Aleteia

La secta que está detrás de algunos sucesos de odio racial en EEUU

Jahi Chikwendiu/The Washington Post via Getty Images
WASHINGTON, DC OCTOBER 10: Children with the Moorish Science Temple of America from Detroit, MI, link together as they cross the street as thousands gather on the National Mall for the JUSTICE OR ELSE! RALLY on Saturday, October 10, 2015, in Washington, DC. Organizers say the gathering is to demand justice and equality for all in the United States, regardless of their race, socioeconomic status, religion, sexual orientation, gender identity, or immigration status. This commemorative gathering at the U.S. Capitol marks the 20th anniversary of the Million Man March of 1995, which brought black men, women, children - and more - from across the world to DC in an effort to address economic and social disparities of this country. (Photo by Jahi Chikwendiu/The Washington Post via Getty Images)
Comparte
Comenta

El Templo de la Ciencia Mora de América, un grupo inspirado en el islam que predica el racismo contra los blancos

Las sectas de los EE.UU. que mezclan islam con “poder negro” vuelven a estar de actualidad. Si recientemente fue con ocasión de la muerte del boxeador Muhammad Ali –llamado así tras su “conversión” en el grupo Nación del Islam–, tal como explicamos en un artículo anterior (“¿En qué tipo de islam creía Muhammad Alí?”, Aleteia, 6/06/16), ahora el motivo es la última matanza de agentes de policía en aquel país, sucedida en la localidad de Baton Rouge el pasado 17 de julio.

En aquel artículo señalábamos que la Nación del Islam, grupo al que perteneció el famoso boxeador, tiene una prehistoria en torno a una secta denominada Templo de la Ciencia Mora de América.

Y este es precisamente el movimiento que hay que tener en cuenta para entender en toda su complejidad los sucesos que tanto están preocupando en los EE.UU., ya que el protagonista del último tiroteo, el joven negro Gavin Long, pertenecía a la secta llamada Nación Washitaw, que se inspira en los principios doctrinales de aquel movimiento.

Separatistas, soberanistas… y algo más

Gavin Long tenía 29 años, era un antiguo infante de la Marina norteamericana y finalmente murió abatido por la policía.

Los medios de comunicación han informado ampliamente de sus pronunciamientos sobre la liberación de los negros con respecto a los blancos y su opresión.

De hecho, había grabado vídeos en los que mostraba su rabia contra la policía por el maltrato a los afroamericanos y en los que decía no estar afiliado a ningún grupo radical… simplemente “afiliado a la justicia”.

Sin embargo, se ha sabido que pertenecía al grupo denominado Nación Washitaw, tipificado por muchos como separatista (contra el Gobierno federal de los EE.UU.) y supremacista (contra los blancos), pero que tiene un contenido espiritual determinante.

Como siempre, las doctrinas sostienen las prácticas. No es casualidad que el año pasado Gavin Long cambiara su nombre por el de Cosmo Ausar Setepenra, declarándose ciudadano soberano, no obligado por las leyes del país.

La Nación Washitaw fue fundada por Vediacee Turner, a quien sus seguidores llaman “emperatriz”, fallecida en 2014.

Siendo estadounidense –incluso llegó a ser elegida dos veces alcaldesa de su municipio en el estado de Luisiana–, un día dijo que era indígena norteamericana y afirmó ser la legítima propietaria de la tierra vendida por Francia a los EE.UU. en 1803 y que ahora forma parte de quince estados de la Unión e incluso de Canadá. Se desconoce quién la ha sucedido en el gobierno de su movimiento.

¿Qué doctrinas defienden? Como sucede en muchas ocasiones, lo primero y fundamental es la invención de un pasado que siente las bases de sus reivindicaciones.

En este caso se afirma que el supuesto pueblo Washitaw desciende de los “antiguos” o “negros” que habitaron el continente norteamericano miles de años antes de la llegada de los colonizadores europeos.

La consecuencia práctica es clara: los que se consideran miembros de la Nación Washitaw no están sujetos al ordenamiento jurídico federal ni estatal correspondiente porque forman parte de otro país.

Por ello el grupo expende carnés de identificación o partidas de nacimiento, por ejemplo. También consideran que deben negarse a pagar los impuestos.

Erin Nekervis-CC

La conexión con las corrientes “moras”

Tal como revela Katie Zavadski en The Daily Beast, la página web oficial del movimiento está a cargo de Alim El-Bey, y en ella pueden verse numerosas referencias al Templo de la Ciencia Mora de América (TCMA), secta que habría inspirado a la Nación Washitaw entre otros muchos grupos de carácter separatista que pretenden construir una identidad comunitaria peculiar mezclando la cuestión de la negritud –con tintes claramente raciales y excluyentes– con el islam.

El TCMA fue fundado en 1913 en los EE.UU. por Timothy Drew (1886-1929), que cambió su nombre por el de Noble Drew Ali.

También modificó el nombre de su secta, ya que la llamó primero Templo Canaanita, para pasar después a su denominación actual.

Se autodenominó profeta y dijo haber sido elegido directamente por Alá. Es lo que algunos consideran el inicio de una corriente denominada “Musulmanes Negros” (Black Muslims), ya que dio lugar al nacimiento de diversos movimientos, entre los que destaca la Nación del Islam, citado al comienzo de este artículo.

Hay que aclarar que el carácter “islámico” de esta corriente es muy residual, y como mucho podría situarse a Drew Ali en la heterodoxia musulmana, ya que llegó a hacer algo inconcebible para cualquier creyente: crear su propio Corán.

En este aparecen referencias a su persona como el profeta que tenía que venir, “enviado a la tierra por Alá para enseñar la religión antigua y el evangelio eterno a los hijos de los hombres”.

Lo étnico se unió a lo espiritual, y Ali configuró todo un culto que incluía, además de su propio libro sagrado ya citado, elementos como rituales, cánticos espirituales, días santos, vestidos especiales para las ceremonias, títulos…

Como explica el estudioso Spencer Dew, experto en este movimiento, el fundador del TCMA “no sólo dijo: ‘respétate a ti mismo y muéstrate de todos modos con dignidad, como merecedor de una plena ciudadanía’, sino que también dijo: ‘ponte un fez y cambia tu nombre, y sé explícitamente algo que no sea negro, de color, etc.’”.

Según explican algunos estudiosos, la referencia islámica no fue más que una forma de distanciarse y oponerse a los considerados “opresores”, los blancos, que serían cristianos.

Visto esto, no nos extrañará comprobar, si nos fijamos en su sistema doctrinal, que está configurado a base de elementos tomados de movimientos islámicos asiáticos modernos, del rastafarismo y hasta del esoterismo popular y la masonería negra.

No se refieren a los negros como tales, sino como pertenecientes a un pueblo, el moro (Moor, Moorish) o moro-americano, que formaría parte de la raza asiática.

Aquí entronca la Nación Washitaw, que insiste en estar formada por los descendientes de los “antiguos” que habitaban en Norteamérica. Y entra en juego una leyenda según la cual Noble Drew Ali, fundador del TCMA, habría sido criado por los indios Cherokee.

Por lo demás, en los aspectos prácticos del TCMA vemos algunas cosas que se repetirán en la Nación Washitaw: la elaboración de carnés identificativos, el cambio de nombre de los miembros (sustituyéndolo por uno más “étnico”)… y hasta la autoproclamación de algunos integrantes como “ciudadanos soberanos moros”.

Otros antecedentes violentos

Lo que ha sucedido hace unos días en Baton Rouge no es un episodio aislado de violencia ejercida por una persona que pertenece a estas corrientes espirituales-identitarias racistas.

The Daily Beast informa de que, por ejemplo, en 2010 un padre y su hijo, Jerry y Joseph Kane, dispararon y asesinaron a dos policías que los habían parado en una carretera de Arkansas para un control de tráfico. Algo que, en su comprensión, no podría hacerse, ya que no están sometidos a las leyes del país.

Una conducta que va más allá de una simple objeción de conciencia, convirtiéndose en una total anarquía de raíces raciales y religiosas.

El analista Daniel Pipes señalaba en el año 2013, en torno al centenario del TCMA, dos antecedentes violentos más en estos últimos años.

Un miembro del movimiento, Clement Rodney Hampton-El, fue condenado por su participación en el atentado del World Trade Center (Nueva York) de 1993 y sentenciado a 35 años de cárcel.

A otro, Narseal Batiste, le impusieron 13 años y medio por conspiración para intentar volar la torre Sears de Chicago en 2006.

Por ello el TCMA siempre se ha desvinculado oficialmente de las personas que llevan a cabo actos violentos en su nombre, manchándolo.

Uno de sus dirigentes, Phillip Chase-El, dijo hace unos meses en una entrevista que están llevando a cabo acciones legales para que la gente deje de usar el nombre del TCMA.

Newsletter
Recibe Aleteia cada día