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Asesinada por rebelarse contra el tráfico de óvulos y la venta de su niño

© Stephanie Sinclair
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Desde la India nos llega una nueva tragedia de los vientres de alquiler

La India es la capital mundial del vientre de alquiler. Cuesta mucho menos que en los países occidentales, y es por este motivo que es el destino elegido por quien no tiene las posibilidades económicas para satisfacer en, por ejemplo, California su deseo sin límites de maternidad y paternidad.

Patria del surrogacy low cost, la India mueve un negocio que le procura beneficios de entre 2,3 y 5 millones de dólares.

El “precio” del embarazo puede variar entre los 18.000 y los 30.000 dólares (la tercera parte de lo que cuesta en Estados Unidos), de los que 8.000 son para la mujer que lleva en su seno los embriones donados por la pareja.

Los costes reducidos han convertido a la India en el destino preferido del “turismo de procreación”. (Asia News, 30 de octubre 2015)

Madhumati Thakur, una joven de 22 años, fue asesinada en Maharasthra porque se rebeló contra el tráfico de óvulos y la venta de su hijo.

La historia de Madhumati Thakur

La historia de esta joven salió a la luz esta semana, centrando la atención en el tráfico de óvulos en Maharashtra.

La policía de Hadapsar (cerca de la ciudad de Pune), arrestó a cuatro mujeres y a otra persona culpables del homicidio de la joven madre, y del intento de venta de su niño.

El cerebro de la operación era Nikita Sanjay Kangne, que se acercaba a mujeres pobres de los suburbios de Wanowrie y Hadapsar y las convencía para que donaran sus propios óvulos con la promesa de recibir una ingente cantidad de dinero a cambio. Lo mismo sucedió con Madhumati, que se rebeló y por eso fue asesinada . (Asianews, 24 junio 2016)

Cada mujer vale solo 15.000 rupias

Nikita Sanjay Kangne, a la vez “donante” de óvulos y madre subrogada, había encontrado trabajo en un centro de fertilidad de Vimannagar, especializado en fecundación in vitro, al que proveía de donantes de óvulos por comisión.

La clínica pagaba 15.000 rupias por cada mujer, 198 €, 10.000 destinadas a la donante y 5.000 por su trabajo. (Asianews, 24 junio 2016)

Aborto selectivo

Pascoal Carvalho, médico católico, miembro de la Comisión diocesana por la vida humana, contó que la India es uno de los países donde más fácil es abortar. “Las cifras estimadas hablan de seis millones de abortos a nivel nacional cada año”.

Eso quiere decir que 26 mujeres de cada mil en edad reproductiva, no deja que su hijo nazca”.

Y, añadió, “aunque esté en vigor la ley de 1994 de técnicas de diagnóstico prenatal, que prohíbe los test que determinan el sexo, igualmente se hacen estos exámenes y se mata al feto”.

Las prácticas discriminatorias contras las mujeres están muy difundidas por toda la India, donde “las normas culturales consideran a la mujer inferior al hombre”. ”. (Asianews, 4 marzo 2016)

La maternidad subrogada, “solo un negocio”

El doctor Pascoal Carvalho, al comentar el trágico asunto de la mujer asesinada, afirma: “la subrogación de la maternidad nunca ha estado a favor de la vida. Es solo un negocio”.

“Es un mercado que factura millones de dólares, en gran parte sin controlar y privado de ética, lleno de potenciales peligros y muy ambicioso (…). La vida no se valora en la práctica del vientre de alquiler”, continúa.

“Estrategias de marketing engañoso muestran este negocio de una forma distinta a lo que es: la mercantilización de la vida. El niño no es un don, sino un artículo que se vende y se compra”.

“Las decenas de miles de embriones destruidos, los peligros para la mujer que presta su útero, y ahora el asesinato de una de ellas en Pune, revela la amarga verdad de la subrogación: el fracaso del valor intrínseco de la vida humana”.

Además no “hay una legislación adecuada ni transparencia en las estructuras. La maternidad subrogada aparece como una alternativa atractiva para las madres pobres, que así ganan algo, o para las parejas infértiles que pueden satisfacer su deseo de ser padre”.

“Pero la falta de leyes adecuadas lleva solo al abuso de ambas partes, madres subrogadas y padres, en beneficio de los intermediarios, las agencias comerciales”. (Asianews, 24 junio 2016)

Un reciente artículo de Monica Ricci Sargentini contaba una jornada de incógnito en Roma con el director de Extraordinary Conceptions, Mario Caballero y las potenciales parejas deseosas de recurrir a la práctica del vientre de alquiler.

En palabras de Caballero, se confirma que la maternidad subrogada es solo un negocio.

Durante el encuentro le preguntaban: ¿Y las madres subrogadas? ¿Quién nos asegura que no cambiarán de idea? “No, una vez firmado el contrato, dice, no es posible. A la portadora le hacemos un test psicológico que testifica que está sana de mente, así no puede decir que no sabía lo que hacía”.

Durante todo el embarazo las madres son seguidas por una psicóloga “porque deben entender, explica Caballero, que este es un negocio, no deben ser emotivas, deben pensar que es un negocio. Se lo digo siempre”. (Corriere della Sera, 2 junio 2016)

Este es el pensamiento del cardenal vicario de Roma, Agostino Vallini que hacemos nuestro: “El deseo no puede ser un derecho. Lo que tiene que estar en primer lugar es el interés del niño, no la voluntad de dos personas de tener un hijo. Los hijos no se construyen” (Roma Sette, 7 marzo 2016)

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