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El equipo del Papa contra la Roma

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Era un pequeño sueño, que nació cuando fue elegido el Papa Francisco. Atesorado y cultivado en la intimidad del club de Boedo, se convirtió después en un proyecto concreto y ahora fue anunciado por el vicepresidente Roberto Álvarez en el programa de radio «Soy San Lorenzo». «Jugamos un partido amistoso con el Roma el 3 de septiembre». San Lorenzo, el club que es dueño del corazón de Francisco desde que era muy pequeño («Forma parte de mi identidad cultural», dijo en 2014, cuando estuvo con los dirigentes), viaja a Roma no solo para un partido amistoso de fútbol, sino como una forma simbólica de abrazar a su hincha vestido de blanco.

«Para nosotros es un orgullo saber que el Papa es socio de San Lorenzo – explica el periodista Carlos Canissa, que todas las semanas tiene su programa de radio “El Plateísta”, con noticias y anécdotas del club que fundó el padre Lorenzo Massa -. Hasta aquí ha llegado la “revolución”. Recibimos miles de llamadas de todas partes del mundo, pidiendo información para asistir al  partido del “equipo del Papa”». Es una ola que empezó en 2013 y sigue creciendo: «Todavía – explica Canissa –  siguen llegando miles de turistas que recorren Boedo buscando los colores azulgrana con los que se identifica Francisco. Para nosotros es una bendición que el Papa sea hincha de este club centenario».

El viaje de San Lorenzo a Roma será relámpago. La fecha probable de llegada es el jueves 1 de septiembre, solo el tiempo necesario para recuperarse del jet lag y el lunes 4 vuelven a Argentina, porque el campeonato obliga (también el italiano, pero ese fin de semana será de descanso por los amistosos de las selecciones nacionales, y justamente el jueves juega Italia contra Francia). El protagonista de la fiesta será la “Peña RomAzulgrana”, un grupo de amigos romanos («No necesariamente romanistas, aunque yo sí lo soy”, explica el fundador Roberto Rizzo, de 30 años) que comparten la pasión por San Lorenzo. Serán los guías turísticos para los representantes de otros clubes de hinchas del Ciclón que llegarán a la capital desde varias partes de Europa (sobre todo España).

¿Pero cómo es posible que un italiano (de un país que, para decirlo con todas las letras, siempre miró desde arriba al fútbol argentino y sudamericano en general, por diversas razones) se haya contagiado de la pasión por San Lorenzo? Uno se imagina que Rizzo empezará a hablar de éste o aquél otro triunfo del Ciclón, pero en cambio te descoloca como el paraguayo Ortigoza a los jugadores del equipo contrario (también paraguayos) de la Selección, en la final de la Copa Libertadores 2014. “Me quedé impresionado una vez que perdió con Newell’s en su propia cancha – cuenta -. En la curva, la “hinchada” azulgrana siguió aplaudiendo y cantándole a su equipo hasta mucho rato después de terminar el partido: “Siempre te voy a acompañar…”. ¿Te imaginás lo que hubiera pasado en Italia?».

Y uno se pone a pensar en las agresiones y en los barrabravas que deciden que esos jugadores no se merecen la camiseta y los obligan a quitársela para humillarlos (¿la primera vez que ocurrió? Genoa-Siena, en 2012); uno se pone a pensar también que las generalizaciones (acá todo es bueno y allá todo es malo, o al revés) no tienen mucho sentido, aunque sin duda los aplausos – sinceros – a un club grande, pese a que en esa oportunidad iba al descenso, no es algo común.

«El primer viaje a Buenos Aires lo hice en 2013, pocas semanas después que fue elegido Francisco – cuenta Rizzo -. Unos meses más tarde, San Lorenzo ganó el campeonato. Recuerdo a una señora de Boedo que, cuando supo que era italiano, me dijo: “Vos sos un ángel del Papa”. Después me quedé a vivir en Argentina. Pudimos hablar con el presidente de San Lorenzo, Matías Lammens, y así nació la “Peña RomAzulgrana”, precisamente de una idea del club. Muchos italianos que quieren conocer Boedo, o ver un partido en el estadio, se contactan con nosotros y los acompañamos con mucho gusto». El grupo romano que reside en Buenos Aires está formado solo por cinco personas: Roberto mismo, Marco, Andrea, Francesco y Paolo. Todos tienen entre 20 y 30 años. Pero el grueso del club de hinchas vive en la capital italiana y se encuentran en un pub de la zona del Coliseo, donde ya los visitaron los dirigentes de San Lorenzo durante un breve viaje a Italia. Y aquí se podría plantear la misma pregunta ¿te imaginas al presidente de un club italiano sentándose a la mesa con los hinchas para hablar de fútbol y hacer bromas como si fueran viejos amigos?

Leandro Ariel D’Ambrosio es el autor del “Libro de Oro” de San Lorenzo: una enciclopedia que reúne a los protagonistas y los partidos de más de un siglo de historia del club azulgrana. A él le preguntamos qué lazos unen, dejando de lado al Papa Francisco, al Ciclón con Italia: los dos nombres más significativos son Miguel Ángel Pantó (campeón de Italia precisamente con la Roma en 1942, que empezó a jugar en Boedo), y Francisco Lojacono, que no tuvo mucha suerte en San Lorenzo pero sí en la Florentina y la Roma.

El primer partido que jugó San Lorenzo en Italia “fue contra el Genoa, en 1956 – cuenta D’Ambrosio -. Ganó 1-0 el Ciclón, que en esa misma época también había estado de gira por Inglaterra y Francia”. Más problemático fue el viaje de fines del ’63 –comienzos del ’64: «San Lorenzo tenía programados partidos amistosos con Roma y Napoli, pero uno de los acompañantes, un griego, desapareció en la nada”. No solo él, sino también el dinero: “Se esfumaron los amistosos en el último minuto –sigue diciendo el autor de la Enciclopedia editada por Perfil- los azulgrana trataron de organizar rápidamente encuentros con clubes menores, porque ya estaban en Europa”.

Pero el equipo italiano con el cual San Lorenzo ha construido relaciones más sólidas a través de los años sin duda es el Lazio. En 1974 los biancocelestes, para festejar la conquista del histórico primer “scudetto” invitaron al equipo argentino (ganaron 1-0 los locales, con un gol de Nanni), “después, en 1995, en el mismo estadio Olímpico, el Lazio conquistó tres veces el arco (dos goles de Boksic y uno de Piovanelli, N.de A.) – sigue diciendo D’Ambrosio – pero el año anterior había ocurrido un episodio especial, cuando el Lazio logró empatar 1-1 en Argentina. Se disputaba la Copa Cabildo, y San Lorenzo, como gesto de cortesía, decidió dejarle el trofeo a los amigos italianos”.

En tierra española, en 1962, el Inter (en el arco Lorenzo Buffon, pariente de Gianluigi, capitán de la Selección italiana) ganó la final por el tercer puesto de la copa Carranza. El 23 de diciembre de 1993, en cambio, la Juventus ganó en Buenos Aires la copa Henrique Omar Sivori por penales, después de haber empatado gracias a Antonio Conte, director técnico azzurro en la última Eurocopa. Por último, el 2-0 del Milan en la copa Berlusconi de dos años atrás, otro amistoso en el cual el resultado en realidad no tiene importancia. Lo mismo que el 3 de septiembre contra la Roma, pero este amistoso, por su carga afectiva en relación con el Papa Francisco, no se puede considerar un partido como cualquier otro.

Del blog Terre d’America
 

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