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El cura alemán que dejó su huella en lo más alto de Bolivia

dpa Picture-Alliance/AFP
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La obra social y religiosa de Sebastián Obermaier será recordada siempre por su gente

El sacerdote alemán Sebastián Wilhelm Obermaier Mayer murió de un paro cardíaco a la edad de 81 años en la habitación de su parroquia ubicada en la localidad de El Alto (La Paz) de Bolivia, considerada la región más joven del país situada a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, lugar en el que residió desde el año 1978.

Sin embargo, será siempre recordado por su impulso para el desarrollo de obras sociales y religiosas en la zona donde vivió. No obstante, antes de llegar a Bolivia estuvo en Venezuela 11 años, luego de su pasaje por su país natal donde vivió el drama de la Segunda Guerra Mundial cuando era niño

Entre sus obras se destacan la creación de la Fundación Cuerpo de Cristo, principalmente con el fin de combatir la pobreza; un canal de televisión y la colaboración con la construcción de varias iglesias en su ciudad, indica La Razón de Bolivia.

En ocasión de la última entrevista que le concedió a ese medio relató cómo fueron sus primeros tiempos en Bolivia.

“Cuando llegué a Bolivia, monseñor Manrique me dijo que iría a Villa Adela, un lugar lejano, donde no había ni agua. Lo primero que debía hacer era aprender aymara, luego pasar misas en medio de la lluvia, el viento, al aire libre; tenía la idea de que no iba a construir parroquias, sino un pueblo de Dios y me dijeron que me olvide de esas sonseras”, señaló.

Pero con el paso del tiempo finalmente pudo liderar la construcción de nuevas parroquias en El Alto.

 “Un templo destaca por su altura, por su torre y de alguna forma comunica que en ese lugar hay misas y es parte de la Iglesia Católica, atrae más a los fieles”, expresó en aquella oportunidad, además de considerar que las misas deberían ser trasmitidas por los canales de televisión. “Si en una misa hay 150 personas a las que les llega la palabra de Dios, en una transmisión, además de esos 150, habrá otros miles”, puntualizó.

Finalmente, en aquella entrevista, ya demostraba su espíritu de servicio totalmente dispuesto hasta el final de su recorrido en esta tierra.

“Yo he pedido seguir en mi tarea hasta que mi cuerpo y mi mente ya no puedan más, quiero seguir sirviendo con la fuerza y la fe que tengo hasta el final”.

En Bolivia la muerte de este cura alemán generó mucha conmoción, pero al mismo tiempo reconocimiento por el aporte social y religioso. Dejó una huella profunda entre su gente y así lo reconocen hasta los jerarcas locales de la Iglesia.

«La muerte del padre Obermaier será sentida por todos. Era dinámico, dormía a las once de la noche y ya estaba de pie a las cuatro de la madrugada. Era exigente para que todo funcione bien en los 14 programas de la ‘Fundación Cuerpo de Cristo'», expresó el obispo de El Alto, monseñor Eugenio Scarpellini.

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