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Cuando Bergoglio se enfrentó a la mafia

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Hablan Gustavo Menéndez y los intendentes argentinos del Pacto de San Antonio unidos contra corrupción, narcotráfico, cambio climático…

Jorge Mario Bergoglio contra la mafia, parecería el titulo de una película al estilo de Francis Ford Coppola. En cambio es la realidad de un pastor que se enfrentó «no de oídas» a este mal, sino «en su propia piel» en las Villas miseria o en la provincia argentina.

Con sus gestos de ayer y hoy, Francisco ha inspirado a 400 políticos de su país para que luchen contra las injusticias y no caigan «poco a poco» en la corrupción. Y con Laudato Si, el eco de su enseñanza social ha sido internacional.

En el caso específico, el Papa reconoció recientemente haber sufrido «en carne propia» la «mafia» de quien fuera el intendente de Merlo (Gran Buenos Aires, Argentina), durante 24 años, Raúl Othacehé.

El Obispo de Roma hizo esta confesión durante un encuentro informal, el 21 de abril de 2016, que mantuvo en la plaza de San Pedro en el Vaticano con el actual jefe comunal de ese distrito, Gustavo Menéndez, promotor del Pacto de San Antonio de Padua. Más adelante explicaremos de qué se trata.

«¿La mafia de Othacehé no lo joroba? Yo lo sufrí en carne propia«, le dijo Francisco a Menéndez en esa ocasión en un instinto primordial de franqueza, según se puede ver en un video grabado durante el saludo final en la audiencia general.

Entrevistado por Aleteia, Menéndez confirmó que “el padre Bergoglio sabía que había persecución de curas” en Merlo, por parte del intendente anterior (Othacehé)”.

El jefe comunal admitió haber quedado «en estado de shock» por la pregunta «sin giros de palabras» del pontífice.

El entonces arzobispo de Buenos Aires y futuro Pontífice se pararía en la raya para defender al sacerdote Miguel Belo y toda una comunidad de los ataques perpetrados por el grupo de Othacehé, organizado para defender intereses privados sin demasiados escrúpulos.

Antecedentes anti mafia de Bergoglio

Según contó Menéndez a Aleteia, “el ataque contra los sacerdotes consistía en difamaciones: publicación de panfletos indicándolos como distribuidores de drogas a menores, que tenían varias mujeres e hijos”.

Hace unos 8 años, Bergoglio recorrió las calles de Pontevedra en apoyo de los sacerdotes calumniados desde el gobierno municipal de Othacehé, que mandaba “espías a las misas, les grababa y les perseguía”.

Por ello, el “arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires decide de ir a Merlo y oficiar una misa en la parroquia del padre Miguel Belo, que era el sacerdote más perseguido”, dijo el actual intendente.

Durante la celebración hubo infiltrados violentos. “Un grupo de personas comenzó a arrojar cosas y huevos hacia el lugar donde estaba Bergoglio, afortunadamente ninguno pudo impactar en él, la gente lo defendió. El pueblo detuvo esa locura”, describió.

La población fue rehén y vivió en “sumisión” y “persecución” durante varios años hasta el punto de sufrir “el remate de propiedades, cierre de negocios, arruinar familias, echar a la cárcel a opositores, expeler del Consejo a los candidatos elegidos por voluntad popular, las balas, los tiros, las muertes…”.

En fin, un sistema mafioso que parecería lejano a la realidad y al imaginario de la Argentina del tango, de la buena carne y de su fútbol.

“Hubo muchas víctimas: comerciantes, políticos, personas comunes. Como opositores sufrimos ataques físicos hacia nosotros y nuestras familias”, confirmó Menéndez.

Bergoglio saca pecho ante la corrupción

En todo este panorama, la visita del arzobispo Bergoglio a Merlo sirvió como aliciente y fue un precedente para serenar un poco la vida de sus sacerdotes y del pueblo en general.

Sin embargo, las intimidaciones se recrudecieron “después de un tiempo y el sacerdote Belo tuvo que irse y refugiarse en una de las instituciones de la Iglesia fuera del lugar”.

El gesto del arzobispo Bergoglio y la toma de conciencia de los ciudadanos fue sumando esfuerzos para una resistencia pacífica y organizada contra la mafia de Raúl Alfredo el Vasco Othacehé.

El tiempo de Dios llega para acabar con la mafia

Menéndez cuenta que viajó a Roma hace dos años para pedirle la bendición a papa Francisco. “Sabíamos que enfrentábamos una forma muy oscura de hacer política en la Argentina”.

El Papa Francisco – sostuvo Menéndez – lo despidió en 2014 “con un mensaje” que le cambió: No dejar “que nadie nos robe los sueños, que no debíamos bajar los brazos jamás, que el tiempo de Dios es perfecto, ni un segundo antes, ni un segundo después”.

Así, el tiempo de Merlo llegó para vencer la mafia y Menéndez ganó las elecciones en 2015 y desbancó a Othacehé.

“Ganamos la elección y hace poco vinimos a agradecer la bendición y el papa Francisco nos sorprendió con todo ese comentario acerca de las mafias”, dijo al referirse a la historia antes mencionada.

El Pacto de San Antonio de Padua 

De hecho, detrás de esta anécdota, existe también un desenlace positivo: la acción concreta contra la corrupción, el narcotráfico y la mafia en la suscripción del Pacto de San Antonio de Padua por un grupo de 400 intendentes argentinos, a partir de enero de 2016, inspirado en la encíclica Laudato Sí.

Tras este antecedente en el compromiso antimafia del arzobispo Bergoglio, ese grupo de intendentes argentinos siguen ahora sus pasos aplicando el magisterio social de la Iglesia.

En tal caso, la encíclica Laudato Sí ha logrado ganar adhesiones entre los políticos que desean servir al bien común pugnando entretanto contra males subordinados a la corrupción globalizada: el cambio climático, la pobreza y la injusticia social.

Precisamente, el papa Francisco ha inspirado el Pacto de San Antonio de Padua, lo explica Gustavo Menéndez y Mariano Mera, quienes convocaron a sus colegas intendentes para adherirse al Pacto.

La firma de esta iniciativa, el 18 de enero de 2016, recuerda la obra del santo portugués que predicó la conversión en tiempos secularizados, sin fe, agitados y que la Iglesia celebra cada 13 de junio en el Calendario Romano.

Por lo tanto, “al inicio éramos nueve, hoy también hay intendentes de distintas regiones de la Argentina, están las cinco centrales obreras y hay organizaciones de magistrados incluidos”, indicó Menéndez.

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El papa Francisco dedicó unos minutos a sus paisanos involucrados en política el pasado 25 de mayo después de la audiencia general

De hecho, el pasado 25 de mayo estos políticos locales saludaron al papa Francisco en la plaza de San Pedro después de la audiencia general y se comprometieron a seguir esta causa, inspirados en el liderazgo de servicio del Pontífice coherente con su vida pasada como pastor de periferia.

Más allá de rivalidades políticas, Juan Zabaleta, intendente de Hurlingham, asegura que “en lugar de tanto nombrar al papa, es “mejor escucharlo y ponerlo en los hechos”.

Por ello, sostuvo, «trabajamos para poner el valor de la solidaridad y de la justicia sobre todas las cosas y es lo que marca Francisco en la Laudato Sí… muchos intendentes de la Argentina abrazan esta causa y se la hemos presentado al Papa en el Vaticano, estamos llenos de fe y esperanzas”, reiteró Zabaleta.

La corrupción atenta contra el medio ambiente

Por su parte, el intendente Francisco Charres manifestó que pertenecer al Pacto de Padua es un compromiso cristiano. “Es evangelizar el ámbito de la política porque muchas veces ésta ha tomado muchas cosas de la doctrina social de la Iglesia, pero siempre de forma aislada”.

Entonces, destacó que es necesario luchar contra “la corrupción” y favorecer “la transparencia del Estado” como solicita el papa Francisco.

“Es acercar el Estado a la gente y viceversa”. Y esto, señaló, “es la mayor garantía de transparencia” para que luego se “traduzca en mejor calidad de vida para todos nuestros ciudadanos”.

Rezar para que la política sea de Dios 

Por su parte, Franco Laporte, referente político de San Miguel, dijo que el papa Francisco tiene una “plenitud espiritual” con alcance en la vida social por su mensaje de ganarle a la “injusticia terrenal” e ir por la “justicia divina”. Y manifiestó que él nos ayuda a “acercarse a Dios con el rezo y su mensaje”.

Además, sostuvo que pide a Dios todos los días para que le ayude aplicar esas enseñanzas en su vida política y privada en la comunidad. ¿Cómo? “Siendo solidario, llevando adelante valores en la vida social, familiar y política. La posibilidad de que uno pueda extender siempre una mano”.

Palabras que en un político tienen un valor diverso, pero los intendentes concuerdan en que adherir al Pacto de San Antonio de Padua significa aplicarse toda la vida en esa misión cristiana a favor de los últimos y el medio ambiente.

“Por su puesto – agregó Laporte– que nosotros somos totalmente falibles, que tenemos muchas imperfecciones, tenemos la tentación del pecado, pero creo que el cristianismo te da la posibilidad de redimirte, de confesarte, de estar cada vez más cerca de Dios”.

Y fundamentalmente, “como enseña Francisco, la oración te permite acercarte a Cristo y la mejor manera es orar”, abundó.

Asimismo, reclamó el beneficio de la oración para el buen político. “Y no orando esperando una respuesta inmediata, sino usar la oración como un elemento permanente de canalización de la distancia entre nosotros, que somos muy terrenales, y llegar a Cristo y a María”.

La mala política que jala de la sotana al papa Francisco

La política, entre tanto, le jala la sotana al papa Francisco para usar su imagen y sus enseñanzas. De esto son conscientes los intendentes.

Confundir la imagen astronómica de este hombre (el Papa) con las pequeñeces de las cuestiones políticas, locales, partidarias, es un error garrafal.

Pensar que Francisco está para las cuestiones menores que tienen que ver con nuestras miserias, en términos políticos y sociales, es un pecado que los que lo comenten rápidamente tienen que reflexionar”, dijo Franco Laporte.

“Francisco está para ayudarnos, para ayudar a la Argentina, para ayudar al mundo desde un lugar que es un referente social, espiritual, muy importante”, remarcó.

Bergoglio y su arraigo con la Argentina

“Y nosotros tenemos una gran bendición, que el Papa es argentino, y que tiene un fuerte arraigo en nuestro país; porque ha vivido, porque ha sentido, porque ha sido un pastor también de nuestra comunidad, nosotros a eso le tenemos que poner un valor”, destacó.

Estos políticos saben que seguir los pasos del papa Francisco no es tarea fácil. “Nos proponemos tratar, seguramente con muchas imperfecciones, de imitarlo en cada una de sus acciones”.

El Sucesor de Pedro “no está para ser juzgado cuando atiende a uno, cuando le da un Rosario a otro… porque cómo lo hacía Cristo, tiene la amplitud de recibir a todos, de tratar de escuchar a los pecadores, que somos todos”, recalcó Laporte.

“Cada uno con nuestros pecados. Confesarnos, tratarnos de acercarnos a la imagen celestial. Esa es la función espiritual del Papa y cuando algunos quieren confundir eso con maniobras políticas, con especulaciones partidarias, con cuestiones coyunturales, creo que comenten un gran error. El papa Francisco está para ayudarnos”, explicó.

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Bergoglio no divide la Argentina, por el contrario…

A algunos les molesta que Francisco sea un pastor con olor a oveja y no un pastor con olor a incienso”, comenta Gustavo Menéndez, promotor de la iniciativa del pacto de san Antonio de Padua.

“Por eso, no creo que sea un dato de la realidad que haya una polarización en la Argentina. El 90% o más de la gente tiene una absoluta fe, que no se quiebra, en el trabajo global que está haciendo Francisco.

Después hay sectores interesados que pretenden cortar el claro camino que está marcando a todos desde aquí, desde Roma”, constató.

“Cuando mi obispo Marlon Moreno, me regala una copia de la encíclica Laudato Si y me pongo a leerla en profundidad y analizarla junto con otros intendentes, nos damos cuenta que era mucho más que un manifiesto sobre cuestiones climáticas”.

Menéndez destacó que, “era a nuestro humilde entender, la mayor denuncia de cómo la corrupción política se estaba llevando en todo el mundo, donde se había implantado por voluntad del hombre un nuevo dios con pies de barro que es el dinero”.

Los 10 puntos principales del Pacto de San Antonio de Padua

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En este sentido, “está la corte suprema trabajando en uno de los puntos; el primero que es la lucha contra el narcotráfico, el segundo que es la contención de las víctimas y la prevención de los niños (drogodependencia), la lucha por las tres T (techo, trabajo, tierra) de la que hablaba Francisco”.

Otro ámbito de interés del Pacto, indicó, es “la lucha por acabar con la desnutrición, el abuso y el trabajo infantil. El acceso al agua potable, la defensa de la familia, la defensa de la vida desde su concepción».

«Y es muy importante que cada firmante del pacto no venga a sacarse una foto, sino que asuma un compromiso de por vida de ser un militante del cuerpo doctrinal del cual nos está iluminando Francisco”, añadió.

Por eso, concluyó “el pacto remite no a la guerra, sino a la hermandad. Como dice Francisco, se trata de combatir la cultura de la indiferencia con la revolución de la solidaridad”.

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