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“Genocidio”, cuándo quiere usar la palabra y cuándo no

@DR
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Hace una semana, Francisco había dicho que no le gustaba mucho aplicarla a las persecuciones de los cristianos en el Medio Oriente. Pero en el caso del holocausto armenio la considera adecuada y pertinente

Hace apenas una semana, dialogando con los jóvenes de Villa Nazareth, Papa Francisco dijo que no le gustaba la palabra “genocidio”. Dijo lo siguiente: “A mí no me gusta, y quiero decirlo claramente, a mí no me gusta cuando se habla de un genocidio de los cristianos, por ejemplo en Medio Oriente: esto es reduccionismo, es un reduccionismo. La verdad es una persecución que lleva a los cristianos a la fidelidad, a la coherencia en la propia fe. No hagamos un reduccionismo sociológico sobre lo que es un misterio de fe: el martirio”.

Se refería, en general, a los cristianos perseguidos y, en particular, al destino de los cristianos del Medio Oriente, víctimas sobre todo del Estado Islámico y de las guerras en curso desde hace años.

Esta aclaración hizo pensar que durante el viaje a Armenia Francisco no habrá utilizado el término “genocidio”, mismo que ya había utilizado en abril de 2015, en ocasión de la celebración en San Pedro en memoria de las víctimas del «Gran Mal». Pero entonces, el Papa hizo suya una frase contenida en la declaración conjunta firmada en 2001 por Juan Pablo II y el Catholicos Karekin II.

Como se recordará, justamente ese evento y el uso de la palabra “genocidio” provocó la dura reacción de Turquía que llamó a Ankara a su embajador acreditado ante la Santa Sede. Pero este año cicatrizó la herida. Teniendo en mente aquellas reacciones polémicas, el hielo diplomático que siguió a esa situación, y teniendo presente la respuesta que dio en Villa Nazareth a menos de una semana del viaje a Armenia, habríamos podido esperarnos que Francisco no pronunciara esa palabra.

Efectivamente, los textos preparados para los dos discursos que pronunció durante su primer día en Armenia, tanto el saludo en la catedral de Etchmiadzin como el discurso que pronunció ante las autoridades políticas y diplomáticas del país, en los pasajes dedicados a la masacre, al «Gran Mal», no la contenían.

La palabra “genocidio” no aparecía en los discursos escritos. En cambio, mientras leía el discurso frente al presidente armenio y a las autoridades políticas, Francisco la añadió improvisando. Al recordar el «Metz Yeghérn», el «Grande Male», el exterminio de un millón y medio de armenios que comenzó en 1915, habló de “aquella tragedia, aquel genocidio, por desgracia, inauguró la triste lista de las terribles catástrofes del siglo pasado, causadas por aberrantes motivos raciales, ideológicos o religiosos, que cegaron la mente de los verdugos hasta el punto de proponerse como objetivo la aniquilación de poblaciones enteras”. “Es muy triste tanto en este armenio como en los otros dos –añadió sin leer el discurso y refiriéndose implícitamente a la Shoah y a las víctimas del stalinismo–, las grandes potencias internacionales veían hacia otra parte”.

¿Por qué la palabra «genocidio» le gusta a veces y a veces la añade cuando aparece, por qué en otras ocasiones no le gusta? La respuesta está en las mismas palabras que dijo Bergoglio durante el encuentro en Villa Nazareth. Al Papa no le gusta que se aplique esa palabra a las actuales persecuciones contra los cristianos, que son «martirio». No la considera, pues, aplicable a la situación de los cristianos en Medio Oriente.

Pero la considera más que adecuada para definir las masacres sistemáticas y de enormes proporciones como las que sucedieron en Armenia en 1915, «el primer genocidio del siglo XX», al que habrían seguido la Shoah, el exterminio sistemático de seis millones de judíos por parte de los nazis, y el de los millones de muertos que provocó el stalinismo. En el caso de los armenios, a pesar de que no faltan todos los elementos del martirio cristiano ni de la persecución religiosa, entran en juego otros motivos étnicos y políticos. Por ello, la palabra «genocidio» le ha parecido adecuada al Papa.

Artículo originalmente publicado por Vatican Insider

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