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Mineros en Bolivia: Sobrevivir a la oscuridad

BORIS G-CC
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Una oleada de violencia se ha desatado en el sector, ¿alguien podrá detenerla?

Madrugadores, fatigados, sacrificados. La vida de un minero no es sencilla. Muchos de ellos salen de sus casas muy temprano para dirigirse a la mina, lugar que no puede garantizar si regresarán sanos y salvos.

Su día a día transcurre entre explosivos, maquinarias, herramientas, suciedad y oscuridad.  Una vez que la jornada de trabajo llega a su fin, volver a tomar contacto con la luz natural se vuelve uno de los principales anhelos.

“Buen humor, elemento esencial que mantiene vivo a un minero”, cuenta entre risas y sensaciones encontradas uno de estos trabajadores en un video-documental difundido hace dos años sobre minería en Bolivia dedicado a los mineros que exponen sus vidas para mantener su hogar.

“Nosotros le deseamos a los chicos, lo mejor que estudien, no deseamos que sean mineros como nosotros. Pero algunas veces ellos tampoco responden, eso es un problema, pero qué vamos a hacer, así nomás es”, agrega otro minero en un posterior pasaje del documental.

Bolivia es país minero por excelencia. Históricamente ha sido uno de los sectores que mayores réditos económicos le ha dejado. Sin embargo, en los últimos tiempos la minería se ha visto sacudida por una oleada de violencia, que tuvo un desenlace trágico en los últimos días con el asesinato de un viceministro de Régimen Interior, Rodolfo Illanes, y que tiene que ver con la situación social de varios trabajadores que dependen de esta actividad para sobrevivir.

Es que diversas crisis que se han desatado en el sector con respecto a los precios de los minerales, la situación de las compañías mineras, ente otras, han generado que sea un sector con altos índices de explotación laboral, entre otros coletazos de impacto a nivel social.

¿Alguien podrá detener la violencia?

Es una de las grandes incógnitas que aún permanecen sin respuesta. La muerte violenta de Illanes, así como la denuncia de los mineros con respecto a la muerte de tres trabajadores a manos de la policía, ha sido la gota que derramó el vaso. La situación generó fuerte conmoción tanto a nivel nacional como regional.

La escalada de violencia comenzó cuando miles de mineros organizados en cooperativas (autónomos) empezaron a bloquear hace un tiempo las rutas en protesta contra la aprobación del Congreso de una reforma de Ley de Cooperativas, que abre paso a los sindicatos en esas organizaciones, informa La Razón de Bolivia.

La situación de tensión continuó con la toma de rehenes, violencia entre trabajadores del sector y culminó con heridos y muertos.

Es que la Federación de Cooperativas Mineras de La Paz ha radicalizado su posición en cuanto a la ley promovida en el Congreso, que tiene el apoyo del gobierno de Evo Morales y de la Central Obrera Boliviana, que está enfrentada a estos cooperativistas.  Pero los mineros cooperativistas se mantienen firmes en sus posturas de querer que el gobierno los autorice “a firmar contratos con empresas privadas nacionales y trasnacionales sobre yacimientos estatales”, agrega La Razón.

Pero más allá de las posturas tanto de los mineros cooperativistas como del gobierno, hay una situación social que aún queda sin resolver y que tiene que ver con la explotación laboral de trabajadores del sector, algo que de alguna manera también tiene que ver con el conflicto.

Pues estos trabajadores cooperativistas, en algún momento aliados a Evo Morales, además de rechazar la sindicalización (como sucede en otros sectores privados y estatales de la minería boliviana) tampoco están dispuestos a controles ambientales.

“A diferencia de la minería privada y la estatal en Bolivia, tributa menos regalías e impuestos por sus ganancias y no tenían obligaciones laborales ni sindicales”, explica el periodista de BBC Mundo Boris Miranda.

Esto genera situaciones laborales precarias, al tiempo que abre paso a situaciones de trabajo ilegal y a mayores casos de trata de blancas, además de explotación sexual en centros de actividad minera.

“La minería ilegal se vincula a actividades que violan derechos humanos, es el caso de la trata y tráfico. La explotación laboral de jóvenes y niños es tan alarmante como la explotación sexual de niñas y mujeres”, expresó a BBC Mundo Marco Gandarillas, investigador del Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB),

La vida de un trabajador minero es sacrificada y dura. Pero mientras persistan cuestiones sin resolver la consigna seguirá siendo “sobrevivir a la oscuridad”.

“Perdona nuestras ofensas”

“Dolor e indignación”, es lo que expresaron los obispos bolivianos a raíz de la violencia desatada en el sector minero y que tuvo como desenlace la muerte del viceministro del Interior, además de heridos entre policías y mineros cooperativistas.

“En nombre de Dios, ¡deténganse!, no podemos ceder irresponsablemente a la lógica perversa de la violencia”, expresan los obispos en su comunicado.

Los obispos reiteran que la palabra diálogo se vuelva a imponer, además de “reclamar justicia con respecto a los crímenes que han sucedido”.

“Perdona nuestras ofensas Señor y ayúdanos a perdonarnos en esta hora difícil”, exclaman los obispos.

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