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Cómo evitar perder a tus hijos entre sus dispositivos electrónicos

© Carissa Rogers CC
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5 estrategias para establecer relaciones sanas con los "nativos digitales"

La sobrina de 14 de años de Deborah MacNamara estaba fuera de sí. Completamente desubicada. ¿El problema? Pues que tenía consigo su teléfono móvil, pero tenía que permanecer en un lugar sin cobertura…

…durante cuatro días.

MacNamara, autora de Rest, Play, Grow [Descansa, juega, crece] y psicóloga en Vancouver, Canadá, relató la historia de su sobrina el 1 de junio en un foro de Naciones Unidas sobre paternidad, como parte de las celebraciones previstas para el Día Mundial de las Madres y los Padres.

Esta madre de dos hijos, que compartía comité con, entre otros, el arzobispo Bernardito Auza, representante del Vaticano en la ONU, habló sobre la educación de los niños en la era digital.

Allí explicó que su sobrina había desarrollado una fuerte dependencia hacia compañeros y amigos de su edad, un “gran apego entre pares, y su teléfono se había convertido en la única herramienta que tenía para aferrarse a su gente. Ya no se aferraba a nosotros como sus tías y tíos y abuelos”.

Según MacNamara y otros oradores del simposio, la historia debería resultar familiar a muchos lectores.

Así que la familia decidió llevar a la niña a un viaje de acampada donde, sin ella saberlo, no habría cobertura para teléfonos. Se aburrió por tener que pasar tiempo con sus familiares sin ningún medio electrónico para evadirse.

“Al tercer día, me la encontré conversando con mi hermana”, dijo MacNamara. “Estaba llorando de desesperación. Mi hermana me dijo: ‘Menos mal que has venido. Tu hija me ha estado hablando de lo perdida y triste y deprimida que se siente últimamente. Es duro ser adolescente hoy en día. Y yo contesté, ‘Sí, lo recuerdo bien’”.

MacNamara se sentó junto a su sobrina y la rodeó con el brazo.

¿Sabes cuál es la regla número uno cuando te sientes perdida y confusa?”, preguntó a la chica. “¿Están perdidos y confusos tus amigos? Entonces… ¿quién no está perdido y confuso?, ¿quién tiene las cosas claras sobre quién es?”.

“Y me miró como si me viera por primera vez y dijo, ‘Tú’. Y respondí, ‘¿Y quién más no está perdida y confusa sobre ti?’ Y miró a su alrededor y vio a su madre, de nuevo como por primera vez”.

La historia reforzó en MacNamara la idea de que, en una era en la que los padres parecen estar perdiendo la atención de los hijos a causa de los dispositivos electrónicos, las relaciones cobran una importancia suprema.

La primera vez que MacNamara sintió la alerta de un potencial problema con las nuevas tecnologías fue hace varios años, cuando estaba acostando a su hija de ocho años. Haría un par de semanas que le había dado un iPad y se dio cuenta de que había sido “amor a primera vista” por parte de la niña.

“Una noche, cuando la estaba llevando a la cama, me dijo: ‘Mamá, tus abrazos son mejor que los momentos de tecnología’. Y pensé: ‘Vaya, qué bien que voy ganando, pero ¿cómo es que mi relación de siete u ocho años con mi hija ahora es comparable con un iPad con el que lleva dos semanas?”.

Por supuesto, MacNamara no es la única que se ha dado cuenta de que los jóvenes parecen estar excesivamente apegados a sus “dispositivos”.

Su charla fue complementada por otra en aquel simposio, pronunciada por la doctora Meg Meeker, pediatra y escritora, que explicó que, de media, los niños pasan ocho horas al día ante algún tipo de pantalla y 34 minutos con los padres.

“¿Qué es lo que separa a los niños de elementos negativos como el sexo, las drogas y el alcohol?”, manifestó Meeker. “Los expertos han descubierto que [esa separación] no viene de los amigos, de los programas escolares o de la participación en más actividades extraescolares. Es algo denominado conectividad parental”.

MacNamara afirmó que el Centro para el Futuro Digital de la Universidad del Sur de California ha descubierto que con el inicio de la “revolución digital”, el tiempo compartido en familia ha descendido cerca de un tercio.

Gordon Neufeld, fundador del Instituto Neufeld, de cuyo profesorado forma parte MacNamara, ha llevado a cabo investigaciones que prueban que los niños muestran “un creciente apego entre padres nunca visto hasta ahora, y usan sus herramientas de tecnología para mantenerse aferrados entre ellos”, explicó.

Debemos dejar dispositivos electrónicos en sus manos cuando estén preparados y cuando sean maduros, cuando puedan controlar sus impulsos, cuando sus identidades estén plenamente formadas, tanto como para poder manejar todo lo que acompaña al uso de sus dispositivos”, declaró.

MacNamara ofreció cinco estrategias que los padres pueden adoptar para mantener relaciones sanas con los hijos, mientras que la sociedad continúa tratando de discernir las mejores formas de usar la tecnología en vez de estar al servicio de ella:

  • Creer de verdad que somos lo que nuestros hijos necesitan. Somos la mejor apuesta de nuestros hijos.
  • Crear dependencia. ¿Qué podemos hacer que sea irreemplazable? ¿Cómo creamos relaciones personalizadas?
  • Elaborar rituales y normas que favorezcan un apego sano, que preserven los vínculos con nuestros hijos.
  • Facilitar un apego, una conexión completa y profunda con los padres. Relaciónate directamente de forma amistosa, saluda con alegría, busca sus ojos, para que puedan ver que hay calidez y luz y dicha en nuestra mirada, y también un deseo de conectar con ellos.
  • Ser un ejemplo a la hora de usar la tecnología de forma apropiada. Muestra a los hijos cuáles son las nuevas normas en relación a todos nuestros dispositivos.

 

 

 

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