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¿Podrá esta Virgen de piedra cautivar el corazón de los romanos?

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Dos hermanos escultores le dan vida a la imagen de la Virgen del Cisne

La escultura pesa una tonelada y está hecha en piedra. La imagen que representa es la de la Virgen del Cisne, una famosa advocación mariana en Ecuador.

Sus creadores son los hermanos Viracocha, integrantes de una familia de escultores ecuatorianos y con muchos años de experiencia esculpiendo piedras para transformarlas en obras de arte.

“Desde que mi madre me tenía en el vientre yo percibía los golpes que daba papá, también escultor, a las piedras para que respirasen, para que mostraran su alma”, expresó en una oportunidad a El Comercio de Quito uno de los hermanos escultores, Luis Viracocha, quien además se encargó de contar que momentos antes de nacer su madre estaba elaborando una piedra para moler ají y por eso subraya que “nació con el olor a la piedra”.

Precisamente fue Luis quien contó los detalles de la actual obra de arte en diálogo con Ecuavisa.

“Hemos comenzado hace tres meses este trabajo y no hemos soltado los cinceles y las máquinas y prácticamente la obra está lista”, manifestó.

Pero tener entre sus manos la materia prima para comenzar el trabajo no fue tarea sencilla. Tuvieron que ascender a más de 3.000 metros de altura para encontrar la roca adecuada. En ese sentido, luego de un cuidadoso proceso de selección, dieron con una piedra andesita, típica de la zona y donde está ubicada la mina del Ruco Pichincha.

Luego, ya con la roca en sus manos, empezaron a darle la forma deseada en el norte de Quito con la noble misión de dejar plasmada una obra con “expresión de misericordia, amor y protección”, agrega Ecuavisa.

Los escultores debieron estudiar los detalles de la imagen original que querían reproducir para alcanzar la mayor fidelidad. Uno de los desafíos más grandes que se presentó a la hora de esculpir fue el de la cabellera de la Virgen debido a que debía quedar como si estuviera en movimiento.

Recorrerá el país y luego irá al Vaticano

Esta obra de arte es posible gracias al encargo de un grupo de fieles ecuatorianos devotos de la Virgen del Cisne. Está previsto que la escultura recorra varios puntos del país para luego ser donada a Roma.

Pero para estos hermanos escultores con muchos años en el oficio también significa un sueño que su obra pueda calar hondo en el corazón de los romanos, parte del país que en algún momento los vio perfeccionar la técnica.

 

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