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La polémica por un proyecto gasífero se instala en Chile

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Se prevé una inversión millonaria, pero muchos advierten impactos de toda índole

La región del Biobío es una de las quince que tiene Chile y la segunda más habitada del país. Sin embargo, en los últimos días el anuncio de la aprobación de un proyecto gasífero “Terminal GNL Penco-Lirquén”, conocido hasta ahora como “Octopus”, dado a la empresa Biobiogenera, generó polémica entre los habitantes de la zona.

A través de este proyecto se prevé construir y operar una terminal marítima de Gas Natural Licuado (GNL), «para recibir, almacenar y regasificar GLN, así como transportar gas natural a tierra, mediante un gasoducto submarino», expresa la empresa en su propio sitio web.

Si bien la inversión prevista es amplia, ronda los 150 millones de dólares, hay quienes consideran que no es adecuado para la región, tal cual indicó a La Tercera el asesor técnico de la agrupación de Protección al Medio Ambiente y la Cultura de Penco-Lirquén, Andrés Escalona.

 “Es una irresponsabilidad darle el vamos a este proyecto”, expresó en referencia a la aprobación de la Resolución de Calificación Ambiental.

Quienes se oponen a la iniciativa ponen sobre la mesa daños en el ecosistema marítimo e impacto en el turismo y la cultura, entre otras cosas.

“Chile no cuenta con una normativa que regule los terminales de este tipo, pero existen normas internacionales que señalan que bajo un efecto probable de accidente, como un choque entre barcos, se podría ver afectado un radio de 2 mil metros. Esa precaución no está considerada”, agregó Escalona.

También expresó reparos al respecto el presidente de la Comisión de Medio Ambiente del Senado chileno, Alejandro Navarro, para quien las localidades afectadas por esta regasificadora “se perfilan más como polos gastronómicos y turísticos  que como centros industriales”.

“Creo que este proyecto de gas debería relocalizarse en zonas industriales, donde no se afecte el desarrollo local de las comunidades”, agregó Navarro a La Tercera.

A pesar de esto, desde la empresa se asegura que no habrá daños en el ecosistema. “No se afectará la bahía de Concepción ni tampoco las actividades productivas y recreacionales que se desarrollan en la zona”, indica el comunicado.

Diálogo con la comunidad

Desde la empresa también se asegura que se dio lugar a cambios surgidos en el diálogo con representantes de la comunidad.

Por ejemplo, “que no se utilizará cloro, se disminuyó el diferencial de temperatura del agua y no existirán faenas en Humedal Rocuant”, publica en su sitio web.

Por otra parte, uno de quienes apoyaron la iniciativa es el intendente de Biobío, Rodrigo Díaz, quien argumentó su voto a favor en base a que “hay una aprobación conforme al fundamento técnico y que se trata de un proyecto motivo de celebración en la región”.

De forma contraria se manifestó la alcaldesa de Penco, Valentina Escalona, quien hizo referencia “a lo perjudicial que podría ser y el costo que pagará la población”, reproduce La Tercera.

Cuando aparece un proyecto de este tipo en alguna región del mundo es común que genere ruido y que aparezcan quienes los defienden y quienes se oponen abiertamente.

El diálogo con la comunidad y el análisis de impacto ambiental siempre será clave para asegurar que más allá de la persecución de un beneficio determinado a nivel económico no se termine generando un mal superior con consecuencias totalmente negativas para la vida del ser humano en la tierra.

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