Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
miércoles 12 mayo |
San Pancracio
home iconEspiritualidad
line break icon

El sencillo acto de testimonio que les dice a los extraños que Dios existe

David Mills - publicado el 17/06/16 - actualizado el 17/06/16

Expresar en público la gracia es algo pequeño pero significa mucho

¿Quieres hacer retroceder a aquellos que intentan despojar de elementos cristianos los lugares públicos? Empieza con pequeños gestos. Empieza por bendecir la comida incluso cuando estés en público. ¿He dicho pequeños gestos? Diminutos, mejor dicho. Aunque diminuto no significa insignificante.

Pero no lo hagas como el que hace una declaración, porque no hay nada peor para dar testimonio que alguien haciéndolo por espectáculo. “Oigan, mírenme lo cristiano que soy”… algo así sólo haría que otros cristianos quieran hacerte mártir.

Bendice la mesa, da las gracias por los alimentos, porque es el deber y el privilegio de la vida cristiana dar gracias a Dios y, por las razones que sean, hemos decidido que antes de comer es un buen momento para mostrarse agradecidos.

Bendice la mesa en público porque es un deber que hay que ejercer y un privilegio que hay que disfrutar, en cualquier momento y lugar. Debería ser algo tan natural como estrechar la mano de alguien cuando nos encontramos.

Tal vez hayas pasado por una experiencia similar a ésta: sales a comer con alguien que sabes que es cristiano y cuando llega la comida se produce un momento incómodo cuando no sabes si excusarte para bendecir la mesa o preguntar al otro si la bendecís juntos.

He estado con gente, incluso sacerdotes, que me han dicho —normalmente en tono avergonzado, aunque no siempre— que nunca bendicen la mesa en público. Dicen que no quieren montar una escena o llamar la atención o incluso dejar la fe en ridículo.

En mi opinión, lo que quieren es evitar que algún bobo les suelte alguna grosería. Así que comen como los impíos, como quizás lo hubiera expresado san Pablo.

Pensé sobre ello cuando, desde el Instituto Portsmouth, me pidieron que diera una charla sobre la valentía en El Señor de los anillos en su congreso anual extraordinario (los artículos se publicarán en su revista Conversatio).

Tolkien muestra un ejercicio del valor como fruto del deber y como fruto del amor, que, a menudo, son las dos caras de la misma moneda.

Nos plantea una valentía puesta en práctica en términos épicos, en una misión para salvar el mundo, aunque nosotros tenemos nuestros propios medios para cumplir con nuestro deber y demostrar nuestro amor, desde nuestras cómodas vidas de cristianos.

Por tanto, si se bendice la mesa antes de comer, se bendice la mesa antes de comer, y eso incluye las comidas en los restaurantes.

Si está bien rezar en casa antes de la comida, también está bien rezar antes de comerte una hamburguesa especial del chef con cebolla caramelizada, queso de cabra y salsa especial de la casa o un costillar con salsa barbacoa en el restaurante argentino o una quiche vegetariana en el restaurante de comida casera que dirige la vecina francesa.

Si haces algo en casa o con otros cristianos y luego temes hacerlo en público, te arriesgas a recibir la reprimenda de Jesús: “A cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos”. Personalmente, es un riesgo que prefiero no correr.

Los cristianos dan las gracias a Dios y, al cumplir con nuestro deber al respecto, incluso en un bar o en un restaurante, damos testimonio público de nuestra fe.

Piensa en lo que se pierde cuando te niegas a cumplir con tu deber, a poner en práctica un diminuto ápice de valor necesario para convertirte en ese tipo excéntrico que reza antes de comer.

Estarías renunciando a la oportunidad de ser un pequeño signo de que la fe cristiana es una opción viva y que algunos cristianos en el mundo sí ejercen su fe de verdad.

Te niegas —y es una negación, no un fracaso— a plantear un pequeño aunque poderoso cambio en la narrativa secular que casi toda la sociedad acepta y según la cual conforman sus vidas. Pierdes la oportunidad de insertar el cristianismo en el mundo público del que ha sido extraído.

Dar las gracias a Dios antes de empezar a comer es un gesto diminuto, cierto, pero no es un gesto insignificante.

Es una forma de decir a la gente que tal vez no sepa nada de Dios o de la Iglesia que existe un mundo donde es natural mostrarse agradecido. Les transmite que conocemos a Alguien a quien podemos dar gracias.

Tags:
almaevangelizaciontestimonio
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
Lucía Chamat
Una curiosa foto de «Jesús» que conmueve a Colombia
2
Ramón Antonio Pérez
María de San José y su ayuno total: “Durante diez años solo consu...
3
MYANMAR
Ary Waldir Ramos Díaz
«Mátenme a mí, no a la gente»: El libro de la monja valiente en M...
4
ROBERTA MASCENA
Redacción de Aleteia
Se gradúa con el uniforme de limpiadora de su madre
5
SAINT JOSEPH
Philip Kosloski
Esta antigua oración a san José es “conocida por no fallar nunca”
6
Obvious
Mamá, me tengo que ir
7
POPE FRANCIS
Ary Waldir Ramos Díaz
El Papa instituyó el ministerio del catequista en la Iglesia
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.