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Oración, viticultura y música clásica: La abadía de Fontfroide

©ESCUDERO Patrick / hemis.fr
France, Aude, Pays Cathare, Narbonne, Sainte Marie de Fontfroide cistercian abbey
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El esperanzador mensaje de la cruz que la corona, recién restaurada

En estos tiempos penosos, a veces difíciles de sobrellevar, siempre es reconfortante saber que siguen existiendo refugios pacíficos. A algunos kilómetros al sur de Narbona, cerca de la costa sur de Francia, se encuentra la abadía de Fontfroide.

Oculta por un entorno natural montañoso, la abadía fue fundada como benedictina en 1093, aunque hoy es cisterciense. Es una propiedad privada cuya estructura es mantenida y restaurada con esmero.

Los viñedos ofrecen unos vinos locales excelentes, bien acompañados por la organización de frecuentes conciertos de música clásica.

La escena está coronada por una sencilla cruz de metal que señala desde las alturas del monte la localización de la abadía, como un símbolo de amor, de paz y, sobre todo, de esperanza.

La cruz data de 1947, cuando Martin Cabart, experto metalurgista, pensó que sería buena idea reemplazar la anterior cruz de madera, que había sido destruida en un incendio algunos años antes.

Como requería más de una tonelada de hierro, los habitantes de la región reunieron entre todos los fondos para financiar el proyecto.

La cruz fue transportada laboriosamente, pieza por pieza, hasta la cima de la colina, donde se erigió para que velara por los residentes de la abadía.

Con el tiempo, no obstante, las condiciones climáticas extremas imponían una restauración de la estructura. De nuevo, otro llamamiento a los habitantes de la región consiguió casi 16.000 euros para garantizar el buen estado de la cruz.

Tras la consumación del proyecto a finales de junio, fue más sencillo devolver la pesada cruz restaurada a su lugar de descanso gracias a la tecnología moderna.

Un helicóptero la trasladó hasta su emplazamiento definitivo, ¡y la visión de una cruz aérea debió de ser un curioso espectáculo!

Así que los esfuerzos han valido la pena: el bello símbolo del sacrificio humano transmite, visible a los ojos de todos, una señal resplandeciente de esperanza.

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