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Deportistas de élite dicen “no” a las faldas de Nike

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Sexismo en el deporte

Tenistas como Katie BoulterEugenie BouchardLaura Robson o Lucie Hradecka se han rebelado contra Nike por el diseño de la falda que tenían que lucir en el campeonato más antiguo y prestigioso de tenis en el planeta, Wimbledon, porque la prenda “revela demasiada carne” y obstaculiza su juego, aseguran las tenistas.

KATE-CC

No es la primera vez que el torneo, que se celebró en Londres del 27 de junio al 10 de julio, es motivo de polémica por el vestuario de las tenistas.

Las normas de este exclusivo club obligan a los participantes a ir vestidos única y exclusivamente de blanco, por lo que las firmas deportivas buscan diseños que hagan más atractivas a sus participantes.

Sin embargo, este año Nike, que viste a 20 jugadoras en el torneo, se ha estrellado contra la firme voluntad de muchas de ellas al rechazar de plano el último modelo de falda diseñado, que la acorta en exceso y más bien les provoca problemas durante el desarrollo de los partidos. Así, la multinacional se ha visto obligada a alargar el bajo.

Además del problema estético, las jugadoras denuncian que los nuevos diseños, que pertenecen a la línea Nike Premier Slam, tienen una falda que vuela por encima de la cintura y obstaculiza el juego.

KATE-CC

La jugadora Katie Boulter tuvo tantos problemas con su falda que se vio obligada a asegurar su vestido con una cinta elástica en la cintura para mantenerlo en su lugar, mientras que la checa Lucie Hradecka optó por ponerse unos leggins hasta la rodilla por debajo de su falda.

Según desveló Sportsmail, Nike envió un correo electrónico que informaba: “Tenemos que hacer un pequeño cambio en los vestidos por las reglas de Wimbledon. Podría, por favor, traerlos a la casa central de Wimbledon. Esto es muy importante”.

Según el Daily Mail, las deportistas insistieron en que durante los partidos el vestido se levantaba y “revela demasiada carne”, lo que las obliga a reacomodárselo perdiendo la concentración en el juego.

Shutterstock / Maridav

Según el diario, al menos 20 participantes del Wimbledon utilizan el modelo Nike Premier Slam, valorado aproximadamente en 100 dólares. No obstante, las tenistas Katie Boulter y Lucie Hradecka optaron por ponerse debajo de la minúscula falda del vestido otra prenda.

La sexualización en el deporte, una constante

La polémica sobre la sexualización en el deporte ha sido una constante en los últimos años en otras especialidades deportivas femeninas, como el baloncesto, el balonmano playa, el vóley playa o el bádminton.

Ya en 2011, las jugadoras españolas de baloncesto manifestaron su rechazo hacia la iniciativa de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) de reducir las tallas del tradicional uniforme para que tuvieran un aspecto más atractivo en la Euroliga y aumentar así la popularidad del baloncesto femenino.

Stefan Holm / Shutterstock.com

“Que le pongan el ‘body’ a Navarro o a Pau Gasol”, declaraba entonces Laia Palau, jugadora del Ros Casares.

Para las jugadoras de ‘La Roja’ de baloncesto femenina, nada justificaba la medida. “Es algo puramente estético, […] nadie se cree que sea por un tema de comodidad” se quejaba Silvia Domínguez, del Perfumerías Avenida.

“Utilicé ese uniforme cuando estuve jugando en el Bourges francés y no tengo ningún problema en llevarlo, pero entiendo que algunas chicas puedan sentirse incómodas. La verdad es que al principio te sientes un poco en pelotillas en la pista”, explicaba la base internacional del Ros Casares, Laia Palau.

“Nunca lo he probado y si tengo que llevarlo, lo llevaré, pero comprendo que haya jugadoras, que a lo mejor pueden tener cuerpos más voluminosos, a las que no les guste vestir ese tipo de prendas”, añadía Domínguez.

“No creo que los sponsors se nos vayan a echar encima por llevar un par de tallas menos, ya puestos que nos hagan salir en tanga”, apuntaba la pívot de la roja Cindy Lima.

Ella apostaba por otro tipo de medidas: “Hay mil cosas que se podrían mejorar antes que cambiar las equipaciones, por ejemplo, televisar más partidos. Para llenar los pabellones tampoco hace falta saltar a la pista como si fuéramos una Mama Chicho”.

Otro tanto sucedía con el bádminton. La Federación Mundial (BWF) pensaba aplicar una medida que obligaría a todas las jugadoras de este deporte a llevar falda. Sin embargo, ante las acusaciones de sexismo de potencias en esta disciplina como China, India, Malasia o Indonesia, el organismo decidió seguir estudiando esta medida y tomar decisiones “con miras más amplias” en diciembre de aquel año. Los argumentos eran parecidos a los de la FIBA: aumentar en este caso la popularidad del bádminton.

Stephen Archer-CC

Y lo mismo pasó en 2014 con el balonmano playa, en la XII Edición de la Suances Cup. En total, 28 equipos masculino y 21 femeninos estuvieron presentes en aquel torneo.

De los 21 equipos femeninos, 20 fueron informados de que su vestimenta no era la adecuada. En todos los casos, las chicas vestían pantalón y camiseta y no top y braga como exigía la European Handball Federation (EHF), máximo organismo continental de este deporte.

La medida generó polémica entre las deportistas, como había sucedido antes con el baloncesto o el bádminton.

La EHF impuso en 2010 un norma en la que se exigía que el uniforme de las chicas “deje el estómago al aire”, y “que la braga no tenga en su parte más ancha más de 10 centímetros”.

Por su parte, los chicos pueden llevar “un pantalón holgado y largo, aunque diez centímetros desde la rótula, como máximo”.

La norma era considerada sexista por las deportistas, ya que su aplicación no facilita la práctica de este deporte. Las jugadoras consideraban que es muy incómodo jugar en braguita y top.

Phuket@photographer.net-CC

“Cuando estás jugando se te mete la braga y la portera por ejemplo tiene que hacer mil movimientos por lo que con una braguita no estás cómoda. Es una medida machista. En bikini se va a la playa, pero a tomar el sol”, aseguraba Alejandra, jugadora y responsable del Gijón Balonmano Playa, equipo subcampeón en Suances.

¿Por qué la diferencia en la vestimenta de jugadores y jugadoras de voley playa?

Un deporte que sí utiliza braga y top es el vóley playa. Elsa Baquerizo, jugadora profesional y olímpica con España, también daba su opinión sobre la polémica surgida.

“El vóley playa nació en la playa y se jugó siempre en bikini, pero el balonmano es un deporte indoor que ha pasado a disputarse también en la playa. Están acostumbradas a vestir bermudas y camiseta y es normal que lo sigan manteniendo. Además, en balonmano hay más contacto y supongo que habrá más inconvenientes, como el sudor por ejemplo. Es normal que se rebelen”, reconocía Elsa.

En cualquier caso, nadie duda de que todas estas medidas, salvo raras excepciones, no buscan como objetivo una mayor eficacia y comodidad en la práctica femenina del deporte sino hacerlo más popular sexualizándolo.

 

Fragmento de un artículo publicado originalmente por Forum Libertas

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