experiencia sexual más intensa o de mayor riesgo.
  7. Mentir a familiares, terapeutas u otras personas para ocultar el consumo de sexo en Internet.
  8. Cometer actos sexuales ilegales en la red (por ejemplo, enviar o descargar pornografía infantil o pedir actos sexuales ilegales en Internet).
  9. Poner en riesgo o perder una relación importante, un trabajo o una oportunidad académica o laboral a causa del comportamiento sexual en la red.
  10. Provocar consecuencias económicas significativas como resultado de prácticas relacionadas con el consumo de sexo en Internet.

Si una persona experimenta alguna de estas señales, recomiendo que busque la ayuda de un profesional competente en salud mental que sea especialista en el diagnóstico y tratamiento de la adicción al sexo.

Aunque los que estén luchando por superar algún problema de comportamiento en relación a la pornografía, no una adicción, es posible que necesiten ayuda para superar sus dificultades, no tienen por qué estar necesariamente en un programa de rehabilitación.

¿El porno no es como cualquier otro pecado? ¿Por qué no podemos simplemente rezar por la gracia de alejarnos de él? ¿Por qué la terapia es necesaria en ciertos casos?

Aunque consideramos que la pornografía es pecaminosa, también sabemos que es una sustancia adictiva. En el momento que una persona se hace adicta a algo, pierde su capacidad para decir que “no” a ese algo. Su libre albedrío se ve comprometido.

La oración es necesaria para superar una adicción, pero se necesita mucho más. Al igual que con cualquier otra enfermedad, la adicción a la pornografía requiere ayuda profesional.

Ello incluye terapia, reuniones de grupos de apoyo, educación y desarrollo en virtud.


Más para leer: Pornografía, una droga brutal: 88 de cada 100 videos porno contienen violencia contra la mujer


Lo más frecuente es que el uso de la pornografía sea en realidad síntoma de problemas mucho más profundos. Se convierte en un mecanismo de defensa para lidiar con el dolor de profundas heridas emocionales.

Hasta que no se identifiquen y sanen las causas originales de estas heridas, no se puede conseguir una verdadera sobriedad. Por ello, se necesita un programa exhaustivo de rehabilitación para una curación auténtica.

Entonces, ¿escapar de la adicción al porno es coser y cantar o hay recaídas en el proceso de recuperación? De haberlas, ¿por qué se producen?

Las recaídas o los estancamientos son comunes en la rehabilitación. Yo suelo decir que la recuperación es cuestión de “dos pasos adelante y uno atrás”. La rehabilitación es un proceso y habrá resbalones por el camino.

Las heridas emocionales profundas a menudo están ocultas y hay que encontrarlas y afrontarlas. Puede resultar muy doloroso y puede pasar cierto tiempo hasta que se identifican y sanan.

Pueden surgir lapsus, breves deslices durante el progreso. Cuando una persona tiene un desliz, podemos usarlo como una herramienta para ayudarle a identificar mejor las raíces de su adicción y alcanzar así un nivel más profundo de curación.

Con el tiempo, los deslices desaparecen. La clave está en no desanimarse si el proceso de recuperación no va tan rápido ni tan fluido como uno desearía. Con paciencia y perseverancia, ¡la rehabilitación está al alcance de la mano!

Tengo entendido que, junto a Integrity Restored y una serie de psicólogos, estáis preparando un taller, Fin de Semana Intenso de Hombres, en septiembre… ¿Hay algún elemento que haga más efectivo el pasar un par de días concentrados trabajando en este asunto, en vez de muchas sesiones separadas?

Participar en un taller intensivo puede ayudar a una persona a conseguir en tres días lo que normalmente se tardaría de tres a seis meses de terapia semanal. Es un arranque fantástico hacia la recuperación. Además, es más económico.

También es útil para los que se sientan encallados en su proceso de rehabilitación y que necesiten más ánimo para reavivar otra vez su avance.

Al interactuar con otras personas en el taller, los participantes aprenden que no están solos y reciben un apoyo y un ánimo muy valiosos.

A través de educación interactiva y actividades en pequeños grupos, los participantes se forman sobre la adicción al sexo y la pornografía, sobre las causas subyacentes de sus adicciones y así empiezan a desarrollar un programa de rehabilitación personalizado y efectivo.

Cuando salgan del taller, habrán adquirido las herramientas para continuar con éxito en su camino de recuperación.

¿Qué tipo de cambios tangibles has podido ver las vidas de las personas?

He trabajado con muchos hombres que han asistido a los talleres intensivos de adicción a la pornografía o al sexo.

Al final del taller, tienen un entendimiento más claro sobre lo que es la adicción al porno/sexo, cuáles son sus raíces profundas y qué es lo que implica un programa de recuperación exhaustivo.

Tienen un mayor conocimiento asimilado sobre las causas específicas de sus adicciones y sobre la curación necesaria en sus vidas. Salen de los talleres con una seguridad más fuerte en su capacidad para superar su adicción.

A menudo se sienten entusiasmados con la rehabilitación y ya no temen buscar ayuda. Se percatan de que no son malas personas intentando ser buenas. Son personas enfermas intentando mejorar. Tienen la humildad y la valentía de lograr recuperarse.


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Para más información sobre el próximo Taller Intensivo del doctor Kleponis, entra aquí. Para más recursos para superar la adicción a la pornografía, visita integrityrestored.com.

 

 

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