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Cerrar la puerta a un refugiado es cerrar la puerta a Cristo

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El trabajo de la Iglesia española con el tránsito de migrantes y refugiados en el Estrecho

Migrantes y refugiados, todos… tienen derechos, se ha recordado estos días en la asamblea de delegados de migraciones de la Iglesia en España.

En El Espejo del Fin de Semana de la cadena COPE, José Luis Pinilla, director del Secretariado de la Conferencia Episcopal para estos temas, va a lo esencial: acoger, salvar vidas, integrar.

Durante la entrevista, recuerda la experiencia de la peregrinación de las dos orillas, una peregrinación que buscar acompañar y rezar con los que cruzan el Mediterráneo en busca de una vida mejor. Una peregrinación que recorre los lugares de llegada (Algeciras y costa española) y de salida (Tánger y costa del Norte de Marruecos) del flujo migratorio en el Estrecho de Gibraltar.

La pregunta te la he hecho muchísimas veces, pero es la cuestión que todo el mundo se pregunta… ¿Qué podemos hacer?

Ojalá no termináramos de hacernos esta pregunta, para esto y para todos los que sufren la pobreza y la marginalidad. Siempre hay que hacérsela. ¿Qué podemos hacer?

Evidentemente seguir en la línea que marca la Iglesia, que marca el Papa y que marca la Comisión Episcopal de Migraciones. El deseo de que todos: migrantes y Refugiados, todos con derechos, podamos hacer realidad elementos tan claros para la conciencia católica como es la de la acogida, la de salvar vidas, la de la integración o la cohesión social. Hay que machacarlo y repetirlo continuamente.

En la Asamblea tuvisteis testimonios concretos de gente que está trabajando en Lesbos y en Tánger. Experiencias de los talleres que la Iglesia ya está realizando…

Son aire fresco que viene a completar las ricas conferencias que tuvimos con Sebastián Mora o Riay Tatari.

El aire fresco vino por voluntarios jóvenes que tanto en Tánger como en varios sitios de acogida de refugiados han colaborado en la llegada de inmigrantes. Impacta tocar estas cosas…

Si algo hay de positivo en esta crisis es que cada vez hay más voluntarios en estos temas…

La Iglesia quiere que toquemos las llagas de Cristo en las llagas de los pobres y que pensemos que en el tema de migraciones cada vez que cerramos una puerta a cualquier refugiado que llama a una vida digna estamos cerrándole la puerta a Cristo. Esto no debemos olvidarlo nunca.

El frescor que suscita el reto de la fraternidad humana, de la justicia y de la fe para estos hermanos tan vulnerables está creciendo. Las experiencias como la de Valencia, la de Madrid, la de Canarias… los testigos que han estado en origen, son fuentes de estas situaciones tan críticas que nos ayudan a renovar nuestro compromiso.

Una novedad fue la presencia de Riay Tatari, presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España. Es importante el trabajo conjunto de todas las religiones…

Hace muy poquito se ha celebrado en Madrid, en la Mezquita, un acto interreligioso de todas las confesiones.

Quisiera destacar un aspecto que me parece muy importante: ese acto terminaba con un manifiesto donde se reconoce lo que los cristianos y la Iglesia católica española está haciendo por crear pasillos humanitarios para los inmigrantes.

Que el resto de confesiones religiosas se unan a esta propuesta, como se hizo en Italia, nos parece fundamental. Cuando el hombre sufre, las sanas religiones están muy al tanto para coordinar sus esfuerzos.

Terminabais la jornada con la presentación de un proyecto: Peregrinación entre dos orillas, ¿En qué consiste?

Ya es la cuarta vez que lo hacemos. A veces se achaca que la Iglesia en España no está presente en el origen o en el tránsito de las migraciones antes de llegar aquí…

Respuestas como estas hacen desvanecer tales afirmaciones. Esta peregrinación consiste en que 50 personas, con varios obispos incluidos, recorremos durante prácticamente una semana la orilla del Sur de Europa: desde Tarifa, Algeciras, etc…donde llegan las barcazas y llegan los cadáveres de los emigrantes, donde oraremos juntos e incluso si es posible en el CETI.

Cruzando el mar, hacemos lo propio con las diócesis del norte de Marruecos. 50 personas de Iglesia sensibles en este campo unen sus esfuerzos para acompañar en origen, la antesala de la llegada a Europa, para conocer la realidad de estos emigrantes.

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