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Chile: Una protesta contra el gobierno terminó con Cristo «linchado»

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Estudiantes chilenos saquearon una iglesia durante una marcha

“La rotura del Cristo es algo simbólico, es pisotear no sólo al Dios de los católicos, sino a lo verdaderamente sagrado, que es el respeto al ser humano, a todos los demás, a las cosas construidas con esfuerzo”, expresó a La Tercera el sacerdote jesuita Felipe Berríos.

Una marcha de estudiantes en Santiago de Chile -en protesta contra la reforma educativa- culminó este jueves con el saqueo de parte de un grupo de encapuchados de la Iglesia de la Gratitud Nacional, que incluyó la destrucción de una figura de Cristo crucificado que fue sacada del lugar y destruida en la calle, una imagen que ha generado conmoción entre creyentes y no creyentes.

“Me duele ver a jóvenes que, escondidos en una capucha, sólo destruyen. Su violencia no se detiene ni ante la imagen de un Cristo, mostrando su intolerancia e ignorancia ante todo lo sagrado, cualquiera sea el credo que represente”, agregó Berríos.

Un final doloroso

La marcha de este jueves, si bien fue una de las más concurridas de los últimos tiempos, tuvo algunas consecuencias imprevistas. Lo que había comenzado como una movilización pacífica de estudiantes secundarios y universitarios contra medidas del gobierno vinculados a la educación, culminó con un hecho que generó indignación y repudio de varios sectores sociales, que rápidamente salieron a condenar lo que hizo un grupo de encapuchados radicalizados.

NurPhoto Mauricio Gomez/NurPhoto
Un policía rescata lo que queda del Cristo de la iglesia de la Gratitud, después del linchamiento. Mauricio Gomez / NurPhoto

Uno de los primeros en pronunciarse fue el ministro del Interior de Chile, Mario Fernández, que en diálogo con la prensa aseveró que más allá de  que se  trate de una sede de un culto religioso lo “que sucedió es un síntoma muy preocupante de lo que algunas  personas  están llegando a hacer en el país”.

Además, anunció que la Policía inició la investigación correspondiente para encontrar a los responsables de lo que en definitiva consideró “una profanación del símbolo religioso”.

En tanto, la Iglesia en Chile, a través del obispo auxiliar de Santiago, Fernando Ramos, también condenó lo que sucedió.

«Es una situación muy dolorosa para nosotros. (…) Ahora, hay un ícono religioso muy valioso para nosotros que ha sido destruido y eso no queremos que, por todo lo que representa, vuelva a ocurrir en nuestro país», expresó, según reproduce el portal Infobae.

Críticas a la forma de protesta estudiantil

Es que literalmente “lincharon” a Cristo. Su imagen fue arrastrada fuera de la iglesia y destruida. El propio Berríos cuestionó estas formas de protesta.

“Acompaño diariamente a pobladores de campamentos que hacen un esfuerzo enorme, todas las noches, para aprender a leer y escribir, por aprender un oficio. Por ellos, me indigna ver como la actual generación de jóvenes -que han sido en toda la historia de Chile los más privilegiados en estudios, alimentación y acceso a la tecnología- busca sólo saciar sus derechos, sin abogar por los de otros sectores más postergados. Me duele ver a una generación egoísta que no percibe que también tiene deberes”, sentenció.

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