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Antártida: Hallan sustancias cancerígenas en el agua

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El descubrimiento pone en alerta a quienes monitorean el medioambiente

«Mi intención era encontrar residuos farmacológicos, tomando en consideración los desechos y el movimiento de las corrientes marinas. Pero en vez de esto, encontré BPA, un componente que está demostrado ser cancerígeno y estrogénico», expresó a la Agencia ANSA Maccarena Marcotti Murúa, una joven investigadora veterinaria que hizo estos hallazgos como parte de su proyecto de tesis para la Universidad Santo Tomás de Viña del Mar.

Es que esta joven chilena realizó un descubrimiento que pone en alerta a quienes se encargan de monitorear aspectos medioambientales.

Esta sustancia, el bisfenol -encontrada en muestras que se tomaron a principios de este año- también conocida como BPA, es un químico que se puede encontrar en plásticos, latas de alimentos, biberones, equipos médicos o incluso CDs.

Por otro lado, es una sustancia peligrosa para los niños en altas concentraciones, tal cual reconoció la propia investigadora.  Además, puede provocar toxicidad sistémica.

Pero también se encontraron otras sustancias peligrosas como el ácido salicílico, componente principal de la aspirina, por ejemplo.

En cuanto a las consecuencias de este químico, según la científica, puede ser mortal para los animales.  «Tiene la propiedad de ser anticoagulante, por lo que los animales en el agua, al entrar en contacto con él, no pueden respirar», expresó.

Un tercer elemento que se encontró en las aguas de la Antártida, contó la investigadora a ANSA, es el pesticida Irgarol, que tiene severas consecuencias para el medio ambiente.

«Al utilizarse Irgarol en concentraciones mayores a las recomendadas o en lagos cerrados, puede provocar impactos sobre el fitoplancton, perifiton e incluso en macrófitos, al inhibir la fotosíntesis, causando severos daños ecológicos», especificó.

Por último, se encontró metilparabeno. “Es utilizado ampliamente en preservantes, cosméticos y productos farmacéuticos, entre otros, debido a su baja toxicidad, bajo costo y su actividad fungicida y antimicrobiana. La resistencia antimicrobiana a los parabenos ha sido y sigue siendo ampliamente estudiada, por lo que no hay que descartar posibles consecuencias a futuro», agregó.

Para llevar a cabo esta investigación esta joven investigadora -destacada también por su desempeño como atleta de equitación, ganadora incluso de una medalla de oro en el Sudamericano de Buenos Aires 2004- permaneció un mes en Isla Rey Jorge, Islas Shetland del Sur.

De esta manera, gracias al aporte de esta joven, se tienen más elementos para monitorear una zona ubicada en el sur del mundo y que desde hace tiempo es amenazada no solo por productos contaminantes, sino también por los efectos del calentamiento global.

Sin dudas, una nueva señal merece toda la atención y que tiene que ver con nuestra casa común.

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