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¿Sabías que el Espíritu Santo nos hace cantar?

© DR
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Jacques-Marie Guilmard, monje de Solesmes, nos habla de la manera como cantan los monjes… ¡y los laicos!

Jacques-Marie Guilmard es un monje de la abadía Saint-Pierre de Solesmes (Sarthe, Francia), icónico centro del canto gregoriano en Francia. Es también autor de una guía sobre canto gregoriano, Guide du chant grégorien (editorial Téqui). Como antiguo chantre (monje encargado de la dirección del coro de un monasterio), comparte hoy con nosotros su experiencia con el canto que ha moldeado su vida.

¿Por qué canta usted gregoriano?

Porque es el canto de la Iglesia romana. Forma parte de la oración litúrgica, no es un canto folclórico.

Además, en Solesmes, hemos conservado el gregoriano por petición formal del papa Pablo VI a nuestra abadía en 1970. Pablo VI, en vista de la dificultad de efectuar una reforma litúrgica, sobre todo en Francia, nos pidió mantener esta tradición, puesto que Solesmes había sido el origen del renacimiento del gregoriano en el siglo XIX.

Dom Guéranger, refundador de la abadía de Solesmes, fue el que hizo restaurar el canto gregoriano. ¿Cómo concebía él el canto?

Sin duda tenía un concepto muy elevado del canto. De hecho, san Pablo afirma que es el mismo Espíritu Santo el que grita en nuestros corazones: “¡Abba, Padre!”.

También afirma que no podemos decir: “Jesús es el Señor” si el Espíritu no lo ha inspirado. Así que no hay oración sin el Espíritu Santo.

Nosotros oramos porque el Espíritu de Dios está en nosotros. Él da vida a la oración litúrgica por completo; está en todas partes en la liturgia.

“El canto es la expresión exterior de la oración”

Sí, pero ¿por qué cantar?

Porque el Espíritu Santo es el amor por excelencia; derrama ese amor en nuestros corazones y desde ahí se expresa a través del canto: el Espíritu Santo nos hace cantar.

Para Dom Guéranger, la liturgia entera debe ser cantada. A su modo de ver, el canto no es un método de mejorar la calidad de la liturgia. ¡En absoluto! Para él, el canto es la expresión exterior de la oración que se desarrolla en lirismo cuando cobra vida por la caridad.

¿Qué tiene de particular el canto gregoriano?

Ya lo he mencionado, es el canto de la Iglesia romana. ¡Y ya es decir mucho! Según ilustraba Dom Guéranger: “La Iglesia es vuestra madre, la Iglesia reza, venid a rezar con vuestra madre”.

Desde el siglo VIII, el canto ha ido tejiendo un lazo a través de la historia de la Iglesia, año tras año. De esta forma quedamos ligados a la Iglesia del pasado, con vistas de futuro. En cualquier caso, con sus doce siglos de edad, es el repertorio musical más antiguo que se conoce en el mundo.

¡Y menuda riqueza de melodía y espiritualidad! Con una gama de dificultad que va desde los cantos multitudinarios más sencillos hasta complejas melodías reservadas a los solistas.

Se adapta a las distintas formas de oración: adoración, alabanza, súplica, petición, penitencia. Es una oración completa, ya se practique en grupo o individualmente en acto de meditación.

Técnicamente, ¿es difícil de cantar?

Es un arte. Y por supuesto requiere trabajo, como cantar a Bach o a Haendel.

“La voz es nuestro instrumento de oración, ¡hay que saber utilizarlo!”

¿Cuántos años hacen falta para saber cantarlo?

Dos o tres años bastan para lo básico. La repetición cuenta mucho: cantamos todas las semanas los mismos 150 salmos, es decir, la “salmodia”. Aunque las melodías son muy variadas, se aprende rápido.

¿Cuáles son las mayores dificultades para conseguir cantar bien gregoriano?

Al principio, el latín y la notación musical intimidan un poco, pero se aprende fácilmente. La mayor dificultad está en aprender a cantar y en adquirir flexibilidad vocal.

De hecho, el ritmo gregoriano es pura delicadeza, no hay nada equivalente en ningún otro tipo de música. Por tanto, es necesario trabajar la voz.

Lo más frecuente es que los miembros de las corales parroquiales no ejerciten su voz. En Solesmes, los monjes reciben lecciones de canto: la voz es nuestro instrumento de oración, hay que saber utilizarlo.

¿Qué hace falta para cantar bien? ¿Buenos pulmones?
¡Hace falta el Espíritu Santo! La respiración mejora el control de la voz.

¿Siguen ustedes componiendo?

No. El gregoriano se compuso entre 765 y 835. No obstante, como la liturgia está viva, a veces nos vemos obligados a adaptar textos nuevos a melodías gregorianas. Sin embargo, aunque compongamos en el estilo de Bach, no significa que lo hagamos como él…

¿Qué instrumentos se utilizan?

Normalmente ninguno. Para apoyar a las voces, en ocasiones el canto va acompañado por el órgano (o la kora africana), pero en sí, es un canto que no lleva acompañamiento.

En Solesmes utilizamos el órgano, preferentemente los días de fiesta; así evitamos que se fatiguen las voces y conservamos la calidad del canto.

¿Hay algún “éxito”? ¿Alguna melodía imprescindible?

El Salve Regina es universalmente famoso. A Juan Pablo II le encantaba. El Te Deum también es muy conocido.

Por ejemplo, el 25 de agosto de 1944, cuando la liberación de París, el general de Gaulle y los jefes de la Resistencia asistieron a un Te Deum en Notre-Dame… Por desgracia, no se lo sabían, ¡se contentaron con un Magnificat! Entre las obras de Navidad o de las Pascuas también hay auténticas obras maestras.

“Si alguien no es bueno para el canto, se nota”.

¿Cuáles son los mejores coros gregorianos?

El mejor coro es aquel en el que se ora en comunión con la Iglesia. De la calidad de la oración deriva la calidad del canto.

A menudo, pensamos que hemos cantado mal y luego, justo después de la misa, vienen visitantes que nos dicen cuánto les ha gustado… No hay que permitir que a uno le afecten los propios juicios.

¿El canto gregoriano puede ser profano?

No. Aunque sí ha servido de inspiración a la música profana. En el siglo XIX, la modalidad antigua se creó en su honor. Está presente en Fauré, Vincent d’Indy o Debussy.

En realidad, el gregoriano y la liturgia son indisociables. El gregoriano pone en valor la liturgia y viceversa. Por eso, un concierto o un CD de gregoriano es generalmente útil, pero no es lo ideal…

¿Hay monjes que estén excluidos del canto porque canten mal?

En nuestro caso, los que no cantan bien permanecen en silencio o cantan en voz baja. Antes yo era uno de los chantres; ahora que ya soy mayor y que no estoy en forma, no canto. Si alguien no es bueno para el canto, se nota.

En las parroquias, todo el mundo quiere cantar, aunque sea mal. Sin embargo, se puede participar igual de bien escuchando.

Hay que aprender a escuchar. Escuchar permite interiorizar la oración, sin perder nada de la belleza del canto. Todo el mundo no puede hacerlo todo durante la liturgia. Los que no pueden cantar participan de otra forma.

¿Las partituras de las melodías gregorianas pueden consultarse en internet?

Sí. Están disponibles en el sitio web gregofacsimil.free.fr, elaborado por amigos de Solesmes. Ahí se encuentran reproducciones de antiguos manuscritos y de libros actuales.

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