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Estados Unidos: Derechos humanos enraizados en Dios

Rally on the National Mall for immigration reform, with a crowd estimated at 200,000 - 3/21/10
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Necesita renovarse según sus promesas fundacionales

En 2013, el arzobispo de Los Ángeles, monseñor José H. Gómez, en su libro Inmigración
y el Futuro de Estados Unidos de América
, pidió, sobre este tema, “renovar el alma de nuestra nación”.

En el libro, que ha sido uno de los más decisivos alegatos por parte de la Iglesia católica en torno al debate nacional sobre inmigración que, con las campañas políticas hacia la presidencia de Estados Unidos, ha vuelto a tomar relevancia.

“La inmigración –escribió monseñor Gómez en su libro—es uno de los grandes retos de los derechos humanos en nuestra generación. Es también un momento histórico decisivo para Estados Unidos, en el cual necesitamos renovar a nuestro país según sus promesas fundacionales sobre los derechos humanos enraizados en Dios”.

Una de cada cuatro deportaciones destruye una familia

Con la indecisión de la Corte Suprema sobre las medidas de alivio migratorio propuestas por Barack Obama, el arzobispo de Los Ángeles, ha recordado una de las luchas fundamentales de la Iglesia católica en Estados Unidos: evitar las deportaciones que estás destruyendo miles de familias.

De hecho, en su libro, el purpurado nacido en Monterrey (México) y considerado como una de las voces latinas más autorizadas en la Unión Americana, subrayaba que “en nombre del cumplimiento de nuestras leyes, ahora estamos fragmentando familias”.

Y es que una de cada cuatro personas deportadas por la administración de Obama (ya llegan a las dos millones de indocumentados que ha sido retornados a sus países de origen) ha sido removida, expulsada, de una familia constituida.

Después de que se ha retrasado toda posibilidad de reforma migratoria, el arzobispo de Los Ángeles, ciudad de Estados Unidos –quizá del mundo—que concentra la mayor diversidad cultural posible, ha insistido en que su país (es ciudadano estadounidense) necesita ahora mismo una reforma migratoria integral.

Nada que ver la política

“Este no es un asunto de política, es un asunto de defender los derechos humanos y proteger la dignidad humana”, recalcó monseñor Gómez, quien ha definido con certeza el tema migratoria (sobre todo de la población hispana, poco más de 16 por ciento del total de la población de Estados Unidos): “La inmigración no se trata solamente de inmigración. Se trata de renovar el alma de Estados Unidos”, concebido, por el presidente Kennedy como “un país de inmigrantes”.

El alivio migratorio propuesta por Obama habría podido sacar de la sombra a cinco millones de inmigrantes que se encuentran como “ilegales” en Estados Unidos.

Sin embargo, el pasado mes de junio, la Corte Supremo descartó las medidas de alivio tras de que 26 estados, dirigidos por Texas, rechazasen el plan de Obama, reiterando que el presidente ha ido más allá de sus poderes y ha establecido medidas que corresponden al Congreso Nacional.

“El constante fracaso de nuestra nación para tratar la crisis de inmigración es una tragedia humanitaria”. Sin embargo, “ahora es el momento de volver a mostrar el valor del liderazgo moral y político”, terminó diciendo el arzobispo Gómez.

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