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La desertificación avanza en Chile y preocupa

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Hay casi 7 millones de chilenos afectados por la desertificación

Las advertencias sobre los efectos del cambio climático y su consecuencia en la extensión de la desertificación en Chile no son de ahora.  Sin embargo, en el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación, la Degradación de las Tierras y la Sequía que se conmemoró este viernes se presentó un plan de acción para enfrentar la problemática ambiental.

El encargado de hacer el balance y presentar las medidas fue el director ejecutivo de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) de Chile, Aarón Cavieres.

En ese sentido, publica el sitio web de la CONAF, el jerarca dio a conocer dos cifras por demás contundentes acerca de esta realidad. Una población de 6.8 millones de chilenos y el 21.7% del territorio nacional están afectados por el flagelo de la desertificación.

En cuanto a esta extensión, se desprende que 16.379.342 hectáreas están bajo estas características. Y la población afectada es de 6.816.661 habitantes de 156 comunas.

La actualización de las cifras se dio en base al “Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación, la Degradación de las Tierras y la Sequía PANCD-Chile 2016-2030”, según el compromiso adoptado en el año 2007 en la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), prosigue CONAF.

Coquimbo, la más afectada

“Si bien es cierto que la desertificación está presente en todo el país, la Región de Coquimbo es la más afectada, por lo que en esa zona concentraremos nuestro esfuerzo. El cambio climático ha sido un factor decisivo en el aumento de las cifras, por lo que debemos ya pensar que dejó de ser un elemento considerado inicialmente como fenómeno, para pasar a ser estructural”, comentó el director de CONAF.

Pero la amenaza continúa, pues CONAF señala que el 79,1% del país tiene algún grado de riesgo, correspondiendo a 59.863.662 hectáreas con una población afectada de 12.064.099 habitantes, en 292 comunas.

También está el tema de la sequía, que incide en el 72% del territorio chileno, o sea, unos 55 millones de hectáreas y una población afectada de 16 millones de habitantes de 317 de las 345 comunas del país.

“Estas tres situaciones no sólo tienen un impacto ambiental, sino también económico para aquellas personas que viven en dichas zonas porque baja la producción de cualquier actividad y en la calidad de vida de los habitantes, ya que hay menos oportunidades para desarrollarse”, agregó Cavieres.

¿Hay solución?

Una de las principales alternativas que se manejan para paliar esta situación tiene que ver con un compromiso de parte del gobierno chileno de manejar 100.000 hectáreas de bosque nativo y forestar otras 100.000 hectáreas al año 2030, debido justamente a que la desforestación y el manejo de suelos son unos de los principales contribuyentes para que avance la desertificación.

Por otro lado, Chile consiguió de organismos internacionales unos 22 millones de dólares para desarrollar más acciones y trabajar también en silvicultura preventiva para reducir los efectos de los incendios forestales, además de acciones de manejo en cuencas hidrográficas y recuperación de suelos degradados.

A través de estas acciones, explica CONAF, el Ministerio de Agricultura y otros servicios del agro, buscan paliar y revertir el proceso de desertificación en el país.

A un año de la “Laudato Sí”

La desertificación es un problema que preocupa a los chilenos, pero forma parte de algo más elocuente que tiene que ver con el cambio climático.

Hace un año se publicó en el Vaticano la encíclica del Papa Francisco Laudato Sí, sobre el cuidado de la “casa común”, que marcó un hito en cuanto a la mirada de los católicos con respecto a los fenómenos medioambientales.

En el marco de este aniversario en todo el mundo se han planificado diferentes eventos para que la encíclica siga generando cambio y acción.

Por ejemplo, lo hecho por el Movimiento Católico Mundial por el Clima (Global Catholic Climate Movement), que junto a otras organizaciones eclesiales están celebrando el aniversario con eventos entre el 12 y 19 de junio.


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Precisamente, en Laudato Sí, Francisco clara referencia a la urgencia de tomar medidas para contrarrestar los efectos del cambio climático.

“El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad. Los peores impactos probablemente recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo. Muchos pobres viven en lugares particularmente afectados por fenómenos relacionados con el calentamiento, y sus medios de subsistencia dependen fuertemente de las reservas naturales y de los servicios ecosistémicos, como la agricultura, la pesca y los recursos forestales”, indica Francisco (LS, 25).

“(…)Por eso se ha vuelto urgente e imperioso el desarrollo de políticas para que en los próximos años la emisión de dióxido de carbono y de otros gases altamente contaminantes sea reducida drásticamente”, agrega (LS, 26).

Es cierto, la desertificación avanza y preocupa a Chile, pero aún no hay nada perdido, pues si hay una respuesta urgente, también hay una solución posible.   

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