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En Túnez el Jardín de los Justos árabes y musulmanes

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Casi queriendo dar al mundo una bocanada de esperanza, tras la masacre en Niza y el golpe fallido en Turquía, al final de semanas marcadas por atentados en Estambul, Baghdad, Dacca, llega una buena noticia desde Túnez. La Asociación Gariwo, el bosque de los Justos (que nació para recordar a figuras que han salvado vidas humanas y que sobresalieron por oponerse a genocidios y formas de fanatismo que caracterizaron y caracterizan el siglo XX y el siglo XXI) inauguró el pasado 15 de julio dentro de la Embajada italiana en Túnez, en colaboración con el Ministerio italiano del Exterior, un Jardín dedicado a los Justos árabes y musulmanes del pasado y de nuestro tiempo que, arriesgando sus vidas, lucharon contra la persecución, el terrorismo y por la defensa de los derechos humanos.

Los primeros cinco árboles plantados fueron dedicados a Hamadi ben Abdesslem, el guía turístico tunecino que salvó a los turistas italianos durante el ataque el EI en el Museo del Bardo; a Khaled Abdul Wahab, un empresario tunecino que durante la ocupación nazi salvó a los judíos perseguidos en Mahdia; a Khaled al-Asaad, el arqueólogo asesinado por el EI por haber defendido en Siria el Patrimonio cultural de Palmira; a Faraaz Hussein, el joven estudiante bengalesí que el pasado 2 de julio en Daca decidió no abandonar a sus amigas en las manos de los terroristas y pagó con su vida; y a Mohames Bouazizi, el joven ambulante que con su sacrificio provocó las protestas que llevaron a la periodo de las luchas por la democracia en Túnez.

«El 15 de julio —declaró Hamadi ben Abdesslem, que es el único de los Justos que sigue vivo y que estuvo presente en la ceremonia— sentí una gran emoción y volví a encontrar la fuerza y la voluntad para luchar por la humanidad y por la vida. Pienso sobre todo en mi país, que está pasando una grave crisis debido a fanatismos inconcebibles para cualquier religión y cultura». Todavía conmovido por la iniciativa, Hamdi describió los terribles instantes que lo convirtieron en el protagonista de un gesto heroico: «Después de haber pasado más de dos horas con un grupo de unos cuarenta turistas italianos, entramos al Museo del Bardo. La visita comenzaba por la sala de Virgilio y la atmósfera era completamente relajada, incluso divertida. Cuando escuchamos los disparos, pensé que provenían del cuartel que está cerca y que se trataba de una ejercitación. Después comprendí que no era así. Afortunadamente conozco muy bien el museo y encontré un pasaje alternativo por el que conduje a las personas e hice que salieran, pasando por el parque que está en la parte trasera, y las dejé al seguro con la policía. Soy musulmán practicante, ya he ido en peregrinaje a La Meca y puedo decir que represento el verdadero, único rostro del Islam, porque de mi religión el único sentido que he obtenido es amar al otro». Hamadi, que después de más de un año vuelve a los reflectores de los medios de comunicación por su gesto, tiene un gran deseo: «No he sabido nada más de las personas italianas que salvé; me gustaría mucho volver a escuchar a algunas de ellas».

Participaron en la ceremonia, entre muchas otras personas, el presidente de Gariwo Gabriele Nasim, el Embajador Raimondo De Cardona y el Presidente de la Lega Tunecina por los Derechos Humanos y Premio Nobel de la Paz 2015 Abdessatar Ben Moussa.

«Tenemos un objetivo muy ambicioso —fueron las palabras de Nissim—: queremos lanzar en Europa y en todo el Medio Oriente esa que definiría como la ‘diplomacia del bien’. Frente a las guerras, a los terroristas fundamentalistas, a los crímenes contra la humanidad, nos proponemos hacer que el mundo entero conozca las historias de bien, de humanidad, de solidaridad sobre las que nadie habla y que pasan desapercibidas. Probablemente, ahora más que nunca, debemos dar valor a estos ejemplos y estar unidos con el mundo árabe en contra del fanatismo, para preservar la cultura de la paz y del diálogo».

Fue justamente él quien ofreció en el Parlamento Europeo una visión universal del concepto de Justo y quien pidió, obteniéndola, la institución de una Jornada Europea de los Justos (el 6 de marzo). A pesar de las desconfianzas iniciales, logró involucrar a toda la comunidad hebraica italiana y en la actualidad quisiera hablar con todos los mundos que viven la experiencia de la intolerancia y que, dentro de las propias comunidades, pueden encontrar inspiración para combatirla. «En este momento hay en el mundo dos grandes formas de oposición a las culturas de muerte —explicó Nissim, exponente de la comunidad hebrea de Milán. Hay quienes dicen ‘no’ al integralismo islámico y quienes acogen a los migrantes favoreciendo la integración. Afortunadamente, existen muchísimos  individuos que se oponen operativamente al fanatismo o que acogen: exaltar a estas figuras, ir a desentrañar sus historias, según mi opinión, es el único servicio eficaz que podemos dar a la humanidad. Los 5 Justos que hemos reconocido el 15 de julio y muchos otros que encontraremos, deben convertirse en figuras de referencia para todo el mundo árabe».

Comienza en Túnez, pues, la gran batalla cultural que será llevada al mundo árabe e islámico, «llegará un momento en el que los musulmanes, hebreos, cristianos y quien sea, tendrán claro que el héroe no es el mártir sino quien salva a una, a muchas personas». Y al mundo entero.
 

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