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Las ovejas -reales- vuelven a la Catedral de San Patricio en Nueva York

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Un signo de vida que atrae la atención de los visitantes

Las ovejas son uno de los animales más nombrados en las Sagradas Escrituras, y protagonizan algunas de las más recordadas parábolas de Jesucristo en los Evangelios. Pero en el mundo actual, y en particular en una gran metrópoli como Nueva York, Estados Unidos, los fieles tienen muy pocas oportunidades de encontrarlas en su vida diaria. A menos de que visiten el cementerio de la Catedral de San Patricio, donde tres de ellas se encuentran realizando labores de mantenimiento.

En efecto, desde hace tres años, algunas ovejas componen parte del «personal» que labora en las instalaciones, precisamente en el departamento de jardinería, podando los prados del cementerio de más de doscientos años de historia.

Tres ovejas de una granja productora de lana llegaron el pasado 7 de agosto para recorrer las tumbas de los ciudadanos destacados de Nueva York del siglo XIX, y son cuidadas por seis feligreses quienes deben llevarlas a un establo en la noche.

El empleo de ovejas fue posible tras averiguaciones con las autoridades de salubridad.

La idea de incorporar ovejas fue del párroco de la catedral, Donald Sakano, cuando recibió la noticia de retiro de uno de los empleados de mantenimiento. En broma, le preguntó: «¿Y qué espera usted que haga yo ahora, conseguir ovejas?».

Resultó no ser una mala idea, que además se convirtió en «una buena herramienta de catequesis«, según comentó a Catholic News Service.

El sacerdote indicó que la presencia de las ovejas recuerda diferentes salmos y pasajes de la Escritura y las ovejas de este año recibieron por nombres Fe, Esperanza y Caridad.

Los animales cuentan con la vigilancia del cementerio y los gastos de manutención y veterinaria son costeados a través de donaciones y, debido a las regulaciones, un sistema de vallado temporal previene el contacto directo de los animales con las personas que visitan el cementerio o los transeúntes.

Sin embargo, las ovejas atraen una notable atención y son frecuentemente fotografiadas por los vecinos y curiosos.

«Las personas se consuelan o se alegran a la vista de las ovejas», reportó Sakano, quien además afirmó que no ha recibido ninguna queja por la presencia de las ovejas en la propiedad de la catedral. Las ovejas regresarán a su granja el día 1 de octubre.

Para uno de los pastores voluntarios, Sean McCluskey, la visita de las ovejas es un bello signo. «La ciudad puede ser un sitio solitario y aterrador a veces», expuso. «Es bueno tener un signo de vida aquí. Es una buena yuxtaposición».

Con información de CNS.

Artículo originalmente publicado por Gaudium Press

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