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Saber perder y saber ganar: Dos lecciones para los hijos

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Exigir a los hijos que siempre logren la victoria no es lo más adecuado

Aunque la vida no debería ser una competencia, en nuestra vida hay victorias y hay derrotas, según consigamos lo que pretendemos o no. Eso implica estar preparados para triunfar y para fracasar, tanto en la vida profesional como en aspectos personales de todo tipo.

Por eso decimos que la competencia puede ser una desgracia o una rica fuente de aprendizaje: todo depende de la forma en que cada quien lo afronte. De ahí el gran reto que tienen los padres, pues deberán ayudar a sus hijos a sacar provecho de las competencias cotidianas, pues así asimilarán mejor la frustración, le encontrarán el valor al esfuerzo, al trabajo bien hecho, a la constancia, a la fortaleza, a la reciedumbre; más allá de si ganan o pierden.

¿Qué se entiende por saber ganar?

Por lo general se hace más énfasis en las enseñanzas que hay detrás del hecho de “saber perder” que de “saber ganar”. No obstante, cuando se obtiene la victoria hay que evitar caer en la soberbia, la preponderancia, la presunción, las manipulaciones.

En palabras del autor Francisco Gras, “saber ganar no es solamente vencer, conquistar, dominar y derrotar a otros. Es, en buena lid, saber alcanzar unas metas para conseguir prosperar, lograr y obtener los objetivos o triunfos propuestos, sin jactancia ni egoísmo.”

El buen ganador no hace sentir mal a los demás al alardear de sus logros, sino que lo asume con señorío, rectitud, humildad y compañerismo. Asimismo, el verdadero ganador es aquel que ha confiado en sus capacidades y las ha demostrado, sin pasar jamás por encima de los otros.

Exigir a los hijos que siempre logren la victoria no es lo más adecuado, y menos cuando se les motiva a hacerlo sin importar a qué precio. Lo que sí conviene, es motivarles para hacer el trabajo bien hecho con esfuerzo, constancia y sacrificio.

¿Qué se entiende por saber perder?

Del otro lado está el saber perder, el cual no debe ser visto como fracaso, humillación, desilusión, ni revancha. “Saber perder con nobleza, ayuda a fortalecerse mentalmente y a tolerar la hipotética frustración, del hecho de aceptar y asumir con humildad, la victoria ajena. No importa sentirse triste y decepcionado, por el gran esfuerzo realizado, pero nunca debe permitirse reacciones desproporcionadas. La honestidad hace verdaderos vencedores, aunque hayan perdido.” Explica el autor citado.

En las situaciones donde se pierde, se puede ganar, y mucho. Es en medio de ellas, donde se trasciende como persona, se forma el carácter, se reconocen las fallas y se plantean mejoras para próximas oportunidades. Es sano y conveniente, ayudarles a los hijos a asumir la derrota de la mejor manera, es decir, con miras a mejorar, a seguir adelante y a extraer las cosas buenas que dejan estas experiencias.

11 Sentencias sobre saber ganar y saber perder

1. De nada sirve al hombre ganar el mundo, si pierde su alma.
2. Aquel que pierde dinero, pierde mucho, aquel que pierde un amigo, pierde mucho más, aquel que pierde la fe, pierde todo.
3. Cuando pierdes, no pierdas la lección.
4. Hay mucho que ganar y poco que perder.
5. Jamás se pierde, el bien que se hace.
6. Las tragedias son una herramienta para ganar sabiduría en la vida, no una guía para vivir.
7. Más vale caer con honor, que ganar con fraude.
8. No trabajas para ganar dinero, sino para justificar la vida.
9. Para ganar, lo primero que hay que hacer, es llegar y trabajar.
10. Un arreglo tiene el apostar para siempre ganar: no apostar.
11. Vencer sin mérito, es ganar sin esfuerzo.

Colaboración especial de Francisco Gras (Escuela para padres – micumbre.com)

Artículo originalmente publicado por lafamilia.info

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