Mientras miremos la debilidad con nuestros ojos, seguimos siendo prisioneros de ella
Mientras miremos la debilidad con nuestros ojos, seguimos siendo prisioneros de ellaLa vida es un camino: sobre esto concuerdan todas las formas auténticas de espiritualidad. En el Cristianismo, los escritos de los santos aluden a menudo a este tema; baste pensar en el Camino de perfección, de Santa Teresa de Ávila, o en la Subida al Monte Carmelo, de San Juan de la Cruz. En ambientes judíos, es conocido el libro de Martin Buber, El camino del hombre.
Aquí un posible recorrido en cinco etapas.
1) Identificar los propios puntos débiles
2) Ponerlo ante la mirada de Jesús
3) Dejarse guiar por la propia voluntad a la de Jesús
4) Encarnar sus actitudes hacia los demás
5) Dejar que todo esto se convierte en carne y sangre de la vida nueva










