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Divorciados en nueva unión y a la vez católicos

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Curando heridas y construyendo sólidamente las bases de un nuevo y definitivo hogar

Los divorciados en nueva unión tienen que sentir el amor de la Iglesia; “no es suficiente que sepan que la Iglesia los ama, tienen que sentirlo”. Es la convicción de una iniciativa de acompañamiento a personas católicas que viven en una situación “irregular” por la ruptura de sus vínculos matrimoniales.

Se llama “Pastoral de la esperanza” y desde que nació hace 10 años en Argentina se ha extendido diversos países como Paraguay, Chile y España, dentro del movimiento católico de Schoenstatt.

La Iglesia no puede permanecer indiferente a estas situaciones dolorosas”, sino que, como el buen pastor, debe buscar “la oveja perdida”, afirma uno de los matrimonios animadores en la web schoenstatt.org.

Y ello “sin establecer diferencias entre quienes siguen fieles a su compromiso matrimonial y quienes han roto dicho vínculo e, incluso, han establecido una nueva relación”.

Y recuerdan que los divorciados que tienen una nueva pareja siguen siendo miembros de la Iglesia, “han recibido el bautismo y conservan la fe”.

A través de diversas actividades, parejas en distintas situaciones se apoyan para recorrer “con confianza y alegría el itinerario de conversión (progresiva por excelencia), de sanación y de crecimiento en la fe y en la vida cristiana, de pareja y de familia, según cada situación en particular”.

Consideran que los divorciados que conviven con otra persona deben sentirse “parte importante de la Iglesia”, con derechos y obligaciones, y tratan de “integrarlos  y rehabilitarlos en el servicio a Dios y al prójimo”.

Los matrimonios que animan esta pastoral, entre ellos también divorciados en nueva unión, afirman que la iniciativa “es inclusiva y no busca una solución sacramental, sino evangelizadora”.

Convencidos de que se abrirán “caminos inéditos de crecimiento espiritual”, “queremos acompañarles con amor y esperanza a curar las heridas de una separación –concluyen- y a asumir el desafío de construir sólidamente las bases  de un nuevo y definitivo hogar”.

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